martes, 19 de diciembre de 2017

Sin pasta no hay paraíso


Hemos hablado lo suficiente estos últimos meses de Robert Kubica como para tener claro a estas alturas de la película que no son el problema ni su calidad como piloto, ni su capacidad física, ni mucho menos su actitud al volante. 

En sentido estricto no existe ese riesgo que ven muchos. Robert ha salvado con nota todos los exámenes a los que se ha enfrentado tanto a bordo de Renault como de Williams. Se ha mostrado rápido y consistente sobre un F1 en tandas cortas y largas, y si alguien todavía alberga dudas sobre su nivel de respuesta ante las exigencias de nuestra disciplina, tal vez resulte adecuado recordar que el de Cracovia ha intentado su retorno a la Fórmula 1 después de una dilatada aventura en los rallies.

Sea como fuere, el problema al que aludíamos antes es lisa y llanamente de pasta en estos momentos.

Si en el caso de Enstone ha quedado claro que era la idoneidad para el proyecto anglo-francés, cuya razón de ser se ha concretado al final en la solidez que ofrece la pareja compuesta por Nico Hulkenberg y Carlos Sáinz para 2018, en el de Grove se ha circunscrito a si el polaco podía poner más dinero sobre la mesa que Sergey Sirotkin, quien tiene detrás al banco SMP y un Gran Premio de Rusia que permanecerá en el calendario oficial al menos hasta 2020, con apalabramiento de llegar hasta 2025.

Menciono todo esto porque no estamos hablando sólo de si Robert y Sergey pueden pagarse el viaje a la luna la temporada que viene o una parte de ella, sino de cuál de los dos asegura a Williams mayor continuidad y seguridad económica. Desgraciadamente, éste ha venido siendo el campo de juego.

Boris Rotenberg (SMP Bank y SMP Racing) ha tenido claro desde un primer momento que Sirotkin es más beneficioso para sus intereses desde un asiento oficial en Grove que como reserva en Renault. En este sentido, su apuesta por su pupilo es más consistente y duradera en el tiempo que la que han conseguido plasmar Rosberg y Kubica, de forma que muy bien podemos decir que la magia (económica) del ruso es más poderosa que la del polaco.

Así las cosas, cuando conozcamos que Sirotkin es el elegido para formar pareja con Lance Stroll, por favor ahorrémonos los debates estériles sobre si el accidente que sufrió Robert en el Ronde di Andora está en el núcleo de la cuestión o no. Podemos llamarlo amor, o sexo, pero es sólo pasta, ya me entendéis.

Os leo.

6 comentarios:

enrique dijo...

Que desastre si Williams elige finalmente al ruso. A ver quien es el guapo que desarrolla ese coche. No han aprendido de este año. Paddy Lowe debe estar dando palmas con las orejas de felicidad.

keskusracing dijo...

Sinceramente no lo puedo entender, la publicidad que podría tener el regreso de Kubica, y si encima consigue algún podio puede ser brutal para Williams. En cambio con Sirotkin van a pulirse los millones en chapa y pintura, a lo que habría que sumar las desventuras de un Stroll que ya esté año tendría que hacer de líder """experimentado""" del equipo. Da mucha rabia y pena ver este tipo de cosas, esta Williams va por el camino de convertirse en Jordan.

Anónimo dijo...

Segùn se dice Kubica "solo" tiene 11 millones y Sirotkin ha conseguido 22. La diferencia es muchìsima. Más de los que podrìan conseguir ganando una o incluso dos posiciones en el mundial

Marta

enrique dijo...

Entendo lo que dices Marta, pero como se cuantifica la pérdida de imagen? El ser un equipo de cachondeo? La pérdida de fans?

pocascanas dijo...

Me encantó lo de "magia más poderosa"...

Jorge dijo...

Son este tipo de cosas lo que ha provocado que a muchos nos haya desencantado tan profundamente la F1 estos últimos años. Una pena, tenía unas ganas enormes de volver a ver a Kubica pero creo que solo un milagro lo hará posible.