martes, 19 de diciembre de 2017

La Fórmula 1 es vuestra


Mi compañera África González está realizando una consulta sobre la importancia del sonido en la Fórmula 1 que me gustaría que tomáseis en consideración [descargar cuestionario], principalmente porque es ella y me apetece que el número de contestaciones sea lo suficientemente amplio y relevante como para responder a sus inquietudes (compartid el documento cuanto os sea posible); y segundo, y seguramente más importante: porque prefiero mil veces a la gente que se hace preguntas que a la que da portazos.

Pero a lo que vamos, mientras leía su contenido —contestaré mañana por la mañana, con algo de más tiempo del que dispongo hoy— no he podido dejar de pensar en unos cuantos individuos preeminentes en lo nuestro que habrían zanjado el asunto de raíz, bien diciendo que todo esto es demasiado complicado como para sintetizarlo en cinco o seis preguntas, o bien afirmando que hay que estar ahí dentro para criticarlo o tomar posiciones favorables o contrarias.

Me enternecen mucho estas cosas, y sé que lo sabéis. Mi hijo Josu, con muy poquita edad, de tanto ver La Guerra de las Galaxias en casa quería saber en qué consistía un rayo láser por si podía construir uno. Cata, mi mujer, mucho más dada a los convencionalismos que yo, prefirió que antes de hacer caso a las idas de olla de su padre consultara con su tío doctor ingeniero nuclear, y el caso es que va Josu con su pregunta y obtiene como respuesta: eres muy pequeño para comprenderlo... ¡Ahí, con dos cogieron!

Como el plan A había fallado, tomé el mando de la operación y abordamos juntos la salida B. Biblioteca Municipal de Las Arenas, Getxo, y la bibliotecaria que nos responde con similar nivel de paternalismo...

...

Los paternalismos me tocan mucho las narices, y también sé que lo sabéis de sobra. 

Cuando todo un Arturo Pérez-Reverte admite que recurre a internet como medio para documentarse, no es admisible en pleno siglo XXI que cualquier entendido menosprecie la red de redes y la información que sale de ella, en base a que no se pueden hacer buenos análisis sobre F1, ni disfrutarla plenamente, viéndola a través de la pantalla o la televisión... 

Oh, wait! Liberty desgañitándose porque accedamos casi en tiempo real a las pulsaciones que tiene un piloto en vuelta rápida y sin movernos del sofá; onboards, diferentes planos de una misma acción en pista, comunicaciones por radio, datos a cascoporro e información como para llenar dos trasatlánticos, y resulta que lo bueno sigue siendo lo otro, lo que tratamos por todos los medios de dejar atrás.

Tú vas a un comercio de lavadoras para devolver la que has comprado porque ni te satisface ni cumple con lo que promete el folleto publicitario, y lo último que imaginas es encontrarte con alguien que te increpa: «Es fácil criticar a las compañías de Alta Tecnología cuando no se conoce de técnica ni de su aplicación práctica. ¿Cuántos años ha pasado usted haciendo lavadoras como para afirmar que la suya no le satisface o es mala?»

A pesar de lo grotesco que resulta, está sucediendo y sucede todos los días. Sucedió ayer, ocurre ahora y lo hará mañana. El paternalista trata por todos los medios de que formulesmos sólo las preguntas que sabe responder, el resto le sobra, no le interesan. Pero lo malo es que la Fórmula 1 es un espectáculo, y por tanto, nosotros, los consumidores de la experiencia, somos quienes tenemos la última palabra.

El nivel de ruido de los monoplazas es una completa castaña en la actualidad. Nos gustaba el de antes y nos lo han quitado. Da lo mismo que haya razones técnicas a las que no llegamos o que el mercado de automoción vaya en otra dirección más silenciosa, o incluso que haya habido épocas peores. Nos prometieron un espectáculo que nos satisfaría y no lo tenemos. Al menos que nos oigan, ¡coño!

Es tan sencillo como esto: la Fórmula 1 es nuestra y tenemos perfecto derecho a quejarnos si nos dormimos por falta de alicientes a partir de la vuelta nueve.

Os leo.

4 comentarios:

enrique dijo...

Como dije en un anterior post dedicado al ruido de los motores: La emoción. Con emoción no nos dormiriamos. Lo que pasa que la emoción cada equipo la entiende de una manera. Para Mercedes emoción es ver si puede doblar a toda la parrilla, y para Sauber entrar en los puntos. No se de que sirve tener la F1 más rápida de la historia si no hay competición.

Cao Wen dijo...

Para mí la emoción está en la lucha en pista; por mucho ruido que le metan a un bólido, si va a doblar al resto me dormiré igual.

chema dijo...

Estuve hace un par de semanas en Hong Kong viendo la prueba inaugural de Formula E y a mi me gusta el sonido eléctrico de los motores y el chirriar de los neumáticos.

Hombre no es un V12 Ferrari, pero eso es algo que no volverá. De hecho los combustibles fósiles tienen los días contados.

Coincido con Cao Wen. El ruido es el que hacen los motores y hay que acostumbrarse, lo importante es la emoción en pista.

Víctor Antonio López dijo...

Yo tengo grabados de esta temporada los GP de Monaco y Abu Dhabi, junto a la serie The OA. En las noches de insomnio las pongo a rodar y caigo en diez minutos...