viernes, 18 de diciembre de 2009

Sucedió una vez


Como he confesado en más de una ocasión, sin abandonarla del todo, dejé de seguir la resistencia cuando a mediados de esta década, el dominio avasallador de Audi comenzó a quitar brillo a Le Mans y a las competiciones paralelas (ALMS). Pudo no ser así y me lo pareció, y reconozco que es una forma de pensar y de reaccionar como otra cualquiera, ante el hastío y la falta de alicientes, pero lo digo desde la convicción de que también me ha pasado con la F1 cuando Michael Schumacher arrasaba en las circuitos; o con los rallyes, aunque por otras causas, desde que abandonaron una atmósfera que no reconozco ahora.

No se me caen los anillos en admitirlo, ni en afirmar que tarde o temprano sé que volveré a disfrutar con lo arrinconado, y que me pasará de idéntica manera a como he recuperado el feeling por la disciplina reina, casi sin darme cuenta, lo que me lleva a pensar en que me puede estar pasando como a la mayoría de aficionados, que reculan ante el hartazgo para volver tiempo más tarde, cuando se ha pasado el empacho.

A cuenta de lo que comenté el domingo pasado que me quedó pendiente con Lucio, he invertido buena parte de estos días revisando webs, foros y blogs, por ver cómo anda el cotarrillo, y si bien he disfrutado de lo lindo leyendo artículos y colaboraciones, viendo videos y fotografías, y por supuesto recordando, he echado en falta algo más de metralla en cuanto a eso que tiene la resistencia que la hacía tan diferente y tan atractiva a mis ojos antes de 2006.

Advierto que sigo pensando de manera muy similar a como lo hacía cuando algunos quisieron hacer leña con la F1 comparándola con Le Mans o con las American Le Mans Series, por ejemplo, y por ello considero que a pesar de que con la presencia de Peugeot la cosa ha mejorado y presenta más alicientes que hace un par de años, al menos sobre el tapete, lo de ahora sigue sin ser comparable a lo vivido en décadas anteriores, incluso cuando dominaban los Porsche 956 y 962, porque había equipos oficiales como para dar y para tomar, y lugar para que alguna escudería menor pudiese dar la campanada.

Y es que la resistencia, a diferencia de la F1, es una disciplina en la que prevalece el concepto de equipo por encima de la del hombre o los hombres que conducen los coches. Hay que preservar la máquina porque ésta tiene que llegar al final, y en ese empeño se involucran desde los pilotos hasta el último mecánico. No basta con ser el más rápido, que también, sino que hay que ser constante en esa rapidez, gestionando los tiempos y las ventajas, o desventajas, tanto sobre el asfalto como en los garajes, sabiendo mantener la distancia lograda frente al perseguidor y aguantando sus ataques sin poner en riesgo los recursos propios, o sometiendo a presión al equipo que llevas delante a la espera de que la mecánica de su vehículo, o la fortaleza física y mental de sus pilotos, mecánicos y estrategas, claudiquen, y te dejen paso. Y así durante un montón de horas o kilómetros que ofrecen un marco incomparable donde queda patente que la resistencia es una modalidad deportiva donde prima tanto la inteligencia como el buen hacer sobre la pista, como en F1, pero sobre todo la templanza.

Me ocurrió una vez, no hace mucho, y sé que volverá a sucederme.

3 comentarios:

J-CAR dijo...

“Y es que la resistencia, a diferencia de la F1…” Pues a mi ese párrafo me recuerda esas gloriosas batallas de la F1 en 2005. Renault contra McLaren. Y también da una idea exacta de lo que ha dejado de ser Renault, un equipazo. Una pole, dos vueltas rápidas y demasiados errores en casi todas sus secciones que evidencian la descomposición.
Yo “dejé de seguir” la F1 cuando se marchó Renault, con sus seis títulos, y nos dejó a merced del kamikaze. Y volví, lo reconozco, en 2003. De nuevo con Renault, y con el Nano. Las otras competiciones las sigo más de lejos, aunque aprecio los “vasos comunicantes”.
¡Saludos de un resistente contra el hastío!

charly dijo...

volverás a la resistencia, seguro. De hecho nunca la has dejado aunque pienses que sí. ;)

Feliz Navidad

Orroe dijo...

Buenas noches

J-Car ;) Los vasos comunicantes son la salsilla. Hubo un tiempo en que los pilotos se repartían, pero llegaron los patrocinadores y sus reglas de oro y todo se ha ido yendo al carajo. Una pena :P

Charly ;) XDDDDD Viniendo de ti, permíteme que enmarque lo que has dicho. Sí, Charly, sí, sé que volveré, porque hay cosas que se llevan en la sangre XDDDDDD

Un abrazote

Jose