domingo, 6 de diciembre de 2009

Garajistas y bárbaros


Dicen que el fantasma del expresidente de la FIA (lamentablemente no hemos tenido más desde que Balestre dejara el sillón presidencial de la FISA) sigue deambulando por el paddock mientras arrastra sus cadenas y recuerda a quien quiera escucharle, que él y sólo él es el responsable de tan idílico paraíso como dice haber dejado tras de sí para disfrute de todos.

Dicen que ha quedado atado a su puesto por dos o tres eternidades enteras; condenado a recorrer una y otra vez los silenciosos pasillos de los departamentos administrativos de los circuitos, y aún el frío asfalto del pit-lane, porque todavía no ha concluido su trabajo. Dicen que parece un alma en pena y que su voz se ha vuelto menos altanera que antaño, aunque más hiriente si cabe que cuando esgrimió a un tal señor X para argumentar una más de sus tantas venganzas postreras. Dicen, dicen, dicen… Dicen algunos atrevidos que Mosley huye del pasado que retorna de entre las sombras para cobrarle factura, y que como un enajenado camina como un reo mientras lava lentamente sus culpas.

Disculpadme. No sabía si ponerme cínico o acerado, y por cautela, he tirado por la calle de en medio abordando esta entrada en plan romántico, al más puro estilo decimonónico, plagándola de aires de purgatorio, bosques y Santas Compañas, porque no es para menos, o así me lo parece. Leo con cierto sonrojo que a Ross Brawn le llaman en los medios garajista, y se me cae el único anillo que llevo en la mano. Leo atónito que ya ha llegado la nueva era de los garajistas, y me clavo de hinojos en el suelo con los brazos alzados en cruz, clamando al cielo un poco de clemencia.

¿Garajistas? ¿De qué? ¡Amos, no me jodas, pibe! Lo que comenzó siendo un apelativo despectivo terminó por convertirse en todo un emblema preñado de orgullo allá como a finales de los cincuenta del siglo pasado. Sí, se llamaba así a los que desde sencillos talleres (workshops) presentaron batalla a las fábricas que dominaban el asunto, armados de ingenio, agallas y sufriendo sobre sus espaldas cientos y cientos de horas de trabajo en aras de intentar prosperar en el difícil territorio de la recién estrenada F1.

Hay nombres a puñados: Charles y John Cooper, Owen Maddock, Tony Vandervell, Leo Kuzmicki, Walter Hassan, Carroll Shelby, Colin Chapman, y otros que no me caben, tipos sencillos que pasaban del lápiz a apretar tuercas o a embadurnarse de grasa, con la misma celeridad con que hoy un proyectista cambia su modelo para realizar un render en 3D o en AutoCad en el ordenador. Hombres que se dejaron el pellejo, que hipotecaron sus vidas, sus matrimonios y sus sueños, por experimentar sobre la pista su último diseño, y no siempre con éxito. Británicos la mayoría de ellos (¡olé sus cogieron!), a los que se sumaron después iniciativas como las de Mclaren y Mayer, Brabham, Tyrrell y otros…

¿Algo que ver con los grupos de inversores asiáticos que han desempolvado el mítico nombre de Lotus? ¿Algo que ver con Dave Richards, o con Ross Brawn? ¿Con Campos Meta? ¿Con cualquiera de los nuevos meapilas de una religión que desapareció a principios de los setenta del siglo veinte, y que por mucho que se empeñen no admite revisión ni componenda? ¿Algo que ver con la nueva era cuyo orden e inercia lo marca el puñetero dinero? ¿Algo que ver con el sentido de reto y de la apuesta que marcó aquella época tan lejana ahora que nadie la recuerda?

Dicen que el fantasma de Max Mosley trata de purgar sus pecados. ¡Como si pudiera! Dicen, dicen... Dicen que con él han retornado los tiempos bárbaros donde día y noche siginificaban lo mismo.

4 comentarios:

J-CAR dijo...

¡Plas, plas, plas…! Que bueno eres separando el grano de la paja, la verdad de la impostura. Aquellos garajistas miraban al futuro con optimismo y esfuerzo. Estos miran al pasado renegando de lo que son y, como Max, buscando un disfraz con el que tapar sus vergüenzas.
¡Saludos al anfitrión y a los invitados!

Orroe dijo...

Buenas noches.

J-Car ;) Me inclino para recibir el aplauso XDDDD ¡¡¡Gracias!!!!

Un abrazo

Jose

csm dijo...

Pues me sumo a los aplausos...
¡enhorabuena, Josetxu!.
Yo que no conocí aquellos tiempos has hecho que casi oliera el ambiente...debió ser muy espeial, "alma de garajista", tiempos de "brothers in arms"....suena a épica...pena que no se repita XDDD.
Un besote

Orroe dijo...

Buenas tardes.

Concha ;) Pues me inclino de nuevo XDDDD

Ahora en serio :P El trabajo en equipo, al auténtico «codo con codo» me refiero, tiene un sentido especial que las nuevas escuderías, por sus esquemas, por su logística y por toda la zarandaja que llevan encima, no pueden recuperar ni queriendo, por eso mismo lo de «garajistas» les viene excesivamente grande y da pena leer
que los llamen así, por ellos (no se lo merecen) y por los que realmente lo fueron (no se merecen la falta de respeto).

Un besote

Jose