jueves, 21 de marzo de 2019

Robert en las antípodas


Soy consciente de que hay entradas que las carga el diablo, y sospecho que esta que estoy escribiendo va a ser una de ellas. 

Total, dices que es pronto para valorar a Kubica y todo el mundo va a entender que estás solicitando clemencia... así que voy a pedir paciencia con el de Cracovia pero aludiendo al volumen de la misma que se le dispensó a Lance Stroll en su estreno en 2017. Parece justo y no es mucho pedir, la verdad. La prensa ha mostrado con el canadiense unas tragaderas de aúpa, que decimos por aquí arriba, aunque con el polaco inmediatamente ha salido a la palestra su limitación física como causante de su flojo desempeño en Albert Park...

Ha importado poco que tanto él como Russell se las hayan tenido que ver con un FW42 que tampoco chuta, que después de haber perdido algunas jornadas de entrenamiento en Montmeló se ha enfrentado a Melbourne un poco con una mano delante y otra detrás.

En sentido estricto habría que solicitar paciencia con Williams, pero tampoco se entendería. Llevamos tanto pidiéndola que suena incluso a risa que se cargue contra sus pilotos. Traen dinero, lidian con el muerto que les toca en suerte, aguantan el chaparrón correspondiente, y se van...

Kubica tampoco es Zanardi ni Monger, lleva su película de una manera más íntima, si me permitís la expresión. Todo el mundo sabe qué sucedió en Rally di Andora pero, en líneas generales, nadie parece querer tocarlo, y podría ser que que precisamente por esto, se traslade al personal la sensación de que parte de la prensa y el gentío se ha tomado a mal su lucha silenciosa y ha decidido pasar al cobro las facturas pendientes. Honestamente, prefiero pensar en qué habría hecho Sergey con ese hierro que se asemeja tanto al de 2018.

Es obvio que Kubica no destelló especialmente en Australia, pero no creo que precise de paños tibios. Él, desde luego, no los reclama.

Y es que el problema está más en el monoplaza y el equipo que en la pareja de pilotos. Grove ha decidido desdentarse otra vez. Paddy ha aparcado sus cometidos o los ha dejado, que para el caso viene a ser lo mismo, y el FW42 ha presentado sus credenciales para ser la enésima cagada de la británica también en 2019. Mal en Montmeló y mal en Albert Park. Calienta mal las gomas, tracciona así, así, y el chasis y la aerodinámica dan la sensación de que conviven a regañadientes con la unidad de potencia de Stuttgar.

Que sí, que Robert debería haberlo hecho mejor, esto es indudable, aunque me pregunto con qué.

He visto naufragar a tantos pilotos sobre monturas que parecían hechas por el enemigo, que no tengo tan claro si el brazo derecho del polaco ha tenido algo que ver. A fin y a cuentas, en 2018 Sirotkin abandonó por un asunto de frenos y Stroll acabó en penúltima posición, y en esta apertura de temporada, Kubica y Russell han logrado terminar a duras penas (último y anteúltimo, respectivamente), los dos con una herramienta que sólo ha podido entrenar a medias.

Solicito paciencia, pero comprendo que haya quien entienda que estoy pidiendo unas lagrimitas y una miaja de compasión para un tipo que, así y todo, ha aceptado el reto de levantarse y pedir paso vistiendo los colores de Williams, una perita en dulce, vamos.

Os leo.

6 comentarios:

chema dijo...

Que GRANDE Kubica, a este nivel una limitación es crítica pero tiene tanto talento... A ver, suerte al polaco volador!!!

Anónimo dijo...

A algunos se les aceptan tantas y tantas cosas mientras a otros se les niega el pan y la sal a la primera y sin contemplación alguna.

¡Porca miseria!



King Crimson

Hrod dijo...

Que razon....

pocascanas dijo...

Encima con el diseño se quisieron pasar de vivos y tuvieron que redibujar las suspensiones delanteras, que si algo bueno tendrían lo perdieron.
Esas contramarchas pueden lastrar todo un proyecto, y seguramente no hay recursos suficientes para cambiar el concepto. Habrá que arreglárselas con esto, todo remendado.

Anónimo dijo...

Hola, buena José y gente del blog.
Toda esta lucha que tiene Kubica me parece que es algo que hace grande a la F1 y a Él mismo, pero hay algo que no se si es coincidencia y lo hace Él mismo, o es una especie de autocensura de la prensa, y es que nunca muestra su mano izquierda y creo que es un error, siempre se muestra como ocultandola, no se que pensais.
Un saludo y un gusto leeros

Anónimo dijo...

El compañero que Fernando necesitaba para traer el campeonato a Ferrari.

Alguna bruja muy chunga ha visitado Maranello. Bianchi, Kubica. Todt.