lunes, 26 de febrero de 2018

Han Solo y Sebastian se funden en Mónaco [22-05-2014]


Nunca he entendido muy bien la razón por la que a los pilotos se les prohibió a partir de 2015 hacer con su casco lo que literalmente les viniera en gana. El caso es Bernie, tan dado él a cerrar grifos, anda solicitando ahora que Liberty Media los abra, y puesto que el Pisuerga sigue pasando por Valladolid y el diseño de los cubrecabezas de los conductores parece que han vuelto a ponerse de moda, me he animado a aliviar la espera ante la apertura de la primera jornada de entrenamientos, recordando que en Diariomotor escribí a mediados de mayo de 2014 sobre uno de los cascos más fantásticos que he visto en mi vida... Claro, lo estrenaba Vettel para el Gran Premio de Mónaco, no podía ser otro.


Tradicionalmente se consideraba en Fórmula 1 que el diseño del casco formaba parte de la identidad del piloto. ¿Quién no recuerda el de Nelson Piquet, James Hunt o Gilles Villeneuve, o el de Graham Hill que fue replicado por su hijo Damon? Esta norma no escrita se mantuvo vigente durante décadas hasta que comenzaron a modificarse con nuevas decoraciones con ocasión de eventos especiales, ya que posteriormente se destinaban a subastas benéficas o a otro tipo de acciones sociales y así resultaban mucho más exclusivos y atractivos.

Sin duda el de Mónaco ha sido el evento que más rediseño de cascos ha motivado en épocas recientes. Decoraciones con pedrería y diamantes, conmemorativas, extravagantes. Decoraciones de casi todos los gustos y sabores, hasta que Sebastian Vettel tomó prestada la idea y prácticamente la hizo suya al aplicarla a cada Gran Premio en que participaba.

Y es que el de Heppenheim si se distingue por algo además de por sus manos al volante de los Red Bull, su dedo en alto y sus cuatro títulos consecutivos, es porque rara vez repite decoración de casco, por no decir ninguna.

En sintonía con esta característica del piloto alemán que lleva relativamente poco tiempo siendo copiada por la mayoría de integrantes de la parrilla, la prensa especializada y los aficionados esperábamos con ansiedad su nueva ocurrencia ante la prueba del Principado, y en cuanto han comenzado a circular las imágenes correspondientes los aplausos han sido unánimes ya que como podéis ver en la imagen que abre este texto, el casco de Sebastian Vettel reproduce con absoluta fidelidad los logotipos de su escudería y los patrocinadores principales como si estuvieran tallados en un bloque de carbonita, el mismo material que sirvió para congelar a Han Solo en El Imperio Contrataca.

El resultado, obra de la empresa Dave Moccia Design (DMD), es sencillamente asombroso y como venimos diciendo, no ha dejado indiferente a nadie, hasta el punto de que ya hay quien ha visto en la intención de Sebastian Vettel al utilizarlo, un guiño a sus numerosos seguidores y una forma de reafirmar tras su remontada en el pasado Gran Premio de España, que su periodo alejado de los podios (en el congelador) puede haber concluido definitivamente.

Sea como fuere, lo que está claro es que esta creación en concreto va a suponer un antes y un después en cuanto a decoración de cascos se refiere.

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