lunes, 6 de febrero de 2017

Et voilà! [Renault]


La situación de Renault cara a 2017 daría para dos párrafos a lo sumo. La gala ha advertido en numerosas ocasiones que su horizonte competitivo estaba situado en 2018 y recién hemos comenzado 2017.

A finales de 2015, como quien dice a la vuelta de la esquina, cuando la del rombo adquirió los restos de Lotus y la sede y los aparejos de ésta en Enstone, chocó este planteamiento tan largoplacista aunque resultase en cierto modo lógico, ya que un equipo de competición no se construye en cuarenta y ocho horas, menos aún si el objetivo no es ese.

Renault no era precisamente una novata en Fórmula 1 hace año y un poco, ni lo es ahora. Su dilatada experiencia y larga trayectoria deportiva auguraban una reacción más rápida y eficiente, de forma que, como me habéis leído escribir innumerables veces, casi desde que conocimos que la cosa iba para el año que viene intuí tras la operación la sombra cicatera de don Carlos Ghosn —que ríete tú de don Sergio Marchionne, pero el de Porto Velho no le va a la zaga.

En fin, el vehículo usado en 2016 ha sido un Lotus E23 de 2015 pasado a limpio, con denominación RS16 y librea amarilla. Precioso, sea dicho de paso, lo que no impide que hay sido un laboratorio rodante que se ha limitado a cubrir kilómetros y acumular datos para que las innovaciones se aplicaran en el TAG Heuer que han montado los Red Bull, un auténtico Energy RE16 pata negra.

¿Por qué todo esto no ha beneficiado al equipo oficial...? 

Buena pregunta, forastero. Se supone que porque hasta 2018 existe un pacto de caballeros, o no tan noble, que supedita la actividad de La Régie de forma exclusiva a Milton Keynes. Porque, también, el esfuerzo económico de mantener un equipo que hace poco más que bulto le sale a Ghosn casi a pedo de burra, y disculpadme la expresión. Entre lo poco que le costó a la francesa hacerse con la de Gerard Lopez, los derechos históricos y lo cobrado vía FOM por lo correspondiente a Lotus, juraría que Renault ha ganado dinero en 2016.

En 2017 será diferente, pero no tan distinto...

Y aquí que vamos. Si Frederic Vasseur se hubiese largado a lo Lowdon o Booth en Manor, es decir, delatando que Renault carece de programa deportivo para esta temporada que abriremos en breve, la cosa habría sido más fácil de digerir. Pero se ha ido como un señor y Ciryl Abiteboul, una vez elevado a boss de Enstone, no ha tenido mejor ocurrencia que proponer a la FIA que se eliminen los viernes de entrenamientos para reducir costos.

A Renault le sobran los viernes. Toro Rosso hará durante 2017 la labor ejercida por la del rombo en 2016: de laboratorio móvil. Y por aquello de ser sincero, creo honestamente que a la gala también le sobra su escudería Oficial Team.

Pena que en esta historia que siempre ha ido de pelas, Nico Hulkenberg y Jolyon Palmer interpreten el papel de tontos útiles.

El modelo Ghosn siempre es el mismo y no podía faltar a su cita en 2017. 

Querría equivocarme pero algo me dice desde muy dentro que no va a ser así. Renault enfoca esta nueva campaña no para comenzar a presentar sus credenciales al título de cara a cumplir su palabra en 2018, sino con el objetivo de incomodar en pista a las de Faenza y Silverstone porque el propulsor bueno lo va a seguir llevando Red Bull.

Os leo.

1 comentario:

Dani Durán dijo...

pues que hagan 4 motores buenos ¿no? dos para Red Bull, dos para Renault, y Toro Rosso que haga de laboratorio.

No entiendo ni entenderé porque no es así