viernes, 10 de febrero de 2017

El suflé [Williams]


La retirada de Nico Rosberg ha afectado a Mercedes AMG más que a nadie, pero en Grove se ha sentido una réplica de 7'3º en la escala de Richter.

2016 ha sido un año de preparación del cuadragésimo aniversario en Fórmula 1 de la mítica escudería de Didcot (hoy Grove). Pat Symonds, hoy fuera del equipo, anunciaba temprano el abandono del desarrollo del FW38. El coche no había salido todo lo bueno que se esperaba, era mejor concentrarse en el proyecto de 2017, el FW40, que se salta la denominación correspondiente (FW39) para unirse a la celebración.

He escrito bastante sobre Williams este año pasado, y he apuntado a esta circunstancia como causa principal de la incapacidad mostrada por la británica para defender la cuarta plaza del Mundial de Constructores frente a Force India. El FW38 no me ha parecido tan malo como insinuaba Symonds en mayo pasado. Había sufrido más de la cuenta con las gomas en el inicio de la campaña pero el chasis parecía solvente, la aerodinámica resultona, y, además, el conjunto contaba con la versión menos cliente de la todopoderosa unidad de potencia Mercedes-Benz PU106C diseñada por Stuttgart y producida en Brixworth. Luego del cambio de planes, lógicamente los males se agudizaron...

La temprana concentración en el FW40, la inyección del dinero de Lawrence Stroll, el anuncio de que su hijo Lance ocuparía el asiento dejado vacante a final de temporada por Felipe Massa, y la presencia de Valtteri Bottas, auguraban que 2017 podía ser un gran año para sir Frank, Claire y el resto del equipo. Pero a comienzos de diciembre pasado, Nico Rosberg anunciaba su retirada de la competición...

Como sabemos de sobra, Valtteri ha sido el elegido para sustituir en Mercedes AMG al vigente Campeón del Mundo, lo que ha dado lugar a la recuperación de Felipe Massa porque el patrocinador principal, Martini, precisaba de un piloto de cierta edad para sus planes publicitarios y de mercadotecnia, papel en el que no encajaba el jovencísimo Stroll por razones obvias. Symonds no está, se retiró en diciembre. Y lo que parecía un idílico paisaje a futuro, se ha convertido en una ciénaga de dudas no exenta de huecos para la esperanza, aunque para 2018.

Se incorpora Paddy Lowe a Williams con carácter inmediato y anteayer conocíamos que también lo hará Dave Redding tras abandonar McLaren. El rearme parece efectivo, pero da la sensación de que llega tarde para la gran celebración porque 2017 se va a disputar con lo puesto. 

Ahora bien, se dice del FW40 que promete mucho y se comentó en su momento, que para ceder a Bottas, Grove había solicitado la cancelación de la cláusula de gardening leave para Lowe, una reducción del costo de cada unidad de potencia, y lo más importante para lo que nos ocupa: una reducción del tiempo de espera a la hora de recibir las evoluciones.

Sabemos que lo primero ya se ha cumplido y no hay razones para pensar que las otras dos no se hayan firmado. Claire Williams es una excelente y dura negociadora, muy bien ha podido conseguir de Brackley todo el paquete de solicitudes, lo que nos pone en que Lance Stroll y Felipe Massa podrían disponer en pista de un conjunto sensiblemente mejor que el usado durante 2016. En todo caso, ¿los pilotos van a estar a la altura?

Stroll es una completa incógnita. Éste va a ser su primer año en la máxima categoría y lo mismo nos sale un Max Verstappen que resulta un completo bluf. A mi Felipe ya lo conocemos. El brasileño está en la prórroga del fin de su carrera, no obstante, me gustaría recordar que le van de cine las gomas duras, precisamente el escenario que propone Pirelli para 2017.

Si todo va bien, el objetivo sería liderar la montonera como en 2015, y en la medida de las posibilidades, pelear por el tercer puesto en la general de Marcas, lo que supondría una bonita guinda con que celebrar el cuarenta aniversario de Williams. En todo caso, lo único seguro, a estas horas, es que el horno dispone de la temperatura adecuada y toca rezar para que la masa del suflé aguante y salga del mismo esponjosa, sin venirse abajo en el proceso.

Os leo.