sábado, 7 de diciembre de 2013

Water shows the hidden heart


Iba a irme a la cama pero hoy es 7 de diciembre y llevo desde que me he levantado escuchando a Enya. El agua, ese sortilegido que saca lo mejor de los pilotos cuando sus vehículos sortean el piso mojado intentado agarrarse a él en cada giro con la intención de salir indemnes. El agua, el spray, los reflejos, la neblina húmeda donde se juega al no dejaré que te escapes o evitaré que me cojas, al mataré o moriré como si la carrera fuese una coreografía pactada entre enamorados.

La imagen estaba ahí, esperándome donde la dejé pensando que llegaría el día en que la utilizaría, en la carpeta Smeagol-F1, donde guardo la mayoría de mis pequeños tesoros. El marco, Spa 1939. Los protagonistas, apenas dos siluetas que quedaron atrapadas un 25 de junio, Seaman persiguiendo a Müller... Casi se puede escuchar el ronroneo del motor del W154 y el deslizar de los neumáticos al tomar la curva, destelleando colores en una instantánea en la que el blanco y negro matizan un historia endemoniadamente bella y trágica, ya que Dick terminaría perdiendo la vida.

El agua descubriendo el corazón oculto de las cosas, escogiendo quién y cuándo, señalando aquí y allá, dejando que la vida se destile sobre el asfalto pero poniéndola a prueba en cada vuelta. Y el piloto atesorando sus propios secretos, jugando sus bazas, soñando tal vez, que llevar el dorsal 26 a la edad de 26 años podría ser motivo de buen agüero...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No dejes de escribir Jose. No conocía esa historia, gracias es poco y que razón tienes "La neblina húmeda donde se juega al no dejaré que te escapes o evitaré que me cojas", que razón tienes, pero cuanta razón. Me pregunto como somos tan idiotas de seguir enganchados a esto. Las Pirelli wet son una mierda y la lluvia un problema por que los coches patinan. Menos mal que está el nano y gente como tu que hacen que las amarguras duren poco

GRING dijo...

Qué preciosidad de instantánea,de la época en la que todo era técnicamente mucho más complicado y prácticamente mucho más sencillo.De cuando las carreras eran puras y sus intereses más nobles. Muchas gracias por regalarnos estas perlitas para reconciliarnos con la pureza de este mundillo.

Anónimo dijo...

Como no se puede ser romántico con la F1