viernes, 21 de enero de 2011

Tipperary [Enigma 16]


Después de haber hablado largo y tendido al respecto de la zona trasera del fondo plano del RB6, lugar donde va situado el doble difusor, se me va acumulando el currele y toca ir cerrando este lío monumental dando por cerrada la parte sobre la zona menos visible del monoplaza austriaco, hasta que la abramos de nuevo cuando tengamos una idea más general del engendro parido por Adrian.

De momento y por ir refrescando ideas para no perdernos, digamos que el RB6 funciona como un enorme torque, aprovechando para ello el aumento de largura que ha propiciado la incorporación del bendito depósito de combustible grande porque la recarga de gasofa está prohibida a partir de 2010.

Bien, el torque está estupendo pero tiene sus inconvenientes porque la recuperación de la energía de la torsión en un recorrido tan largo (de nose a difusor), puede desestabilizar el monoplaza, así que como habíamos mencionado en alguna parte al funambulista y su pértiga, digamos que el RB6 dispone de una zona central que supone un punto de equilibrio transversal que impide que la torsión se desmande.


Obviamente y puesto que las dimensiones del coche están normalizadas por reglamento, la pértiga no puede ser lo larga que necesitaría el RB6, de manera que en sus extremos se sitúan dos pesos —no son pesos exactamente, entendámonos, aunque sí son puntos donde se focalizan numerosas tensiones y por tanto, donde abunda la presión—, que se corresponden con los perfiles extremos de los pontones a partir de los cuales los flujos bajos, laterales y superiores, tienen el deber de organizarse y donde por supuesto donde vamos a lograr más estabilidad transversal.

Hecho el repaso, recordemos ahora que el aire es un fluido más ligero que el agua, pero fluido al fin, y que todos los coches de competición tratan de abrirse paso a través de él como los barcos en el mar.

Dicho esto, y por aquello de que no se me asuste nadie, tengo que mencionar que está bien hablar de flujos laterales, superiores o inferiores (al fin y al cabo todo el mundo lo hace: sintetizando, a veces mucho), pero lo cierto es que un vehículo de F1, cuando circula, se ve envuelto en su totalidad por el aire y es difícil distinguir un flujo de otro, por lo que en esto, los de ciencias y los de letras hemos firmado un armnisticio que nos permite tomarnos algunas licencias lingüísticas.

Como estoy abundando en el cuerpo central de la carrocería y el fondo plano, y el copete del cubrecapot parece no existir, demos la vuelta al RB6 e imaginemos que lo disponemos en un canal de agua donde lo hacemos avanzar, para que veamos que esa zona en cuestión en un alerón sin timón de profundidad, o en el ejemplo que sigue a estas líneas, una quilla de generosas dimensiones que ayuda a la alineación longitudinal del cacharro.


Sigamos. Si como demasiadas veces parece, la aerodinámica aplicada a un monoplaza (carrocería, alerones y difusor) consiste en pegarlo lo más posible al suelo, en este caso a la superficie del líquido elemento, al final no correría pues la resistencia vertical originada lo haría inviable (sacaría las ruedas del agua, vamos). Para evitar esta lamentable consecuencia del avance están los flujos laterales, ya que se encargan de generar fuerzas ascendentes a los lados del coche, por simple rozamiento, que contrarrestan en parte las descendentes (imprescindibles en todo caso).

Pero para no perdernos, lo mejor es que demos la vuelta de nuevo a nuestro modelo y lo metamos en una piscina con una cantidad de agua que no llegue a la altura de los ejes del coche. Una vez colocado en posición, repliquemos el golpe del aire sobre las partes frontales del RB6, produciendo una ola.


La ola en cuestión golpearía el RBR y produciría una elevación de la zona central (flecha roja), prácticamente en la perpendicular de donde decíamos que estaba la pértiga del funambulista, ayudando a que el fondo plano se sitúe de la forma más conveniente y originando después, que la energía ocasionada por el golpe sea absorbida por las superficies limpias del monoplaza para que el agua llegue organizada pero rápida a la zona del difusor.

Una vez aclarado este peliagudo asunto, podemos empezar a entrever la importancia que tiene el diseño del splitter, área situada bajo las piernas del piloto en el habitáculo, pues es la zona encargada de gestionar el aire que llega por debajo de la nariz del vehículo. Con su forma acuñada en «V» y afilada en su extremo frontal, hace que el flujo delantero se bifurque hacia los laterales del monoplaza, comenzando su camino hacia la zaga en el espacio abierto bajo las entradas de ventilación de los pontones, golpeándola como la ola virtual que he descrito hace unas líneas, pero con la contundencia de una tan real como la vida misma.


Ya habíamos hablado de cómo Newey trata la energía que afecta al RB6, absorbiéndola en la carrocería o disipándola a través de las superficies libres de estorbos y por tanto flexibles, y espero que con lo esbozado hoy, entendamos cómo equilibra ese mundo de tensiones a veces contrapuestas que se dan en el cuerpo central del vehículo, y nos quede aún más claro por qué el RB6 tiene ese bonito aspecto de nave de Star Wars con alas y todo.


Anterior / Siguiente

3 comentarios:

Abraham dijo...

Es la primera vez que escribo en el bloc, y es para darte las gracias. Estoy viendo los carros desde una dimensión nueva y me gusta porque entiendo. Buenísimas entradas Orroe ;-D

csm dijo...

Josetxu ;P
Parafraseando a los del hormiguero: El splitter; ¡ese gran desconocido! XDD.
Bueno, esto cada vez se me comlica más, pero, ciertamente tenías razón cuando decías que es "un todo", desde el divisor de flujos delante, hasta los difusores atrás.
Gracias por el esfuerzo.
Un besote

Orroe dijo...

Buenas noches.

Abraham ;) Bienvenido. La verdad es que me divierto sacándole punta a la forma de los monoplazas, y si encima os acalar algo, mejor que mejor ;)

Concha ;) XDDDDDDDDDDDD Todo encaja en un diseño, aunque sea erróneo, pero si es exitoso, todavía tiene que encajar mejor ;)

Un abrazote

Jose

PD: Me voy a la cama, ¡hasta mañana!