sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Tú qué me vas a decir!


Ya queda un poquito menos para que volvamos a fabular sobre las posibilidades de cada equipo durante la temporada que viene. Con lo lejos que quedaba el asunto hace excasamente un mes, en un santiamén comenzaremos a ver rodar los monoplazas que nos deleitarán la próxima sesión, y como no podía ser de otra manera, también veremos aquellos a los que maldecir en cuanto pongan las gomas en el suelo.

2012 nos ofrece sabrosas posibilidades de diseño con unos argumentos que pasan fundamentalmente por la erradicación de los mapeados especiales del motor, la sustantivación del morro bajo y unos escapes sopladores que deberán mirar hacia lo alto en vez de hacerlo en dirección a los difusores, y Ferrari ha madrugado en esto de afirmar tajantemente que su propuesta puede ser la más radicalota de todas.

Pronto veremos en qué queda la cosa, como diría aquél. Pero así tengamos que quitarnos el sombrero o volvamos a sufrirla de nuevo, el caso es que la actitud de Maranello merece siquiera una pequeña vela encendida en honor de la esperanza.

Lo he dicho algunas veces a cuenta de la propia FIA y su reglamentación mediocre, y desde luego en referencia a los rivales de Adrian Newey: la única manera de atar en corto al Merlín británico pasa por ir más lejos, por soñar más alto, por tratar del alcanzar las nubes que no rozan sus dedos. En este orden de cosas, bien me parece que La Scuderia se las prometa felices sin haber desembarcado en Omaha beach. Suena a sortilegio para levantar la moral de la tropa antes de que empiece la carnicería, pero sobre todo a que Fernando se muestra convencido con el nuevo diseño.

Este punto me parece sustancialmente importante, porque como dije en su momento, el 150th Italia, si adolecía de algo era de demasiado alonsista, aunque me molaba. El de Oviedo es un tipo al que no le gustan las sorpresas, y al parecer, las ofrecidas por Costa en la secuela del F10 eran lo suficiente molonas como para que nuestro compatriota se sintiera cómodo y pensara en presentar batalla. Recordemos que las Pirelli que se comían los Red Bull funcionaron estupendamente sobre la máquina italiana en pretemporada, aunque después todo se fue al carajo con el endurecimiento de los compuestos, lo que no quita para que con tanta carencia, el auto haya terminado tercero en la general de constructores, muy por delante del lobo Mercedes. Creo que eso puede significar algo, ¿no?

Pues bien, el trasto de 2012 se promete una bomba, y Alonso está contento con su rendimiento, y Domenicali más feliz que unas pascuas, y Montezemolo tan animado que va tirando de billetera para recomponer sus líneas a la manera británica. Sin duda hay algo nuevo que no percibíamos desde 2007, y a las buenas vibraciones que noto me agarro como a un clavo ardiendo. Pero si aún así sentís ganas de decirme aquello de ¡tú qué me vas a decir!, os advierto que hoy me siento con ganas de rebatiros afirmando que si hay que soñar por dos o por más, ya sueño yo mi parte y la que os corresponda en un día que no merece que nada ni nadie lo nuble, porque a cabezón me ganan pocos.

Os leo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Stella


Otro año más, y van cinco que este humilde bardo de la F1 se sienta aquí, frente al ordenador, para desearos la mayor de las venturas en un día como otros, para qué vamos a engañarnos, que por avatares de la tradición suena a obligada tregua de tambores de guerra, aunque esta vez lo haga por primera vez bajo la sombra del ciprés que plantó su cuñado cuando el lugar que ocupa su nuevo estudio era un sencillo caserío.

Hoy, como de costumbre, decía, este irredento optimista quiere compartir con vosotros, en Nochebuena y desde las breves líneas compuestas al filo de una ducha y un buen afeitado previo a la cena con sus fieras domésticas, el deseo universal de que nada os arrugue ni os haga doblar la rodilla, porque sencillamente estamos hechos de polvo de estrellas y no hay yugo que nos dome.

Sed infinitamente felices, os lo deseo con toda mi alma.

¡¡¡Zorionak!!!

sábado, 17 de diciembre de 2011

El camino de Sergio


En mitad de estos tontos periodos entre sesiones, mientras la mayor parte del pescado está vendido y el que queda se cotiza a la baja, surgen sin embargo debates interesantes, como el suscitado recientemente a cuenta de que Robert Kubica podría vestirse de rosso en 2013, o el añejo ya de la permanencia o no de Felipe Massa.

Independientemente de que el futuro del polaco pasa inexcusablemente por su óptima recuperación, tanto física como psicológica, y que por tanto a día de hoy no deja de ser para unos (entre los que me encuentro), una bonita expectativa que hay que coger con pinzas, su posicionamiento como candidato ha abierto la puerta a una serie de alternativas, entre las que destaca la del mejicano Sergio Pérez, quien se supone sería el recambio ideal para el paulista de la rossa.

Sergio me gusta, aunque a decir verdad aún le veo demasiado verde, vamos, que necesito al menos un año más para valorarlo correctamente. En su primera temporada en F1 no ha sido capaz de pasar del decimosexto puesto en la general de pilotos a pesar de su estupenda segunda parte de sesión, lugar que queda bastante lejos del duodécimo logrado por su compañero Kamui Kobayashi, quien a la postre le ha metido 16 puntos de diferencia prácticamente en la primera, un saldo considerable si convenimos en que Sauber lucha en la zona baja de la parte media de la parrilla, esfera de acontecimientos donde cada punto cuenta casi como una victoria. 

Bien, la escudería suiza ha ocupado al término de 2011 el séptimo cajón de la general de equipos, lo que nos pone, echando las cuentas, en que Pérez ha hecho una temporada bastante normalita en un equipo que no da para más, ya que entre otras cosas, no se ha mostrado capaz de inquietar al cyborg japonés con quien comparte equipo, ni a Paul di Resta, ni siquera de dejar atrás a los dos pilotos recientemente descabalgados de Toro Rosso...

Llegados a este punto cabría tirar de currículum y de sensaciones para defender al mejicano, pero se me ha dicho hasta la saciedad que para estas cosas lo único que cuenta es la última temporada disputada y a poder ser con datos, y si no se puede defender la chance de Barrichello o de Massa tirando de galones y medallas pasadas, menos aún a Sergio, por mucho que prometa, porque a día de hoy es sólo eso: una firme promesa, como lo fue Hulkengberg en Williams, o Alguersuari en la de Faenza.

Así que por concluir, me temo que el camino de Sergio no pasa por integrarse rápidamente en Ferrari, sino por abrirse paso hasta la italiana ganando en constancia y rendimiento, espuelas, que dicen, demostrando que la promesa que vemos en la actualidad se va volviendo certeza o se queda en el camino, como tantas y tantas otras. 

En este orden de cosas, 2012 se me antoja especialmente crucial. Renovado en la suiza, con un compañero al que conoce de sobra, Pérez tiene la imperiosa necesidad de sacar la cabeza y revalidarse como piloto más allá de un puñado de carreras, y siempre y cuando el coche le deje. Luego, ya veremos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

I am your father


Desde el Head Quarter de Red Bull llegaba ayer la orden a Faenza, de pasar olímpicamente de Sebastien Buemi y Jaime Alguersuari porque Toro Rosso es una escuela de formación de debutantes y quiere seguir siéndolo. Así, con dos bemoles y bastante cuajo, agradeciendo los servicios prestados y regalando algunas velas a los pilotos suizo y español para que se busquen la vida cuando no hay milagro que encontrar, o apenas, la comandancia dictaba la orden de mandarles a tomar por el saco, o por un sitio peor, como se dice vulgarmente, a través de los canales oficiales, of course!

Todo muy limpio, al menos tanto como el Red Bull Junior Driver Program se puede permitir, entendámonos, para seguir atrapando entre sus redes a un puñado de incautos entre los que se encuentran ahora mismo Ricciardo y Vergne, que servirán de pantalla deportiva al modelo de negocio impuesto desde lo más luminoso de una sala de reuniones donde los expertos del marketing de la bebida energética definen las líneas maestras de la dominación del mundo.

Y demos gracias, no vaya a ser que nos pongamos tontos y no entendamos cómo se puede desperdiciar tanto talento destilado a lomos de dos auténticos caballos de batalla como el STR5 y 6, nada menos que durante dos años consecutivos en los que Sebastien y Jaime han sentido el aliento del lobo en sus respectivos cogotes, y el restallar del látigo sobre sus cabezas, y la ira divina si no cumplían las expectativas de destrozar al compañero o sobrevivir a cada carrera con tan nobles alazanes... 

El asunto viene a ser como si en una escuela de hostelería se mandara a galeras a los mejores cucharones para dejar hueco a dos noveles por aquello de seguir haciendo docencia y de la buena. Pero no nos preocupemos demasiado por el aparente contradiós, al parecer, he leído, se buscaba la excelencia para suplir al paquete de Webber, y ni Buemi ni Alguersuari daban la talla, lo que pone al australiano por las nubes y deja a sus detractores con el culo al aire, sea dicho de paso. 

Pero lo mejor vendrá ahora, con el reposicionamiento, que dicen, con la lectura a posteriori, sobre el bien que están haciendo al deporte de la F1 los de Red Bull, hurtando a la competencia la posibilidad de contar con dos tipos que han demostrado tener derecho al menos, a disponer de mejor asiento que el que ofrece el enlosado frío de la calle; y sobre la fortaleza de esa cadena que supuestamente empezaba en Toro Rosso y terminaba en Red Bull oficial team, pero que se ha demostrado bastante escasa de eslabones.

En fin, como hay que buscar el lado bueno, ahí voy: Sebastien y Jaime saben ahora lo que sintió Luke Skywalker en The Empire Strikes Back, cuando después de perder un brazo descubrió que quien se lo había seccionado le decía aquello de I am your father, lo que viene a ser como si el progenitor te muele la espalda a palos por una tontería, y encima te dice que lo hace por tu bien.

¡Ay Dios, si Dark Vader levantara la cabeza!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

#VKt-02 [Carlos Castellá]


Mencionar el nombre de Carlos Castellá es acariciar una porción inabarcable de la historia de nuestro deporte. Respetado por multitud de periodistas y aficionados, Maese es, ante todo, el claro exponente de cómo la honestidad, el criterio bien formado y la sinceridad sin paliativos, suponen el mejor camino para hacer comprensible el complejo mundo que rodea al automovilismo deportivo en todas y cada una de sus facetas, siendo estos, a mi modo de ver, los ingredientes indispensables para que las futuras generaciones que están llegando y que sin duda llegarán, lo disfruten como lo disfrutamos nosotros.

El Voight-Kampf test de Nürburgring se viste hoy de gala para recibirle.


01.- ¿El DTM es tan bonito como parece?

Sin duda es un buen campeonato, pero para un verdadero aficionado al automovilismo todos los campeonatos son bonitos si puede vivirlos de verdad, a pie de paddock o de pista, no sólo viéndolos por televisión. Yo he sido feliz en el karting, en la Supercopa SEAT León, en el campeonato de Catalunya y en otros certámenes menores, pero al mismo tiempo más accesibles en todos sus aspectos.

02.- ¿Con qué casualidad de tu vida como periodista deportivo te quedarías?

¡Uf! Difícil… por elegir alguna, cito una cena en un reparto de premios, donde fui a parar a la misma mesa que Josep Mª Miret, Jefe de Prensa del RACC. Charlando de esto y de lo otro le estuve contando cosas curiosas de las carreras americanas. Pocos días después José Antonio Ponsetti, de Canal Plus, le llamó preguntándole si conocía a alguien que supiera cosas de la Indy Car porque acaban de comprar los derechos del campeonato y no sabían ni por donde empezar.

03.- Son muchos años, seguro, pero ¿recuerdas tu primer artículo publicado?

Mi primer artículo fue una carta al Director en la revista «Fórmula» en 1973. Y mi primer artículo de verdad fue la crónica de una carrera de karts en un periódico llamado «4-2-4», supongo que en 1976 o 77. Como no sabía como hacerlo, la escribí, la metí en un sobre y la mandé por correo.

04.- ¿Un priorat, un rioja, o un Offenhauser vibrando sobre el asfalto de un óvalo?

El mundo sería un lugar un poco más triste si no pudiéramos ventilarnos un rioja de vez en cuando.

05.- ¿Acostumbras a echar la vista atrás o prefieres disfrutar el presente?

El presente es una consecuencia del pasado, por tanto no se puede desligar una cosa de otra. El pasado es fundamental para mejorar el presente. La frase cualquier tiempo pasado fue mejor de Jorge Manrique, es uno de los mayores errores de apreciación que cometemos todos, porque siempre hemos de esperar que el futuro sea mejor, trabajar para ello y hacerlo sabiendo lo que dejamos atrás.

06.- ¿Qué le dices al profesional Carlos Castellá cuando te lo cruzas en casa descalzo o en zapatillas?

Carlos Castellá jamás va en zapatillas.

07.- Si tus maletas pudieran hablar, ¿crees que nos contarían todo lo que saben?

Por supuesto. Ni ellas ni yo tenemos nada que ocultar.

08.- No importa la disciplina en que corriera. Dime el nombre de un piloto de carreras al que eches realmente de menos.

A Fermín Vélez. Empezamos juntos en el karting, mi primera entrevista se la hice a él, y aquella fue también la primera vez que le entrevistaban. Tuvimos mucha relación, pero luego nuestros caminos se dividieron y ya casi nunca volvimos a coincidir. Siempre me ha quedado el resquemor de no haber estado más cerca de él en algunos momentos decisivos de su vida.

09.- ¿En que invierte su tiempo libre un lobo que ha pisado cientos de veces los circuitos y que está acostumbrado a sus sonidos?

En ordenar todo lo que va quedando pendiente, en buscar la manera de seguir complicándose la vida y en descontar los días que faltan para la siguiente carrera.

10.- ¿El Mediterráneo es tan luminoso como dicen?

El Mediterráneo alumbró nuestra cultura, nuestra ciencia y nuestra religión. Aún hoy, más de dos mil años más tarde, seguimos viviendo amparados por la filosofía griega, el orden romano y la moral católica, todo ello nacido en el Mediterráneo. No todo es bueno, pero es obvio que este Mar nos ha iluminado como civilización.

11.- Recomiéndame un libro

No me gusta recomendar cosas de este tipo. La cultura es algo que debe crearse uno mismo, de acuerdo con sus gustos, preferencias y principios. Nunca he creído en las corrientes culturales, ya que son precisamente la negación de su propio objetivo. Cultura es pensar y decidir libremente, si hay que apoyarse en algo o alguien se pierde la propia identidad.

12.- ¿Al, Jerry o Bobby Unser?

Ninguno de los tres, para mí Al Unser Jr. fue el mejor de la familia. Por una vez el representante de la última generación fue el mejor de la saga. Lástima que esté pasando una época tan triste, pero como piloto baby face fue de lo mejor que ha dado Estados Unidos.

13.- Mientras la F1 trata de encontrar su propio camino, ¿piensas que sería buena idea que buscara referencias en los EE.UU. y su enorme tradición automovilística?

No, ese sería un gran error, como lo es querer correr en Estados Unidos. Allí conciben las carreras de una manera y aquí de otra, lo de aquí nunca funcionará allí y lo de allí tampoco aquí. Fijémonos en el Safety (del que soy un firme defensor), cada vez que sale tiene todo tipo de detractores, la mayoría de los cuales le acusan de falsear la carrera. Allí una carrera sin Pace Car es impensable.

Y Austin y Nueva York fracasarán, por mucho que nos quieran vender lo contrario cuando vayan allí. Pasará como en Indianápolis, todo era maravilloso hasta que de pronto dejó de serlo. No se puede ir por el mundo vendiendo humo, cobrando unas facturas descomunales, obligando a construir un circuito sólo para que al final se corra una carrera aburrida (para los cánones americanos… ¡y probablemente también para los nuestros!) al año y además exigiendo resultados inmediatos. Y en este caso concreto, sin nadie del propio país, en USA no puede triunfar un espectáculo sin americanos, con pocos coches y con poca emoción. Es una fórmula errónea, tanto en América como en Europa. Por eso tienen que ir a países ignorantes (en el sentido automovilístico), para poder engañarles.

14.- Las anécdotas son para un periodista tan vitales como la información que maneja. ¿Dónde apuntas las tuyas: en un bloc de papel cuadriculado, en una agenda, una servilleta, o lo haces en uno de esos cachivaches que nos brinda la moderna tecnología?

Siempre llevo libreta y bolígrafo, pero en modo alguno estoy reñido con las nuevas tecnologías, antes al contrario, soy un firme defensor de ellas y una de mis obsesiones es precisamente no perder el tren de la modernidad, aunque en ocasiones sea algo pesado o innecesario.

15.- ¿Qué se siente al ver a Miguel Molina (el jovencito de la foto de entrada) sobre un Audi en el DTM?

¡Un coñazo! Antes yo estaba muy tranquilo en el DTM, ahora es un no vivir, ¡todo el día de los nervios! Bromas aparte, durante tres años los de ITR y Wige me estuvieron preguntando qué había que hacer para aumentar la popularidad del DTM en España y siempre les dije lo mismo, tener un piloto español. Ahora  verlo es un orgullo y una satisfacción, aunque al trabajar con él es más difícil tener una perspectiva imparcial de las cosas.

16.- ¿Has echado cuentas de cuántas horas has pasado delante de un micrófono retransmitiendo pruebas?

Pues no porque cuando empecé a retransmitir en 1989 no podía imaginar que esto iba a durar tantos años y en tantas televisiones. De todas formas no lo considero importante, es mi trabajo o una parte de él, probablemente me he pasado muchas más horas delante de un teclado (de máquina de escribir primero y de ordenador después) que con un micrófono.

17.- Conozco un genio de la lámpara al que puedo pedirle un deseo que te cedo gustosamente: ¿qué suceso o circunstancia cambiarías, de lo visto o vivido por ti durante tu dilatada carrera profesional?

Nada. Como dijo Schopenhauer, lo que sucede, sucede necesariamente, y por tanto forma parte de un ciclo vital determinado que vale tanto para lo bueno como para lo malo. Quedaría muy bien decir que los accidentes de los pilotos, pero como seres humanos que son o fueron, tenían el mismo derecho a vivir que cualquier otra persona anónima cuya muerte ignoramos.

18.- ¿Piensas que es posible el equilibrio perfecto entre un piloto y su máquina?

Más que el equilibrio perfecto, el objetivo de cualquier piloto es el de ser un todo con su máquina. Esto es automovilismo, no se puede separar al piloto de su coche, eso de que cuando gana es mérito del piloto y cuando pierde es culpa del coche (o a la inversa, que es un axioma aún peor) es la suprema demostración de ignorancia automovilística. El coche tiene que ser la extensión del piloto y debe reflejar todo lo que éste desea. Comportamiento, reacciones, desarrollo, velocidad, transferencia de masas, apoyo, frenada… tiene que ser un todo entre el piloto y el coche para que salgan los buenos resultados, porque la esencia del pilotaje es esto.

19.- En lo que se refiere al automovilismo, ¿cómo ves el actual estado del periodismo deportivo en España?

El periodismo deportivo está cambiando de una manera radical, como lo está haciendo cualquier aspecto relacionado con la información. Los medios audiovisuales, las nuevas tecnologías y las redes sociales están cambiando por completo el papel habitual del periodista, y a eso no son ajenos los del motor. Todo cambia, y a esta profesión también le toca hacerlo e intentar adaptarse porque va hacia un futuro incierto, pero a la vez apasionante.

20.- ¿Te gusta esta F1 que nos ha tocado vivir?

No es que me guste o que me disguste, es la que hay ahora, por tanto procuremos vivirla de la mejor manera posible. Tenemos la suerte de disfrutar unos años de popularidad y repercusión irrepetibles, únicos, de los que somos incluso protagonistas. Yo he vivido otras épocas, pero como digo muchas veces, las épocas no se pueden comparar. Me he alegrado igual por un sexto de Luís Pérez Sala, Marc Gené o Pedro de la Rosa que de una victoria de Fernando Alonso porque cada resultado, visto en su contexto, era igual de meritorio.

21.- ¿Qué circuito aún no has visitado y querrías visitar?

Me falta Indianápolis, pero me gustaría visitarlo cuando las 500 Millas recobren el esplendor de antaño. Ahora, si pudiera elegir, me iría antes a Daytona.

22.- Con tanto mundo a cuestas, contemplado por cuarenta años de experiencia, ¿piensas que se puede seguir siendo sincero con uno mismo, o crees que caben algunas rendiciones?

Al contrario, cuanto más ves y sabes más fácil es ser sincero con uno mismo. No necesito engañar ni engañarme, sé que la única manera de ir hacia delante es con la verdad, pero también sé que la Verdad y la Razón no son absolutas y que por tanto hay que saber aceptar las de los demás.

23 -¿Hay vida más allá del
Deutsche Tourenwagen Masters (DTM)?

Por supuesto. En mi vida he hecho karting, Fórmula 1, Fórmula Indy, NASCAR, WTCC, ETCC, GP2, F.3000, Superturismos y alguna más que me debo olvidar. El DTM es apasionante tal como lo estoy haciendo ahora, pero algún día se acabará y me iré a otra cosa, es inevitable.

24.- ¿Has pensado en la posibilidad de escribir un libro?

Ni me lo he planteado. Hoy en día los formatos tradicionales (papel, vinilo, celuloide) están obsoletos y camino de su desaparición como hecho cultural masivo. Hay que plantearse la comunicación bajo el prisma de las nuevas realidades, y estas no son ni libros, ni discos, ni películas en el sentido habitual del término. Obviamente si creé un blog fue para estar al día y explorar las nuevas posibilidades de comunicación, que serán nuestros instrumentos en el futuro y cuyo siguiente paso daré cuando sea el momento adecuado.

25.- Carlos, ¿fumas?

Hace tres años mi médico me preguntó como me las apañaba para estar tan bien de salud, porque mis análisis eran mejores que los suyos. Comprendí que tras tantos años fumando era muy afortunado y que no debía seguir tentando a la suerte. Lo dejé. Desde entonces supongo que mi vida debe ser un poco más sana, pero desde luego es bastante más aburrida…


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El bosón de Higgs


Los Sabios de Oriente han visto el rastro de una estrella en la fragua del cielo y se han puesto en camino desde sus diferentes puntos de origen, para ver si en horizontes más diáfanos son capaces de atraparla definitivamente para que confiese sus profundos y revolucionarios secretos.

Como en estas cosas de la ciencia hay que andarse con pies de plomo, Baltasar, Melchor y Gaspar, no han vendido la piel del oso antes de cazarlo, como hacen otros, sino que se han tomado el asunto con la pertinente cautela, no fuera a ser que por un desliz, la comunidad científica se pusiese a dar la vuelta al calcetín de nuestra comprensión del mundo y pasase como con el Euro y Europa, que parecen no encontrar salida ni vuelta atrás en la huída hacia adelante que emprendieron al sentir en el cogote el aliento de los mercados.

En fin, que me alegro por los de Oriente y por la salud mental que han mostrado al encontrar la silenciosa estela del mal llamado bosón de Dios, recordándonos que se trata de una miserable partícula elemental que andaba perdida como aguja en pajar aun resultando imprescindible. Pero como este humilde blog va de F1 o de chacarrillos, aventuras, azares y desventuras de un tipo al que le gusta la F1, me gustaría insinuar a los Magos, que una vez atada y bien atada la existencia del bosón de Higgs, se dedicaran a explicarnos la razón por la cual nuestro deporte ha cambiado tanto y tanto, como atestigua la imagen que decora esta entrada.

En ella tenemos a Jochen Rindt, en una silla, con el mono abierto y un pitillo en la mano, atendiendo a lo que le dice su patrón, Colin Champan, quien permanece sentado en el suelo de cemento del garaje de Lotus, apoyado contra su pared, en manga corta, enseñándonos los calcetines, mirando quién sabe dónde...

A lo mejor estaban compartiendo espacio y tiempo charlando de mujeres, vaya usted a saber, porque los tipos como Rindt y Chapman se podían permitir el lujo de hablar de lo que les viniera en gana, ya que estaban escribiendo juntos una página de la historia del automovilismo aunque parezcan dos colegas a los que el fotógrafo congeló en la instantánea para que cuarenta años después los aficionados nos asomemos con vértigo a ese mundo que sentimos perdido pues parece que no ha de volver.

Y no me estoy refiriendo al atrezzo de la estampa, preciosa, sin lugar a dudas, sino a su sustancia: un genio y su aprendiz en serena convivencia mientras preparan cómo librar la siguiente batalla, como Merlín y Arturo bebiendo agua en el bosque tras enfrentarse a Morgana, sin aderezos innecesarios, a pelo, como diría aquél, mostrando al mundo que hubo un tiempo en que se podía hacer F1 simplemente con desearlo.

Sí, en cuanto los Magos de Oriente terminen de comprender el bosón de Higgs, convendría que se metieran a desvelar el enigma que supone que en la actualidad, nuestro deporte necesite tanta pulcritud en sus modos y formas, tanto fuego artificial y tanta vaina.

Hasta esta noche.  Hoy tenemos invitado a cenar.

martes, 13 de diciembre de 2011

It's the same old song


Con la presión mediática convenientemente situada en el campo de Ferrari, a uno, a mí, por ejemplo, le entran ganas de preguntar sobre qué medios moviliza Red Bull para mantener Milton Keynes al pairo de las miradas inquisitoriales y aviesas.

No es por nada, pero la austriaca es la que defiende el título, los títulos, más bien, y la que en justicia debería sufrir mayor incomodo por centímetro cuadrado durante este periodo entre temporadas, pues la saga exitosa iniciada con el RB5, en buena lógica tendrá que vérselas tarde o temprano con un tropiezo, si no con un descalabro en toda regla, y podría ser que sucediera a la vuelta de la esquina.

Pero no, todo bicho viviente con la vista puesta en Maranello, de manera que incluso Woking se beneficia del momento de solaz y trabaja tranquila, por no mencionar lo panchos que andan en Brackley los de Mercedes AMG Petronas.

Ante este estado de cosas, a uno, a mí de nuevo, se le ocurre pensar en la cantidad de dinero que invierte a diaro en publicidad la de las bebidas energéticas a través de sus numerosas divisones, y en el poder que tiene que dar tanto dólar y euro sobrevolando las redacciones, y en lo sencillo que tiene que ser poner la pelota en el tejado adecuado cuando se da de comer a tanta gente y se sostiene tanto tinglado a golpe de talonario.

Entendedme, el advertisement no es del todo un juego limpio, ni mucho menos, tiene también su lado oscuro, sobre todo cuando se aleja de los colorines que salen en pantalla o visten las páginas de las revistas y periódicos, para materializarse en los despachos. Y a uno, a mí otra vez, le da por pensar en lo fácil que está resultando para Red Bull dejar que Adrian Newey se quite quince o veinte años de encima (sí, el de arriba es él), mientras a su competencia rossa la astillan los flancos con fuego de lombarda.

No me cabe ninguna duda de que el RB8 saldrá bueno, a fin y a cuentas está siendo desarrollado a fuego lento y sin prisas, como mandan los cánones de los viejos fogones, lejos de las impertinencias que sólo tienen ojos para La Scuderia, y que apuestan ya sobre la bondad del futuro trasto italiano o sobre sus previsibles erratas, sin siquiera haberlo visto ni rodando ni quieto...

Y a uno, a mí en definitiva, le tientan los dedos a escribir que a lo peor estamos haciendo de marionetas en una pieza de teatrillo donde la reina sigue esperando tranquilamente en su caja, adornada por una superioridad que aún no ha tenido tiempo de demostrar.

¿Qué hay del F-Duct delantero de Mercedes? ¿Por dónde irán las líneas maestras del MP4/27? ¿Cómo van a sortear unos y otros la nueva normativa? ¿Cómo se prevé que afecte la nueva disposición de los escapes a la estela de calor? ¿En qué quedó el resurgir contra todo pronóstico del STR6 de Toro Rosso? ¿Y del RB8, se sabe algo...?

Pues eso, que hay mucho material del que hablar sin tener que mencionar a Ferrari.

Con Max vivíamos mejor


De tan poco que aparece, casi nos hemos olvidado de la existencia de Jean Todt, Gran Maestre de la cosa, y aunque en el fondo se agradece no tener que andar sacando a la palestra al presidente de la FIA, día sí y día también, no debemos olvidar que los asuntos de la corte han cambiado más bien poco desde el entronamiento del francés en la Place de la Concorde, y que es precisamente el estudiado perfil bajo de monsieur Le President (va sin coña alguna), el que ejerce sobre nosotros un efecto casi narcótico que nos impide valorar correctamente lo que sucede en los pasillos y despachos de la egregia institución que gobierna nuestro deporte bajo su mando.

Hemos ganado en tranquilidad, desde luego, pero no me digáis que no se echa de menos a Max Mosley, con aquella soltura británica carente de flema que se gastaba, que hacía las delicias de expertos y profanos y que te permitía de paso entablar conversación con prácticamente cualquiera, porque a él le conocía hasta el Tato.

Max tenía un estilo del que carece Jean, a todas luces mucho menos vistoso, lo que ayudaba a que la FIA pareciese algo mucho más importante de lo que en realidad es. Aportaba a Bernie lo que a éste le ha faltado siempre: serenidad mayúscula, sustantivación, que dicen, y cuando desataba su sibilina furibundia daban ganas de buscar una cueva donde esconderse, ya que parecía un dios pagano armado en una mano con un martillo y en la otra con un rayo.

Así sí, así se toma en serio lo que haga falta, faltaría más, y es que Max tiene algo de actor secundario fracasado que aportaba mucha credibilidad a su cargo, al estilo de lo que daba George Bush senior a la presidencia de los USA, para que nos entendamos, que entre sonrisa y sonrisa te la montaba bien montada en cualquier punto cardinal del globo sin necesidad del histrionismo del que hacía gala su hijo.

Y es que para algunas cosas hay que valer, y sería aconsejable que para las próximas elecciones a la presidencia de la FIA se hiciera un casting previo con la intención de elegir un candidato adecuado, con un puntito de Moisés bíblico que sirva lo mismo para impartir justicia, para decidir el camino a seguir así haya que abrir los océanos, que para recibir leña cuando las cosas se tuercen, porque en el saber estar a las duras y las maduras también le ganaba Mosley a Todt por la mano, ya que el galo, como apenas asoma el pelo y cuando lo enseña pone cara de circunstancias serias, se libra de casi todas la pedradas.

Aquí hemos perdido, y mucho, sobre todo en la bloggosfera, la prensa, y entre los aficionados de a pie, porque antes no encontrabas de qué hablar, un suponer, y mentándolo siquiera a la ligera ya tenías asegurado por el mismo precio, el auditorio y una buena remesa de respuestas...

En fin, que sí, que con Max se vivía mejor, ¡qué coño!

lunes, 12 de diciembre de 2011

¡Mal rayo les parta!


Si el resultado del cambio de normativa impuesto por la FIA a partir de 2008 ha originado al cabo de tres años un escenario dominado por una plataforma maravillosa y eficiente como el RB7, el asunto es lo suficientemente grave como para que los responsables del reglamento dimitieran en bloque, cosa que lamentablemente no ocurrirá, o que al menos se lo hicieran mirar, que tampoco va a suceder, para qué engañarse.

Pero esta noche no quiero abundar en la torpeza tradicional del máximo organismo que dirige nuestro deporte —sospecho que los meses venideros nos ofrecerán nuevos argumentos sobre los que dirigir mis dardos envenenados—, ni del excesivo amor que sienten sus integrantes por sus respectivos sillones, ni siquiera del despropósito que supone que quien hace mal su trabajo, siga ocupando un puesto otorgado a dedo por el que cobra un pastizal, sospecho, sin que se sonroje siquiera; pero sí comentar que dos no bailan si uno no quiere, como diría aquél, y que buena parte de la culpa del escenario pleno de incoherencias que disfrutamos de aquella manera, la tienen los equipos y su afán desmedido por sacar tajada de cuanta laguna encuentran en el articulado técnico, hasta el punto de que parece que las buscan y fomentan.

Lo he comentado más de una vez y creo que conviene volver a mencionarlo, porque a pesar de que la F1 tiene más de negocio que de deporte, como sabemos de sobra, mal favor se hace al tinglado si desde sus entrañas se incide una y otra vez en favorecer un estado de cosas que beneficia siempre al más listo en la lectura de la letra de la norma, penalizando siempre al que se ajusta a su espíritu.

No estoy mirando sólo a Red Bull a pesar de que la imagen elegida para decorar esta entrada se refiera a uno de sus vehículos, porque el problema afecta fundamentalmente, aunque no de forma exclusiva, a los llamados equipos grandes, lo que duele sobremanera, pues estos disponen de capacidad suficiente y contrastada como para seguir siendo grandes sin necesidad de recurrir a tanto atajo como acostumbran.

Por ello afirmo de nuevo que Ferrari, McLaren, Mercedes y Red Bull, son tan responsables de que los reglamentos rara vez funcionen y queden en papel mojado al poco de ser diseñados, como la propia FIA, lo que nos coloca ante un escenario chusco de narices, ya que tiene pocos visos de cambiar por mucho que se empeñen en decir lo contrario bajo la excusa de alcanzar acuerdos.

Los acuerdos no interesan. Bastaría un poco de empeño de todas las partes implicadas para lograrlos, pero está visto que nadie quiere aceptar que el deporte y el espectáculo ganarían lo suyo si todos coincidieran en establecer un marco deportivo de convivencia bien regulado. La F1 mejoraría en solvencia y credibilidad, lo harían los títulos y récords obtenidos en su seno, se reducirían los costes, y también ganaríamos los aficionados, auténticos paganos de todo este asunto, porque nuestras eternas discusiones sobre lo divino y humano se reducirían como por arte de magia, ya que al respecto de lo acontecido en cada sesión, no habría lugar para conspiraciones ni para lecturas sesgadas.

Ferrari y Red Bull, secundados al parecer por Sauber y Toro Rosso, dicen que han abandonado la FOTA. A mí me parece que no llegará la sangre al río, porque se sigue hablando de pasta en vez de deporte, lo que me sitúa en pensar que lo único que buscan es un nuevo formato desde el que seguir repartiéndose el poder que mantienen como sociedad secreta frente a la FIA y el FOM de Bernie.

¡Mal rayo les parta! Os leo.

La felicidad de Heikki


Heikki se estrenó como volante oficial en F1 como escudero de Fisichella y sustituto de Alonso en Renault, en 2007, mostrando unas dotes sobresalientes sobre un coche malparido como el R27, con el que conseguiría superar en la tabla de conductores a Giancarlo. Su paso a McLaren, de nuevo sustituyendo a nuestro ovetense aunque esta vez como sombra de Lewis Hamilton, parecía la necesaria proyección para una promesa en ciernes que necesitaba de un vehículo noble y puntero para demostrar lo que podían hacer sus manos y cerebro...

Durante el inicio de la temporada 2008, Kovalainen cumplió con creces su cometido en la de Woking, hasta el punto de que fue renovado a mitad de sesión contra todo pronóstico. Sin embargo, la aparente recompensa suponía el inicio de un calvario del que el finlandés escapaba a finales del año siguiente, cuando firmaba por la Lotus de Fernandes.

Hoy es el día en que Heikki se reconoce como feliz, y también el día en que prefiere no hablar de su paso por McLaren, escudería a la que ha dedicado recientemente una de las frases más duras que se puede decir de un equipo que se supone que está ahí para sacar lo mejor que llevas dentro: «por varias razones y no hay necesidad de profundizar demasiado en ellas, pero el resultado final fue que perdí la confianza y había perdido la libertad. La conducción no debería ser tan difícil.»

Cualquiera que haya sufrido mobbing o acoso moral en su faceta laboral, sabría reconocer inmediatamente el profundo calado que tienen las palabras de Kova, pero para aquellos que han tenido la fortuna de no vérselas con ese demonio lamentablemente tan extendido, baste decir que consiste en algo tan perverso como la lenta y constante anulación de la confianza que tiene la víctima en sí misma, hasta el punto de que cualquier trabajo, por pequeño que sea, le requerirá a partir del ataque, un esfuerzo sobrehumano para ser desempeñado, circunstancia que ahondará perniciosamente en el proceso, pues siempre conlleva la aparición de un terrible círculo vicioso del que es muy difícil de escapar porque quien se ve envuelto en él, jamás encuentra recompensa a sus actos.

Aunque parezca complicado, quebrar la confianza de un individuo es relativamente sencillo. Basta con peyorizar lo que hace, con aislarlo lentamente, con someterlo a una leve presión al principio que va adquiriendo un gradiente descomunal con el paso del tiempo, gracias entre otras cosas, a que el sujeto que lo sufre, sin quererlo y sin saberlo, acaba colaborando con su maltratador en cuanto muestra cualquier tipo de rechazo...

No me extiendo aunque podría. Amén de que es numerosa la bibliografía que existe al respecto, también cabe mencionar que los manuales de tortura psicológica utilizados por algunos ejércitos, si no todos, profundizan en este asunto de conseguir la docilidad de la presa a cualquier precio, fundamentalmente dinamitando su personalidad, destruyendo para ello su necesaria autoestima.

Intuíamos que en Woking se las gastaban feo, al menos hasta hace un par de años, y hay que agradecer a Kovalainen que haya puesto en palabras lo que Fernando todavía calla, y lo más importante desde mi punto de vista, que se haya recuperado aparentemente de un proceso que la mayoría de veces termina produciendo un panorama yermo y desolador, cuando no nuevos acosadores y monstruos.

Heikki parece feliz, y no sabéis cómo me alegro.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La coño factura


Me encuentro en esa etapa de la vida en que uno piensa que tiene todo dicho pero siente que le queda mucho por decir, lo que origina un estúpido e incómodo impasse (perdóneseme el galicismo, ando un poco gandul para buscar términos más adecuados), una tierra de nadie de la que tengo imperiosa necesidad de salir pero a la que me siento atado como si llevara plomo en los pies. Eso sí, ni se me preocupen, porque usaba esta pequeña confesión mañanera con la única intención de encauzar una entrada que pretende reflexionar sobre la madre del cordero de nuestro deporte: la constante y asfixiante falta de libertad que lo aqueja, amén de para aliviar en la medida de lo posible el saldo negativo que mantengo con este blog, que ya me vale.

Bien, hecha la aclaración, maldigo la hora en que los que dirigen el cotarro formulero se asemejen tanto y tanto en su comportamiento tijeretero a los que manejan otros cotarros más grandes, porque hay momentos en que parece que el gran secreto de la sana competencia liberal nos cabe en la palma de una mano aunque con la masa de un agujero negro, porque a la hora de la verdad, todo se reduce a reducir más y más (discúlpenme de nuevo, pero hay cacofonías y reiteraciones que lo dicen todo) la cacareada libertad que se nos vendió como panacea del bienestar y el avance como especie, hasta el punto de que ni asoma el pelo.

Lo vemos en los juegos de nuestros mayores, que andan a la greña por la propiedad de la vieja y solidaria Europa, y lamentablemente lo podemos ver en las andanzas de nuestra querida y nunca suficientemente vilipendida Federation Internationale de l'Automobile, que huye de la libertad como el gato del agua. Total, que en cuanto les dejas a estos últimos, se ponen a apostillar lo regulado, a entrecomillar los aspectos más ásperos del contexto, a poner en negrita todo lo que se pone a tiro, en definitiva, a cortar las alas de aquello que debería volar, mientras sus fuerzas vivas, las mismas que han errado tantas y tantas veces en el pasado pero siguen escribiendo el presente y el futuro al dictado, permanecen con el culo en el mismo sitio de siempre.

Hay mucho miedo a la libertad, fuera y dentro de lo nuestro, y el caso es que cuando ésta aflora, a la mínima oportunidad, el engranaje parece que encuentra incluso aceite y motivos para seguir funcionando, ofreciendo momentos irrepetibles que a la postre nos benefician a todos. Y aquí que recuerdo de nuevo la queja de Ari Vatanen cuando Jean Todt le ganó con la mano siniestra la presidencia de la FIA: «El peso del régimen es tan importante que si tiene que continuar trabajando con el mismo personal lo tendrá muy difícil para revolucionar la cultura.»

¡Con lo sencillo que sería cambiar al personal para que cambiara el régimen, la cultura de la institución, el propio deporte y la manera en cómo lo disfrutamos nosotros! Aunque a lo peor resulta que en esto, como en lo otro, hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades sin saberlo, y nos toca pagar ahora su factura (nótese la cursiva, por favor, encierra todo un poema).

viernes, 9 de diciembre de 2011

Bernie siempre gana


Al final, los mayas iban a tener razón cuando dieron por terminado su calendario sin llegar a 2012. Listos que eran, desde luego, ¿para qué seguir malgastando esfuerzos? En fin, con la que está cayendo afuera, dan ganas de sentarse en el suelo y ponerse a esperar vaya usted a saber qué cosa que termine con nuestro sufrimiento, porque en apariencia ya no se respeta nada, ni los rublos.

Ahí tenemos lo que le ha pasado a Vitaly Petrov, por ejemplo. El hombre se ha desgañitado durante dos temporadas en servir a la causa con auténtico pundonor y fortaleza de bolsillo, y hete aquí que lo acaban de descabalgar del proyecto en que militaba en cuanto éste ha cambiado definitivamente de nombre. 

Total, que mucho cumplir expectativas deportivas y económicas para que Boullier y Renault durmieran tranquilos, mucho tener al GP de Moscú como excusa perfecta y la tela de Putin y los suyos como abrelatas, pero al ruso le han hecho una verónica de toma pan y moja quitándole el asiento. 

¿Moscú ya no interesa? Pues creo que sí, porque siempre nos quedará Marussia, y me explico. Bernie, tío listo como los mayas, juega con dados marcados como el Todopoderoso. Por un lado da y por otro quita; ceba el anzuelo para que muerda un pez pequeño, que a su vez servirá de señuelo a otro más grande, y cuando éste se halla cogido por los aquellos, se desentiende del primero para centrarse en seguir escribiendo el apocalipsis a su manera. 

Rusia sigue en la lista de prioridades del abuelo, no nos engañemos, pero de otra forma. Los rublos de la ex Unión Soviética siguen interesando, pero apostados ahora en una ruleta más grande, y el que no encaja es Vitaly porque ya ha cumplido su cometido aunque ni se ha enterado de cuál era el papel que interpretaba.

Es una pena, porque el piloto ruso parecía haber ganado en consistencia. Hizo una primera temporada vestido de Abeja Maya en la que acabó décimo tercero en la tabla general de conductores, y una segunda, ésta, engalanado de negro y oro, que le ha permitido alzarse con el décimo tras haber logrado un podio en Melbourne (el primero de su carrera en F1), y sea dicho de paso, la mitad de los puntos que ha cosechado esa Lotus Renault que a partir del año que viene se llamará sencillamente Lotus.

Y aquí quería llegar yo, porque si la fría lectura de la evolución de un piloto como Vitaly no sirve de nada para su equipo, si su dinero tampoco, no sé a qué demonios juegan las escuderías como Lotus, más allá, intuyo, de a seguir haciendo negocio mientras Bernie sigue haciéndolo con ellas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cosas de hace 18 años


Caperucita Roja sigue vivita y coleando, hasta el punto de que sale ahora Verstappen rescatando para nuestra memoria un suceso que supuestamente tuvo lugar hace casi 18 años. ¡Ahí es ná!, que diría aquél.

En estas cosas, como en otras y en el fondo en casi todas, lo lastimoso es comprobar cómo hay quien es capaz de doblar el espacio-tiempo en aras de encontrar un agujero de gusano de los de Kip Thorne, por el que intentar tirar 7 títulos mundiales como si fuese un vulgar sumidero, tratando de poner en solfa el primero de los que obtuvo la protagonista inadvertida del cuento, en base a una serie de suposiciones sobre lo que jamás sabremos que ocurrió, porque en primer lugar no hay datos, y en segundo, porque la historia posterior ha jugado a favor del artero antagonista del holandés durante aquel 1994.

Es verdad que nuestro bosque siempre ha estado repleto de trampas que crecen sobre su tierra como las setas en otoño, y que el lobo Briatore se las trae con abalorios, cabiendo esperar de él cualquier felonía por chusca que sea...

Todo esto ya lo sabíamos, pero seamos razonables: aunque a buen seguro acabarán saliendo al olor de la sangre fresca, nos falta un bondadoso cazador como el que se sacó Max Mosley de la manga en 2009 para abrir las tripas de la fiera que dirigía Benetton, y se nota en exceso la ausencia de una entrañable abuelita que dé sentido a la narración, pues sin ella queda bastante coja.

Bien está que vayamos atando las hebras que nos han ido quedado sueltas con el transcurso de los años, pero lo de Jos no tiene aspecto de sutura sino de alimento para hienas. Menos mal que su propuesta no encontrará alas entre los que dicen venir de vuelta y renegaban hasta ayer de las conspiraciones, o aún entre los que estamos de vuelta creyendo en ellas. En todo caso, algo que ganamos, ¿no?

En serio, lo de Verstappen me parece una ida de olla como otra cualquiera, salida de la boca de un piloto al que no le hacía falta empañarse tratando de empañar a la heroína de la capucha roja. Una cosa fea, vamos, que para colmo hoy no nos dice nada porque nada es precisamente lo que aporta.

Puestos a quitar brillo a Caperucita, prefiero mil veces las maneras de quien lo intentó llamándola mariquita, sabiendo que podía encontrarse con sus dientes y correosa piel de caimana legendaria al ladito mismo del muro de Hungaroring, durante un sencillo sorpasso.

Os leo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Lux aeterna


—¿Qué es eso?

—Ruido, supongo.

—Pásame la lectura anterior.

—Ahí la tienes... ¿qué buscas?

—No lo sé todavía... ¿Puedes reproducir la secuencia?

—Sí, por supuesto...

El disco duro vuelve a regurgitar con parsimonia lo solicitado. Partícula de memoria a partícula de memoria, los viejos datos vuelven a llenar las pantallas.

—¡Eso es. Congélalo! Ahora, por favor, reproduce la nueva.

—Ahí está. Es una interferencia, como te decia.

Siente necesidad de levantarse, de encontrar un papel en blanco.

—Un lápiz, ¿tienes un lápiz?

—Pues no, Adrian, no tengo un lápiz, pero en la sala de reuniones tiene que haber unos cuantos sobre la mesa... Te traigo uno...

—No, voy yo a por él. ¿Y folios?

—Los encontrarás en el armario que hay junto a la cafetera... ¿Me quieres decir qué has visto?

En la pantalla, la comparación no ofrece lugar a dudas. La estela de calor presenta una anomalía; nada que no pueda ser resuelto afinando la salida del fondo plano...

—¿Lo has encontrado? —Adrian no responde—. ¿Has encontrado el lápiz...?

Lo ha encontrado, y también el papel que necesita para templarse. En el silencio de la sala de reuniones, Adrian ha realizado un boceto rápido. Cuatro líneas que parecen no decir nada pero que a lo mejor explican un agujero negro. Vuelve sonriente y tiende a su ayudante el garabato.

—Es una interferencia. Simple ruido, Adrian. El calor interfiere ahí abajo. Es normal... ¿Qué quieres que haga con esto?

—Aplícalo al modelo.

—No va a funcionar, lo he probado muchas veces y siempre resulta lo mismo.

.......

—¿Cómo lo has hecho?

—No preguntes. Tenemos lo que andábamos buscando.

—Sí, ¿pero cómo coño lo has intuido?

—He pensado en los guepardos...

domingo, 4 de diciembre de 2011

Haciendo aquaplaning


Los finales de temporada suelen ser bastante sosotes salvo que la FIA se despeine y nos salga con una de esas cosas tan suyas, que parecen servir para tanto y que al final se quedan en nada, como de costumbre.

Este año nos ha tocado la lotería. La egregia institución que controla el cotarro armada con una enorme tijera de sastre, ha decidido dar carpetazo al manido tema de la flexibilidad de las superficies de los monoplazas, del alerón delantero, mayormente, cortando el asunto por lo sano tres años después de que el invento haya sido aplicado con éxito por Red Bull Racing y en el instante preciso en que todo quisque se ha dejado lo que no tenía en alcanzar a la austriaca.

Coincidencia o no, que no lo parece, la FIA llega tarde y como elefante en cacharrería, para sentar unas nuevas bases sobre las que disfrutar del espectáculo éste que llamamos F1, y aprovecho para decir que me sorprende que ahora callen los que alzaron las voces señalando con el dedo la perversión de un sistema que trató en Silverstone de materializar un parche a cuenta de los mapa/motor, puesto que el retoque a deshoras del reglamento, afecta a todo el trabajo llevado a cabo por las escuderías de cara al diseño de sus vehículos de 2012, significando a la postre una hermosa zancadilla a las expectativas de Mclaren y Ferrari, entre otras.

Pero hoy no quería poner en solfa la enésima tropelía de la FIA ni el silencio de sus adláteres, sino subrayar en rojo la importancia extrema que ha tenido desde 2009 el alerón delantero, y en amarillo, la sempiterna falta de datos que ha llevado al personal a estar mirando como posesos lo que ocurría en la zaga de los vehículos, debido, entre otras cosas, a que el caudal de datos con el que nos han empachado, tenía como foco principal el difusor, cuando no lo que sucedía en el splitter.

Por fortuna siempre hay un roto para un descosido, y si para 2012 ya se había planteado un escenario con los morros más bajos que en 2011, intuyo que el atajo normativo que nos acaban de servir en frío los encargados de velar por la pureza técnica en la Fédération Internationale de l'Automobile, supone una simple reiteración cautelosa que afecta más a la forma que al fondo, puesto que con menor altura con respecto al suelo, al diablo se le ocurriría flectar tanto como hemos visto el alerón anterior, aunque con demonios como Adrian Newey sueltos, a lo peor nos encontrábamos con sustos más sabrosos, ¿quién sabe?

En fin, doctores tiene la Iglesia, y aunque estos sigan haciendo aquaplaning a la menor oportunidad, mi opinión en este asunto es favorable, pues la de endurecer las pruebas se me antoja que ésta es una de las medidas más inteligentes que ha tomado la FIA, ya que el alerón delantero ha sido el quid de la cuestión de este fenómeno que ha hecho historia y que responde al nombre de Red Bull serie 5 a 7, de ahí que lo haya copiado hasta el Tato.

Os leo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mañana será mañana


He hablado poco de Fernando, lo reconozco, y los que me leéis desde siempre, o casi, sabéis de sobra que mis silencios sobre algunos aspectos o asuntos de la F1, tienen demasiado que ver con el respeto que debo a las cosas que se tuercen o no salen como deberían. Y sí, este año se nos ha torcido a los tifosi y a los alonsistas, y bien lindo que lo ha hecho, lo que a estas alturas no sé si es bueno o malo porque 2012 se me antoja al menos tan extraño como mi propio futuro.

Quieras que sí, quieras que no, desde 2007, año en que el Nano debería haber ganado su tercer entorchado aunque se lo arrebataron, la fortuna nos ha resultado aparentemente adversa, y digo que aparentemente, porque sé perfectamente que las derrotas son tan útiles como las victorias, y más si la cuenta se hace cuando toca hacerla. 

Bien, no se puede escamotear que nos vendieron humo sobre que Ferrari iba a resultar la panacea para nuestro bicampeón cuando éste decidió hacer un corte de mangas al neoliberalismo de Mr. Dennis, buscando refugio en un maestro de hienas como Dios manda, Flavio Briatore, que seguía ejerciendo de tutor de gladiadores en una Renault que ya iba tocada del ala desde que Carlos Ghosn amenazara con cerra el grifo en 2006. 

La salida de La Régie pudo parecer un despropósito, pero era el camino que tocaba tomar. ¿Se pudo optar por otro? Desde luego que sí, pero habría que haber sido adivino pàra acertar con el correcto. En todo caso, ya sabemos cómo está terminando aquella aventura en el precipicio que ahora se llama sencillamente Lotus y tiene de francesa lo que yo.

McLaren supuso una piedra inesperada en el camino, como el rechazo a fichar por Red Bull vino a ser un esquinazo del destino, pero Fernando está desde 2010 en una Ferrari que no me gustaba hasta hace relativamente poco aunque ahora me encandila, porque la madre añosa de todos los tifoso ha necesitado siempre un tipo al que seguir, un mapa del mundo con nombre y apellidos, y lo ha encontrado en nuestro compatriota. Sí, la de Maranello parece haber hallado en nuestro asturiano el quicio sobre el que rotar, y eso supone potencia de fuego aunque el 150 Italia nos haya salido humedito de pólvora.

A pesar de que los que no saben o quieren hablar de Mercedes en su nueva aventura, o de que la de Woking no se come un colín como constructora desde 1998, digo, a pesar de que los mismos de siempre siguen erre que erre con que La Scuderia tiene un problema —¡por Dios, si la italiana tiene uno, y serio, qué les pasa a las otras?—, lo cierto es que Fernando ya está en su casa. Y si el mejor piloto del mundo pasea en zapatillas por las alfombras y pisos de madera de la mejor escudería del mundo, no sé muy bien a cuenta de qué vienen tantas vestiduras rotas ni tantos aspavientos meapilas. 

El Kaiser necesitó cuatro años para poner en orden de combate una Ferrari fulminada por años y años de secano. El de Oviedo lleva en ella sólo dos, jalonados con un segundo puesto en la tabla de pilotos y un cuarto con un tractor rosso. Mañana será mañana, desde luego, pero nunca peor que lo que hemos sufrido hasta este preciso momento.

El futuro de Ferrari tiene nombre español, y haríamos bien en ser los primeros en darnos cuenta, al menos antes que Autosport, of course!, porque el mañana siempre se escribe en el jodido hoy, y el hoy en F1 no se llama Sebastian, sino Fernando Alonso, mal que le pese a más de uno.