jueves, 16 de febrero de 2023

«La famiglia»

En una de esas encuestas chorras que te encuentras en Twitter voté «no» a que le quitaran su primer Título Mundial a Nelson Piquet para dárselo a Carlos Alberto Reutemann, y no por lo que alguno puede imaginar, más bien porque al gaucho fino lo prefiero tal y como lo he conocido siempre, más ahora que el bocachancla de Bernie ha admitido que robaron al santafeíno la corona que merecía en 1981.

Cora Reutemann ni está loca ni es una histérica que pide imposibles, es una mujer que ha compartido toda su existencia la tristeza que almacenó su padre en vida, y ha visto la oportunidad de resarcirlo en la memoria colectiva como el segundo Campeón Mundial de F1 argentino.

A ella la entiendo, no tanto al tío Enrique, ni a los que han salido en tropel para dispensar todo el paternalismo y condescendencia del universo a la hija de uno de los tipos más maltratados por el establishment de nuestro deporte, y de paso pretenden arreglarnos a los demás las cuentas porque quedaría feo, porque hay que ponerse en aquellos tiempos, o por mil y una sandeces más. Bernie es claro en la infumable Lucky. Admite que interfirió en el resultado de 1981, es meridianamente nítido cuando lo confiesa. Que sea un nonagenario en el ocaso de su peripecia vital, que pretenda dejar el documental como legado a su hijo Ace, no lo exime de responsabilidad ni quita entidad a su confesión postrera. 

Brabham, con él al frente, cuando Mr. E (Ecclestone) ya era presidente de la FOCA y andaba a hostias con la FISA de Balestre, tangó el resultado de aquella temporada y jodió bien jodido al Lole.

Lo más enternecedor de todo esto es que muchos adalides que postulaban que no había nada que revisar en las carreras finales de 2010 y 2012, se han abonado sin miramientos ni rubor a la revisión de Las Vegas 1981, reclamando para Reutemann la corona que le hurtó la misma estructura que en la actualidad les impide a ellos abrir los ojos...

En la serie Libros, recomendé hace tiempo la lectura de la obra de Louis Ferrante [Aprenda de la Mafia]. Hubo quien se lo tomó a broma de mal gusto y quien me puso de vuelta y media por la ocurrencia, pero el sustrato de aquella aportación sigue plenamente vigente, porque para que el pecado de Bernie en 1981 haya pasado 40 años desapercibido, ha hecho falta el concurso de una prensa viciada, dócil con el amo, palanganera hasta la náusea, que no ha hecho las preguntas correctas ni se ha molestado en hacerlas.

Estoy con Cora en su reclamación aunque no comparta su objetivo...

Al Lole no le hace falta todo esto, lo digo sinceramente. Su padre fue grande entre los grandes y tuvieron que apearlo por la puerta falsa, como a tantos otros que no fueron los adecuados para el fin último de este negocio que flirtea con la palabra «deporte».

Quiero a ese Carlos Alberto merecedor de hitos mayores que he conocido desde que tengo memoria, a ese gaucho pampero, finolis de cojones tirando la boleadora en cada curva, que trazaba los ápices con bigotera y compás. E idolatro a ese Lole, también, porque lo hirieron como los ingleses hieren a quienes no son sus elegidos... Pero eso mismo lo que vengo diciendo: que vayan dando por culo a Bernie y sus confesiones fuera de ventana de oportunidad, y a sus numerosos mamporreros pasados y actuales, porque me quedo con la atmósfera que rodea a los auténticos héroes de la máxima disciplina, demasiado alejada para mi gusto de la que impregna en el hoy y el ahora a figuritas de Lego como Lewis Hamilton.

No molesto más. Os leo.

4 comentarios:

Lastra dijo...

Amén, maestro.

pocascanas dijo...

Fue dolorosísimo aquello, pero coincido en que es mejor que quede así. Que se sepa que le robaron el título, que le "cortaron las piernas", no quiero posverdad.

Saludos desde el Coño Sur

Cristian Orsili dijo...

Porque dices el primer y único campeon Argentino. Te olvidas de Fangio o lo dices adrede?

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Pues no te lo pierdas, Cristian: me había olvidado del Chueco :P

Ahorita mismo lo arreglo, y gracias por señalarme el imperdonable olvido

Abrazo grande ;)

Jose