martes, 2 de abril de 2019

El Reino de Los Cielos


A cuatro regalitos que haga Ferrari a Mercedes AMG como el del domingo pasado, tenemos servido nuevo dominio incontestable de la alemana.

Los números son así de cabrones, y disculpad la expresión. Mala carrera rossa en Australia y doblete para la saca de Brackley. Excelente carrera para Leclerc en Bahrein y nuevo doblete para el zurrón de la de tres puntas, y pare usted de contar, que decía aquél.

De 2017 a esta parte hemos vivido un dominio plagado de nubes de algodón al que se han cogido los fans de Vettel como quien se agarra a un clavo ardiendo, y es que los errores del de Heppenheim han contribuido tanto o más a la sensación de que a los uve doble correspondientes no había quién los tosiera. Si hubiese estado Sebastian en Sakhir...

El SF70H y el SF71H fueron coches nobles y solventes que perdieron pie por la miopía de Arrivabene, por los sacrificios inútiles a los que fue sometido Kimi y por las pérdidas de nervios de Vettel. Con el SF90 ya no hay excusas, donde no está el primer piloto amanece el segundo y se retrata todo el mundo en la italiana. Sucedió en Melbourne y ha vuelto a ocurrir a unos kilómetros de Manama, aunque la historia siga siendo la misma: por tercer año consecutivo La Scuderia continúa regalando puntos preciosos, esenciales diría.

Y Hamilton se beneficia de tal estado de cosas, como lleva haciendo desde hace tres temporadas. Nadie le pone en situaciones límite ni le saca de sus casillas y, como escribía el domingo [El sueño del guepardo], encuentra fácilmente la comodidad que necesita y ahí se crece.

El británico no firmó un gran fin de semana ni un excelentísimo Gran Premio pero estuvo en todo momento donde había que estar, y de esta forma ha empezado a caminar con paso firme hacia su sexto mundial, consciente, tal vez, de que habrá más regalos sin que haga falta que sean fechas de Navidad.

Brackley tiene hoy por hoy el mejor auto, esto es incontestable, pero su dominio no surge de la plataforma en sí, sino de la capacidad para meter la pata que tiene su principal rival, que ni a puerta vacía es capaz de rematar. Así que mientras esto no cambie podremos seguir jugando con los números tanto como nos apetezca, aunque la moneda no tendrá sólo una cara como se empeñan en argumentar muchos, sino dos, anverso y reverso, y únicamente sucede que Ferrari sigue empeñada en no comparecer, como en 2017 y 2018.

Os leo.

1 comentario:

Cao Wen dijo...

Con respecto al trompo de Vettel, tan parecido al del año pasado (en Monza, creo), por perder carga aerodinámica al estar junto al Mercedes, lo cual utilizó como excusa, me gustaría saber si con el Red Bull se encontró en situaciones similares de las que saliera airoso porque el coche de Newey era inmune a esa pérdida y aún tiene interiorizado que puede gestionar esa lucha de dos coches en paralelo.