jueves, 19 de febrero de 2026

Según un estudio de Harvard


Según un estudio de la Universidad de Harvard, los señores talluditos de mi edad que viven a menos de doscientos cincuenta metros del Cantábrico, en la zona occidental de la Europa Continental, tienden a disfrutar de los entrenamientos de Fórmula 1, en el formato que sea, no tanto por las evoluciones de máquinas, pilotos y personal de las escuderías sobre la pista o sus aledaños, como, y más bien, por comprobar cómo el periodismo especialista, incluso el amateur, perpetúa su legendaria tendencia a cavar su propia tumba y no salir de ella.

Me enternece que los mismos que inflaron el globo de las expectativas se quejen ahora de que no se cumplen, de que la FIA, de que el Tato o el toto de la Bernarda, etcétera, circunstancia que no esquiva el mismo estudio de Harvard al que estamos aludiendo, pues nos recomienda en los últimos párrafos de las conclusiones que, si bien llorar es libre, sería recomendable evitar dar el coñazo con llantos y sollozos.

Vuestro, afectísimo. Os leo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Efectivamente a llorar a la llorería, Liberty, Domenicali, los inversores y la hibrida que los parió ya llevan años dejando claro al personal cuales son sus prioridades (pasta y al aficionado que le jodan) para que ahora nos vayamos a echar las manos a la cabeza.
Otra historia, desgraciadamente me temo, es lo de Aston Martin; Cowel el defenestrado en beneficio de Newey ¿a Sakura a poner orden?.
Si Newey es el jefe supremo, no debería estar dando alguna explicación acerca del fiasco del motor, por ejemplo. No sé, espero que lo reconduzcan pero de momento tiene mala pinta.
Salud.