miércoles, 24 de agosto de 2016

Ferrari no se come un colín en Spa


Como diría Mercedes Milá: esto no es un reality show, es un experimento sociológico...

No me hagáis caso, es broma. Hace un bochorno en Gorliz de no menearse de la silla y me parecía oportuno ir atando algunos flecos que me han quedado abiertos este mes. Así las cosas, qué mejor que empezar golpeándome el pecho cuan gorila dorsicano para hablar de esa extraña relación sentimental a tres bandas que existe entre Pirelli, Red Bull y Bernie, que tendrá su nueva cita en Bélgica.

Yo haría lo mismo


A tontas y a bobas nos hemos puesto en mitad de semana de Gran Premio. Parece que fue ayer cuando nos amustiábamos pensando en qué iba a ser de nosotros con tanto asueto por delante, porque se habla mucho del estrés postvacacional, pero anda que hasta que te acostumbras, no agobia ni nada saber que te enfrentas a un tiempo que tiene fecha de caducidad.

En principio, nadie osaría negar que todo pinta bien. Volvemos al ruedo, y, además, lo hacemos por todo lo alto, coincidiendo con la Aste Nagusia de Bilbao y celebrando una de las disputas más bonitas del calendario, el Gran Premio de Bélgica, aunque esto también signifique que la cosa viene teñida de Brackley plateado, como cada dos fines de semana desde 2014, vamos.

domingo, 21 de agosto de 2016

2009... y muere un hada


Quiero comenzar esta entrada mostrando mi más profunda admiración por quienes son capaces de ascender a los altares de la mediocridad con una facilidad que para mí quisiera. En serio, envidio a esta gente. La peña que hace facilmente cosas que a mí me resultan complicadas me produce envidia sana, mucha envidia sana. 

Llevo demasiado tiempo dando la murga con esto, y siento en el alma repetirlo, pero escribiendo tuits de 450 o 500 palabras como promedio no me voy a comer un colín en la red de redes a menos que las ranas críen pelo. Y lo admito, y lo asumo, y no tiro de VISA para acumular seguidores.

sábado, 20 de agosto de 2016

Ahora que no nos lee nadie [08]


Sumando todos los porcentajes atribuidos a los diferentes elementos de un F1 que producen downforce, tendríamos sustentación invertida para dar y tomar, vamos, que las cuentas no salen.

Se da por aceptado que el alerón delantero produce alrededor de un 25% y que el trasero ronda el 20% del total. Si como dicen, el difusor puede generar hasta un 50% de carga y queda por contabilizar la inestimable contribución del fondo plano a la aerodinámica del vehículo [dentro vídeo], ustedes me dirán...

viernes, 19 de agosto de 2016

Ahora que no nos lee nadie [07]


Hablar de coches es hablar de su evolución técnica, sus logros y fracasos; en definitiva, de cómo hemos llegado hasta aquí. Pero como abordar este asunto en profundidad se escapa del propósito de esta serie de entregas, vamos a dejarlo en que los chasis de nuestros modernos F1 son herederos muy lejanos de los conceptos aplicados por el genial Colin Chapman en su Lotus 25.

Esta pequeña preciosidad es el primer monocasco de nuestra historia, y en 1962, año de su puesta de largo, utiliza, además, las cuatro ruedas como elementos que ayudan a reducir aún más las tensiones y movimientos que sufre un vehículo cuando circula a alta velocidad, frena, acelera o negocia una curva.

jueves, 18 de agosto de 2016

Ahora que no nos lee nadie [06]


Dejábamos el asunto el otro día en que con mayor superficie alar disponible corremos el riesgo en 2017, de que el Mago de Milton Keynes vuelva a parir una de sus maquiavélicas maravillas sobre cuatro ruedas, y aunque tratar de meterme en la cabeza de Adrian Newey es una de las cosas que más me apasiona, confieso por un lado que no tengo ni puñetera idea de por dónde saldrá con el RB13, y por otro, que prometo ser breve en la exposición de hoy por aquello de evitar enredarme, que me conozco.

Bien, aunque parezca increíble, mucho antes de que en el exterior se pasara de llamar genio sin más al británico, a hablar en profundidad de sus genialidades, en esta miseria de blog ya intentábamos dar con las teclas que él estaba apretando. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

La generación del 27


Suelo revisistar cada cierto tiempo la figura de Villeneuve (el bueno), con la intención de elevarme un poco sobre las cenizas de la Fórmula 1, que uno necesita aire y a veces no sabe dónde encontrarlo. El canadiense y sus piruetas en pista no tendrían cabida en el actual formato deportivo. Lo escribí no hace mucho: Gilles no habría pasado en la actualidad de ser un sobrevalorado más.

Protegido de Enzo Ferrari; involucrado en un accidente con víctimas mortales; protagonista de arrancadas de vértigo, de adelantamientos al límite de lo razonable, de incidentes que lo llevaron a carretear hasta boxes sobre tres ruedas o con el morro destrozado del monoplaza impidiéndole la visión frontal, o de duelos como el que mantuvo con René Arnoux en Dijon-Prenois; el quebequés pertenecía a esa estirpe de hombres que si no encontraban el camino lo inventaban.