martes, 4 de marzo de 2008

Si yo fuera Alonso


Nuestros augures cotidianos ya han comenzado a sentenciar cómo van a ir las cosas este año. En primer lugar, Ferrari es el favorito indiscutible. El F2008 es una maravilla de diseño y concepción (¿cuándo no?) que ha demostrado estar muy por delante de sus directos competidores. Por si fuera poco, lo conduce el vigente campeón del mundo, quien defenderá su título con uñas y dientes. En segundo, McLaren se plantea como la única alternativa viable al previsible dominio italiano. El MP4/23 es veloz y sólido, y ha demostrado estar, al menos, en la misma buena forma con que acabó la temporada anterior el coche al que sustituye. Por si fuera poco, lo va a conducir Lewis Hamilton, la revelación del año pasado, el piloto que con ayudas de todo tipo logró el subcampeonato (esto es mío), y que ha demostrado (¿?) estar en posición de disputar la corona a Raikkonnen. En tercero, Renault sólo parece aspirar a ocupar plazas secundarias. Una pena para todos…

Si la historia no fuera demasiado vieja, y rancia, incluso podría producir algún atisbo de sonrisa. Pero por repetida, lo que produce es un enorme hastío y bastante sonrojo. Me explico.

En 2005, Ferrari era el claro favorito. El F2005 era una maravilla de diseño y concepción que había demostrado en pretemporada estar muy por delante de todos. Por si fuera poco lo conducía el por entonces vigente campeón del mundo, el heptacampeón, el hombre que había batido el récord de Fangio: Michael Schumacher. Su alternativa era el MP4/20 de McLaren, un monoplaza que ya había demostrado estar a la altura del coche italiano, y que para colmo era conducido por un velocísimo Kimi Raikkonnen y un potentísimo Juan Pablo Montoya, ambos con mucha hambre de victorias. Obviando que las apuestas también colocaban a Toyota como enemigo directo de la de Maranello, Renault no entraba en los listados a no ser como relleno.

Tras la pretemporada 2006, más o menos sucedió lo mismo, aunque cambiaba el orden de reparto de posibilidades. Así, el favorito era el MP4/21 de McLaren, que había demostrado que podía permitir a Kimi rematar la faena inacabada del año anterior. Le seguía el F248 de Ferrari a muy corta distancia, pues había solucionado los problemas que aquejaron al F2005, y suponía una seria amenaza por estar conducido por Michael Schumacher. Obviamente, Renault contaba. Campeona del mundo de constructores y pilotos de 2005, nadie en su sano juicio podía descartarla, pero había peros, muchos peros, porque el R26 se mostraba inseguro, Alonso insatisfecho, y la enorme experiencia de McLaren y Ferrari jugaban en su contra.

Como ya sabemos cómo acabaron aquellas temporadas dejo de aburriros.

Y es que la lectura que hacen algunos periodistas de las pretemporadas suele producir monstruos. Vale que Ferrari y McLaren, salvo casos muy sonados y concretos, son siempre los referentes, y está bien que lo sean porque así podemos hacernos una idea de más o menos dónde anda el personal antes de que comience el cotarro. Ahora bien, establecer un rango de posibilidades que tratan de pasar por razones objetivas, en base a lo que son meras hipótesis, es bastante descabellado, como la historia ha venido a demostrar en reiteradas ocasiones.

Dicho esto, Renault este año está donde tiene que estar, es decir, por detrás de los dos equipos de referencia. En este orden de cosas, esta temporada compartirá espacio con BMW y Williams con bastante seguridad, y muy posiblemente con Honda (es una apuesta personal, lo siento) y Red Bull, lo que me lleva a afirmar que Alonso no se ha ido de varetas al decir con bastante precaución, que tal y como están las cosas luchará en principio por los puestos cercanos al 6º lugar, porque en el cuadro que acabo de dibujar, ése es precisamente el horizonte más asequible, a falta, claro está, de saber dónde se situará cada protagonista.

Ahora bien, cada carrera es un mundo que depende directamente de lo conseguido en la anterior (salvo en el caso de Australia, que para eso es la primera) y de la capacidad de reacción sobre lo obtenido. Así, el margen de evolución de cada coche va a ir marcando una sutil diferencia que se irá acrecentando conforme se vayan celebrando pruebas.

McLaren es una de las escuderías susceptibles de desinflarse pronto. El MP4/23 depende demasiado del MP4/22 y tiene poco margen evolutivo (cualquier variable introducida va a ser mirada con lupa por la FIA y por Ferrari), margen que por otro lado conoce a la perfección Alonso, pues ayudó a mejorar el coche de 2007, así que el asturiano tampoco se ha vuelto loco al afirmar que a partir de Barcelona se puede empezar a pensar en el podio, pues es bastante posible que a partir del desembarco en Europa, Renault esté metida en el grupo de cabeza si McLaren cede terreno.

Tampoco se ha vuelto tarumba al decir que hasta junio no se podrá decir cuáles son las posibilidades reales de Renault, porque hasta después de Mónaco ninguna escudería que se precie de serlo establece previsiones reales sobre el asunto, salvo que medie un monoplaza que marque realmente distancias, cosa que este año no parece ocurrir.

Podría sintetizar diciendo que hasta el momento Fernando sólo ha dicho obviedades, pero sería menospreciarlo y no voy a hacerlo, porque entre otras cosas lleva más razón que un santo en eso de no entrar al trapo de lo que le preguntan, callando más que hablando.

De momento tiene lo que necesitaba: un equipo que ha decidido arroparlo y un vehículo no demasiado comprometido. Con respecto a lo primero, encontrarse a gusto le va a permitir concentrarse en mejorar el coche y su propio rendimiento. Sobre lo segundo, el R28 ofrece las innovaciones justas, y aunque no resulta revolucionario ni apabullante, es lo suficientemente sobrio, dócil y equilibrado como para que vaya mejorando conforme pase el tiempo, sin originar los contratiempos innecesarios que se derivarían de alterar una concepción más compleja —no es por nada, pero se parece al MP4/22, monoplaza que reencontrando la sencillez, acabó con los problemas que aquejaron a sus inmediatos antecesores de serie, y cuyo planteamiento ha sido seguido por Ferrari con el F2008—. Y todo ello porque tiene plena conciencia de sus posibilidades como piloto y de lo que van a suponer en cuanto se ponga en marcha el campeonato.

Termino. Si yo fuera Alonso, que no lo soy, haría exactamente lo que está haciendo Fernando, porque su pretemporada sí que ha dejado un nuevo dato: nuestro bicampeón ha madurado en todos los sentidos, y eso, me temo, sólo puede ser entendido como algo muy positivo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi enhorabuena por el río caudaloso de opiniones vertido sobre la pretemporada 2008. Realizada para cada uno de los equipos, sus coches y sus pilotos, es difícil encontrar por la red una visión mas completa, más conjunta y, a la vez, más diferenciada de la que Ud. nos ha ofrecido.
Mi más sincero reconocimiento. Gracias.

Orroe dijo...

Gracias a vosotros, por andar por aquí ;)

Cris dijo...

Completas tus sapientísimas opiniones sobre esta pretemporada.

Enhorabuena y gracias por tu luz

Saludos,