viernes, 28 de octubre de 2016

No está «niquelao»


Durante la pretemporada, nadie en su sano juicio se «moja» con ningún vehículo salvo que la cosa esté muy clara, pero que muy clara, ya que se desconoce prácticamente todo: desde el enfoque de las sesiones a la carga de gasolina que está usando determinado piloto en determinado momento. 

Los tiempos nos ofrecen algunos datos, las sensaciones, otros. Luego están los comentarios de los pilotos y los ingenieros o los jefes de equipo... Todo eso sirve para hacerse una idea y para poquito más, porque por si fuera poco, el reglamento no está vigente y pudiera ser que se estuvieran utilizando piezas o elementos ilegales para sondear aspectos legales del monoplaza, o, mismamente, la energía eléctrica por encima de los 33 segundos que la normativa permite por vuelta.

Todo esto cambia radicalmente en Melbourne, tradicional primera prueba del calendario. A partir de ahí, uno se puede «mojar» más. El reglamento cae con todo su peso, y a las escuderías sólo les quedan los viernes para metérnosla doblada o hacer brindis a la galería ya que hay que afinar mucho de cara a la calificación y la carrera...

Pero la temporada transcurre y poco a poco comienzan los descartes entre aquellos que la tiran a la basura porque los presupuestos no dan para más y conviene centrarse en el coche del año que viene. Sauber y Renault por razones obvias, Manor, Haas, Toro Rosso, Force India y Williams, están ahora mismo corriendo con lo que tienen, y probando cosillas para 2017 en la de medida de sus posibilidades, que a veces son escasísimas, como podéis imaginar. 

Mercedes AMG también corre con lo que tiene en 2016, lo malo es que tiene mucho en el bolsillo, aunque ya hay muestras de elementos o soluciones que seguramente servirán para el año que viene. Bien mirado es totalmente lógico. Brackley ha ganado el Mundial de Marcas de este año, y en la lucha por el de Pilotos sólo cuentan ahora mismo Lewis y Nico.

Sin embargo, Red Bull y Ferrari, sí tienen obligación de seguir poniendo toda la carne que puedan en el asador. Podríamos ponernos dramáticos y afirmar que el esfuerzo extra puede pasarlas factura la campaña venidera, pero no lo creo porque ambas son escuadras solventes y están más que acostumbradas a este tipo de ejercicios de funambulismo extremo.

Y llegamos a McLaren. Su objetivo es 2017 y en sentido estricto, tanto la británica como su motorista japonés (Honda), con éste llevan dos años sumidos en una larguísima pretemporada. En este orden de cosas, entrenamientos, calificaciones y carreras, han estado enfocados a acumular kilómetros, conseguir fiabilidad y mejorar un monoplaza que va a ser tirado a la basura.

No os alarméis. Ocurre con todos los proyectos durante el año anterior a un cambio de normativa. Sucedió en 2008, volvió a ocurrir en 2013, y por los datos que os estoy proponiendo, me jugaría el brazo con que dibujo a que está sucediendo este 2016.

Pero a lo que vamos. Independientemente de si el chasis del MP4/31 es el tercero de la parrilla o no, o de si lo de Suzuka fue una colleja de Dennis a Hasegawa, o de éste al británico, que tanto da, lo cierto es que el vehículo de Woking no compite, sino que sigue acumulando experiencia mientras prueba soluciones para 2017.

¿Cómo lo valoramos entonces?

Sinceramente os diría que no hay mucho que valorar con el prisma de 2016, y que hacerlo con el de 2017 parece un pelín aventurado porque conocemos muy poco de por dónde irán los tiros. Soy optimista porque hay muchas sensaciones que apuntan a que se ha avanzado mucho, pero entiendo también a los que no los son, porque también hay muchas otras que insinúan que el proyecto está verde. Pero repito, el MP4/31 va a la basura en cuanto salgamos de Abu Dhabi.

Y aquí quería llegar yo, aunque sea en el penúltimo párrafo, porque sin un chasis medio tirando a bueno, no es posible probar nada con la suficiente seguridad de que los datos recabados serán mínimamente fiables, incluso aceptando que se puede hacer el ridículo en alguna tentativa.

Lo que es cierto, y bien cierto, es que el MP4/31 no está niquelao, como se decía antes, aunque también es verdad que en 2016 no le hacía mucha falta.

Os leo.