lunes, 3 de marzo de 2008

Mi pretemporada [Toyota]


Tal vez estemos ante una de las últimas intervenciones de Toyota en el mundial de F1, y por ello, y al igual que en el caso de Honda, voy a darles el beneficio de la duda, aunque esta vez confieso que lo hago casi por obligación, porque a pesar de que el hecho debería servir de acicate, lo realizado en pretemporada arroja más sombras que luces sobre lo que el proyecto puede dar de sí este año.

En el apartado técnico, el TF108 ha roto amarras con sus antecesores, tanto en aspecto como dimensiones y equilibrio de pesos, pero lejos de mostrarse más fiable y solvente, ha puesto en evidencia que aunque novedoso, su diseño ha sido algo precipitado.

El alargamiento de la batalla ha originado que la distribución de pesos (algo más adelantada que en el caso del TF107) haya propiciado un excesivo subviraje, vamos, que el coche se va de delante y entra mal en las curvas. El paquete aerodinámico delantero resulta por lo tanto ineficaz y eso, en un coche largo, no es una cuestión que se resuelva tan fácilmente, porque su modificación es complicada y arriesgada porque afectará a demasiados elementos; por otro lado, sin el control de tracción, un coche excesivamente subvirador supone un severo lastre.

En este orden de cosas, el TF108, aunque totalmente nuevo, de momento es aparentemente sólo un poco menos inconducible que el vehículo del año pasado.

En el apartado humano, la salida de Ralf Schumacher ha supuesto la entrada de aire fresco en el turbio ambiente que se acostumbraba a respirar en el interior de la escudería, lo que puede ayudar a la mejora del rendimiento general.

Timo Glock ha venido a sustituir a su compatriota al lado del siempre fiable Jarno Trulli, pero ninguno de los dos parece, a primera vista, el tipo de piloto que pueda gobernar una máquina difícil e intratable hasta el punto de convertirla en competitiva, lo que nos pone en la tesitura de que como el departamento técnico no resuelva cuanto antes los problemas que aquejan al monoplaza, Timo y Jarno van a pasar una temporada bastante complicada, incluso para calificarse, a poco que las cosas se tuerzan un poco más.

Lo dicho, a pesar de los esfuerzos realizados (encomiables, desde luego) Toyota no parece haber acertado con su último trabajo, lo que augura un año más de calvario para una firma que lleva demasiado tiempo intentando reivindicarse y que para colmo disfruta del segundo presupuesto más abultado de la parrilla.

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