Ayer descansé después de unas jornadas complicadillas y, de paso, aprovechando que a 1 de abril tocaba el Fool Day inglés y el cumpleaños de Palou (29 primaveras), de manera que retomo la actividad hoy, Jueves Santo según el calendario cristiano, para recordar que incluso en IndyCar puede suceder que no nos divirtamos tanto viendo carreras como dicen, a lo F1, vamos.
Exento de periodos de interrupciones y presencia del Pace Car, el Grand Prix of Alabama se convirtió rápidamente en un paseo militar del barcelonés, quien, como suele ser costumbre cuanto está entonado, no dejó en Barber ni las migajas a los rivales, y ello contando con que, como él mismo admitió después, el tráfico no le ayudó en nada y, además, tuvo que bregar durante el tercer relevo con un juego de neumáticos demasiado usados.
