viernes, 26 de agosto de 2016

La rendición de Kvyat


La vida rebosa contrasentidos. En pleno desastre político (sic) que nos puede llevar a unas terceras elecciones en Navidad, el PIB crece casi 1 punto y por cuarto mes consecutivo. Sin querer nos está saliendo un «Bélgica», una de esas cosas que no contemplan ni quieren los malos economistas y rechazan los tertulianos...

Sea porque el desgobierno es una forma de gobierno, porque los gobiernos y las troikas tienen intereses distintos a mejorarnos la vida, o tal vez porque tenía razón Woody Allen cuando dijo «El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago», lo cierto es que dan ganas de batir el récord belga: 541 días. No sé, a lo mejor así descubrimos cuántas mentiras nos rodean.

En fin, estamos en Bélgica por otras cosas y dentro de un rato se pondrán a rodar los coches en el circuito Spa-Francorchamps.

De momento la cosa pinta bien para Mercedes AMG y Red Bull y no tanto para La Scuderia, como mencionaba anteayer [Ferrari no se come un colín en Spa] —a falta de saber el límite de camber negativo, ya conocemos que Pirelli ha impuesto una presión mínima de 23'5 psi para las ruedas del tren delantero y de 22 para las del trasero, y que Charlie Whiting persevera en su cruzada contra los excesos—, pero en todo caso, esperemos a ver lo que nos depara el día, aunque así, a bote pronto, auguro problemas de tracción en los Ferrari números 5 y 7, sobre todo a las salidas de las curvas. Ojalá me equivoque.

Y si las cosas se prevén así de delicadas en una de las plataformas que más carne ha puesto en el asador, ni os cuento cómo van en una escuadra, Toro Rosso, que lleva tiempo navegando con lo puesto.

Su unidad de potencia Tipo 059 by Maranello es del año pasado y ha cumplido con creces su cometido. Por un lado ha facilitado a Renault comparar rendimientos (los coches de Faenza llevaban propulsor galo en 2014 y 2015, y los volverán a llevar en 2017), extrayendo una cantidad de información nada desdeñable con la intención de recortar las enormes distancias habidas con Ferrari, que han sido aprovechadas, fundamentalmente, para desvirtualizar el potencial de Red Bull. Por otro, ha permitido a Toro Rosso salvar los muebles durante la primera mitad de esta campaña. Fin de la historia.

La de Il Cavallino ha consentido este episodio, pero como decíamos antes, bajo sus reglas: un propulsor del año pasado que en verano ha dejado de recibir evoluciones. En sintonía el STR11, poco puede hacer desde ese instante salvo dejarse llevar hasta Abu Dhabi perdiendo las menos plazas posibles en el Mundial de Constructores...

Lo he dejado escrito más de una docena de veces este año: la aventura Toro Rosso 2016 tenía fecha temprana de caducidad. Ésta ha sido una de las razones que llevó a salvar al soldado Max en primavera, que anima a pensar que la gesta protagonizada por Carlos Sáinz hasta el momento tiene todas las papeletas para convertirse en lágrimas bajo la lluvia cuando termine todo en noviembre, y que explica también por qué Kvyat parece un alma en pena desde que fue degradado de Red Bull a Toro Rosso.

Durante la rueda de prensa de ayer en Spa-Francorchamps Daniil se mostraba vencido, pero no creo que se deba a una falta de actitud, sino al conocimiento de lo que le espera. El pago por haber llevado un RB12 al podio en China, ha sido montarlo en un proyecto maniatado. No es su rendición la que veíamos hace unas horas, es la calculada rendición de Toro Rosso la que encontraba hueco en las palabras del ruso...

A lo peor también es aplicable aquí la frase de Woody y herr doktor ha hecho desaparecer al mago, ¿quién sabe?

Os leo.