lunes, 1 de agosto de 2016

Hasta el infinito y más allá


Es 1 de agosto y estoy oficialmente de vacaciones desde las 17:38 de esta tarde, y porque no ha podido ser antes.

Técnicamente mi vida cobra un sentido diferente que ya noto abrise paso a través de mis venas. Seguiré atado a mis rutinas, levantándome a las tantas de la madrugada, intentado hacer vuelta rápida con cualquier pijada... Las vacaciones en Gorliz, para un autónomo, son un estado mental que me dispongo a disfrutar como un jabato, sin presiones o con ellas, pero con una sonrisa en la cara que hará palidecer de envidia a quien la vea.

Y de estados mentales quiero hablar esta tarde, a un par de horas de que me ponga los cascos y el micrófono para saludaros desde el SafetyCast, porque lo expertos se han dejado de melindres y han dado el banderazo de salida para que los demás podamos soñar.

McLaren, en un circuito como Hockenheimring, colocaba a Jenson Button en octava posición, y a Fernando Alonso en la duocécima de un Gran Premio de Alemania que, por otro lado, y lo digo sin querer herir la sensibilidad de nadie, ofreció más ruido que nueces desde la vuelta 1 a la 67.

El MP4/31 empieza a convencer a los abundantes santotomases que en el mundo han sido, son y serán. No es malo que sea así, entendedme, aunque duela un poquito que como en las películas de la Segunda Guerra Mundial, el trabajo sucio, la faena ingrata, haya corrido a cargo de los quintacolumnistas a quienes el año pasado y la mitad de éste, nos han hecho el paseillo hasta un huerto olvidado de la mano de Dios, o fusilado en la pared de un cementerio por pedir calma para un proyecto que nació con más enemigos y prisas que horizonte.

Fox Mulder mira el póster donde todavía se puede leer I want to believe mientras las tropas de asalto tachonan el cielo con sus paracaídas y uniformes inmaculados, mostrando intención de tomar las posiciones marcadas en el mapa al grito de ¡yo lo dije primero! ¡Ya lo advertí yo! ¡Nunca perdí la esperanza...!

Nos negaron ese derecho, no lo olvidéis jamás. Nos previnieron por ahorrarnos un disgusto, por nuestro bien, pero he visto desfallecer a suficientes amigos en el trayecto, como para que en estos instantes, la alegría puntual por el pasito conseguido en las dos últimas carreras no me impida sentir cómo la rabia me pide algo más que palabras, ya que los que sembraron de ásperas dudas el camino, lo hicieron, quizás inconscientemente, con la intención de cosechar medallas cuando viniesen bien dadas. 

Como en las cárceles, donde el primer deber del recluso es escapar, transgredir los muros, volar en libertad, el de todo aficionado a la Fórmula 1 es aferrarse a su ilusión porque este deporte, sin esperanza y sin pasión, no es más que un puñado de números y unas cuantas hojas de estadísticas. No olvidéis esto tampoco, ni cuando en Suzuka os digan que gritéis ¡hasta el infinito y más allá!

Queda mucho camino por hacer. Mucho trabajo, mucho sinsabor y muchas horas sin sueño. 2017 sigue siendo el objetivo de McLaren y a mí me quedan por delante unas vacaciones, y conocer en qué paredón me darán el pasaporte por ser tan terco.

Os leo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡Disfruta las vacaciones!!

Un saldudo
Sr.Polyphenol

Pelayo Blanco dijo...

Saludos, abrazos y a disfrutar las vacaciones. Yo siempre he sido de los del "I belive" y esta misma tarde me han llamado, en persona y a la cara, tonto... alguien que de F1 sabe lo que yo de física nuclear, pero con la convicción de que Alonso está acabado, y nosotros con él. Ilusos... veremos pasar vuestro cadáver comodamente sentados en la puerta de casa.

Anónimo dijo...

Muy a lo adolescente diré McLaren for ever!!!
Como bien dices la fórmula 1 es pasión, sin ella no se entiende... Falta poco para ver de nuevo a la escudería entre los grandes como en sus buenas épocas!
Disfrutar las vacaciones.

El largo dijo...

Los ultimos grandes premios empiezan a dar esperanzas, sobre todo porque se vé que el coche mejora en la segunda parte de la temporada como en los equipos con ambición, todo lo contrario (un año mas) que nuestra amada Scuderia.
No es descabellado que el proxímo año la del Cavalino se vea relegada a la cuarta en la parrilla.
Se come el turrón Arrimalpene?

Saludos!

anonimo dijo...

¡Felices vacaciones!

Lo de McL-H me produce un sentimiento ambiguo. Por un lado creo que es loable el esfuerzo (en contra de equipos poderosos, vale aclarar) y, además, le hace bien al espectáculo. Por el otro, creo que el mismísmo R Dennis había dicho algo de "si eres dos segundos por vuelta mas lento que el poleman no te quedes en la F1, dedícate a otra cosa" (puedo estar equivocado, lo hago de memoria). Había algunos que estaban esperando que McL no estuviera en la punta para sacar leña del árbol caído.