martes, 16 de febrero de 2016

¿Otra de Ghosn?


No parece demasiado razonable que Renault piense en otra cosa que en los puntos durante 2016. El chasis de los Lotus no iba tan mal y las unidades de potencia francesas sufrían en Toro Rosso y Red Bull, respectivamente, pero se conocía cuál era el mal que las aquejaba y a ratos, parecía incluso posible su solución...

Renault iba a comprar Lotus precisamente para restañar sus heridas. Eso se dijo, o al menos, así lo recuerdo, pero el proyecto RS16 adolece de cualquier cosa menos de alegría.

Como comenté ayer en SafetyCast, la escuadra me parece demasiado bisoña en cuanto a pilotos, como para garantizar una evolución a la altura de las expectativas levantadas hace apenas unos meses. Kevin Magnussen y Jolyon Palmer acumulan poca o nula experiencia con los modernos propulsores, lo que hace inevitable pensar en que su elección se ha debido a otra razón que la del desarrollo en esta área.

Tenemos cerca el ejemplo de McLaren: apuesta seria aunque aparentemente fallida en su primera intentona, basada en dos jalones como Jenson Button y Fernando Alonso. Mucho que decir, mucho que transmitir, no sé si me entendéis. Pero en la de Enstone las cosas son diferentes o me lo parecen. Siendo rácano con las palabras, diría que todo suena demasiado a que hay gato encerrado, más si cabe, si hacemos caso a los últimos comentarios vertidos por los responsables de la escudería gala.

2016 no cuenta. El proyecto va para largo. Entrar en puntos no es una premisa...

Inevitablemente pienso en don Carlos Ghosn, y en cómo nos tiene acostumbrados a estos amagos aunque los hayamos olvidado. De 2004 a 2006, por ejemplo, sus excesivas cautelas originaron que la gloriosa historia de Renault se quedara clavada tras dos rotundos títulos mundiales en pilotos y marcas, y de rondón, dieron lugar a que el as español decidiera firmar por McLaren a partir de 2007.

Esa temporada, la siguiente y 2009, vinieron marcadas por la escasez de recursos. La casa matriz parecía no estar interesada en competir incluso contando en uno de sus asientos con nuestro asturiano (2008 y 2009), se daba por satisfecha con mantener su presencia en la parrilla.

El estallido del crashgate permitió a Ghosn deshacerse de la estructura liderada por Flavio Briatore. Entraba Éric Boullier al frente del equipo. Todo parecía encauzarse, volvimos a soñar con aquellos años del final de la década de los setenta y comienzos de los ochenta del siglo pasado. Pero el gato asomó las orejas y la del rombo pasó a ser la Lotus de Gerard Lopez, mientras don Carlos centraba la actividad de la empresa que representa en la motorización de escuderías ajenas.

Cuatro títulos mundiales después y un paseo por los infiernos junto a Red Bull, Renault parecía que volvía aunque todo indica que no.

Entrar en puntos no es una premisa para esta temporada que abriermos en breve. Todo va para largo. 2016, de momento, no cuenta... Y me pregunto si no estaremos ante otra de Ghosn.

Renault tiene lo que quería. Bernie la asegura un plus económico de aquí a 10 años por ser vos quien sois. En sentido estricto, da igual lo que haga sobre los circuitos ya que va a seguir cobrando. Cubre un goloso espacio en la parrilla que Ecclestone ha sabido corresponder, dispone además de un equipo B, C o Z para mejorar su producto estrella: los propulsores. En un par de años o tres traspasa los trastos en plan franquicia por aquello de seguir cobrando de la bruja de Blancanieves, y a suministrar se ha dicho, que es lo que da auténtica tela...

Comprendo que esto no tiene mucho que ver con la Fórmula 1 tal y como la comprendemos los que vimos a Alain Prost defendiendo los colores de la gala y luchando por el título en 1983, pero no me negaréis que se parece como una gota de agua a otra, al estilo impuesto por Carlos Ghosn, apodado Cost killer.

Os leo.