viernes, 17 de marzo de 2017

Traspiés [Toro Rosso]


Sufriendo problemas incluso antes de la presentación oficial del STR12 en Montmeló, al equipo de Faenza parecía desde el minuto 1 que le había mirado un tuerto (ahorraros los chistes), y lo cierto es que de ahí no iba a salir hasta la última de las ocho jornadas de test.

El vehículo italiano ha rodado muy poco, unos 584 kilómetros (casi nueve veces menos que Mercedes AMG), en todo caso, prácticamente la mitad de lo que rodó el STR11 en la pretemporada 2016, circunstancia que propone un escenario plagado de dudas en las primeras pruebas del calendario, que obviamente, no es el ideal para una escuadra que estrena motor y había levantado muchas expectativas.

Como ya se aventuraba, el coche ha ofrecido buenas sensaciones mientras ha sido capaz de circular sin inconvenientes [Mano de santo (Toro Rosso STR12)]. Otra cosa ha sido la falta de fiabilidad de la parte eléctrica de la unidad de potencia Renault y los problemas que ha traído consigo en tanto a la puesta a punto del chasis y la aerodinámica, apartados que acumulando restrasos aquí y allá, no ha sido capaz de ofrecer un perfil definido ni a los expertos ni a los aficionados.

El STR12 calienta bien las gomas y es rápido en recta y en curva de radio generoso, pero pierde fuelle en los giros lentos. Nervioso en momentos puntuales, donde Daniil Kvyat y Carlos Sáinz sufrían para meterlo en trayectoria, ha mostrado cierta tendencia a perder el morro en las áreas más exigentes del trazado catalán incluso con neumáticos blandos, lo que ha penalizado mucho los frenos y la propia vida de los compuestos. 

Esta parte delantera es sin duda una de las zonas del monoplaza que más trabajo requerirá a partir de Melbourne porque la zaga parece que responde adecuadamente ya que no se han apreciado ni excesivos deslizamientos ni pérdidas de tracción. En todo caso, el resultado, ahora mismo, no se puede decir que sea decepcionante pero sí que lo parece.

Os leo.