sábado, 18 de junio de 2016

Doblar la rodilla #25TLM16 [07]


Es pronto para certificar nada. Si algo tienen las 24 Horas de Le Mans es que son impredecibles, aunque a estas horas, parece que pintan bastos para las aspiraciones de la armada Audi.

Vivimos en una elipse social que alaba tanto el éxito, que parece que doblar la rodilla ante un contrincante fuese poco menos que pecado, y mortal. Además, Porsche puede vencer en esta edición de la prueba más dura en resistencia aunque las tiene tiesas con Toyota en estos momentos, pero el fabricante de Stuttgart pertenece al mismo grupo empresarial que Audi, VAG (Volkswagen Aktiengesellschaft), y una cosa lleva a la otra, y lo que está sucediendo en 2016 podría resultar muy similar a lo que llevó a Bentley a vencer en la carrera gala en 2003...

Pero hay un componente de credibilidad que no se quiere contemplar, que tanto Audi como Porsche han cuidado con extremo mimo.

Bentley, Audi, Volkswagen y la propia Porsche, pertenecen al mismo grupo empresarial pero tienen estrategias comerciales distintas porque distintos son su respectivos targets. Volkswagen no compite en resistencia. A Bentley, entre 2001 y 2003, le bastaba con reverdecer sus laureles frente a sus compradores, incluso con la ayuda de Audi, para lo cual, utilizó como base una preciosidad de vehículo que no fue explorado en su totalidad por la de Ingolstad, el R8C. 

Pero la de los cuatro aros y Porsche juegan en la misma liga de menudeo, si es que se puede llamar así a la venta de coches tan caros, y la competencia de igual a igual supone un activo para ambas.

En 2003, valga como referencia, Audi declinó competir con su equipo oficial, dejando que sus coches fuesen puestos en pista por Joest a pelo. Hoy es distinto. Ingolstad y Stuttgart se la juegan a cara de perro, a hostias, que se decía antes. Así que si Audi pierde, pierde, y si Porsche gana, como sucediera en 2015, gana con todos los sacramentos.

Los chasis son distintos, las unidades híbridas tambien. La filosofía de los dos equipos no se parece en nada, y, obviamente, la credibilidad de la que hablábamos antes, copa un territorio que para sí quisieran Mercedes AMG y Ferrari en Fórmula 1.

En el fondo, todo consiste en una sucinta cuestión de currárselo adecuadamente. Prima el espectáculo, el aficionado lo merece, y Audi y Porsche juegan limpio para que todo encaje, incluso si lleva ventaja la japonesa Toyota. Y la primera está doblando la rodilla y hay quien ve en todo ello que hay demasiado fantasma suelto, cuando lo que ocurre es que Ingolstad ha cubierto con creces lo que podía dar de sí su ciclo, y le va tocando hacer de segundona en algunas pruebas, por ejemplo.

En todo caso, repito, a siete horas y media del comienzo de las 24 Horas de Le Mans, tampoco conviene precipitarse en las estimaciones, porque en Le Mans, como en ningún otro lugar sobre la Tierra, hasta el rabo, todo es toro.

Os leo.