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jueves, 13 de agosto de 2026

Del desamor y otras cosas


En Fórmula 1 nada es verdad ni es mentira, vamos, como sucede en la vida misma. ¿Os acordáis de lo que inspirador que resultaba el FW13 de Brackley hasta que se descubrió que no pitaba? A decir verdad, ni el amor se salva de que alguien arrime el ascua a su sardina y te lo venda con etiqueta falsa, y si ya no hay respeto por uno de los sentimientos más genuinos que existen, olvidaros de que se respete lo demás.

Con Honda hay mucho desamor interesado, de esto va precisamente esta entrada. En 2015 nos contaron que la de Sakura retornaba al Circo con una ventaja enorme, y con aquello se justificó la historia de los tokens de segunda temporada cuando, en sentido estricto, a la japonesa le correspondía empezar su andadura en Fórmula 1 como habían hecho los otros fabricantes. Profecía autocumplida lo llaman, y consiste en que se asienta una serie de falsedades que influyen de manera determinante en los hechos posteriores hasta que los augurios de vuelven ciertos.

Nuestros periodistas son especialistas en este tipo de artimañas y, en la medida de mis limitadas posibilidades, he luchado desde el inicio de Nürbu contra este tipo de ardides, con desigual fortuna, para que vamos a negarlo si nací quijote y quijote me quedaré.

Con Honda se aprecia mucho desamor interesado, venía diciendo. Dudas, interrogantes, sombras, numerosos peros, incluso armados con referencias a lo que os acabo de contar hace dos párrafos, eso sí, convenientemente descontextualizadas porque, por la razón que sea la verdad sigue sin interesar, al igual que sucedía hace 11 años.

El martes que viene inicio nueva vuelta al Sol, pero a mi edad sigo preguntándome por cosas que me parecen esenciales. Cómo es posible que los tramposos de Benetton se convirtieran en el Dream Team de Ferrari en un abrir y cerrar de ojos, por ejemplo, o qué suerte de sortilegio se ejerce sobre nosotros que hemos olvidado que la tecnología nipona, manufacturada en Milton Keynes por Red Bull, le ha dado cuatro títulos a Max Verstappen y dos a su escudería en tiempos recientes.

El caso es que Honda vuelve a estar en el candelero pero rodeada de feos nubarrones, y me intriga saber qué futuro tendrá tanto estómago agradecido si ésta es la buena. ¿Volverán a la cueva de la que nunca debieron salir?, ¿dejarán de hacer el gilipollas ejerciendo de correa de transmisión de los que sí cobran por contaminar el ambiente? ¿Recobrarán la lucidez y abjurarán de tantas tonterías como han escrito, o persistirán en su empeño mientras se quejan de que nadie valora el enorme trabajo que realizan...?

Os leo.

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