viernes, 11 de agosto de 2023

Una canción desesperada


Recuerdo cuando los frailes y don Ángel, titular de la asignatura de Filosofía, nos hablaban de la imperfección del mundo desde el punto de vista epistemológico, también del religioso, y entiendo la necesidad de aceptar las cosas como son, aunque, en cuanto a la Fórmula 1 se refiere, a mi humilde modo de ver se abusa muchísimo de esta manera de justificar la inutilidad de la gerencia del deporte a la hora de ofrecer un buen espectáculo.

No lo digo yo, ojito, el cacareado show está en boca de estos ociosos desde hace casi una década y media, aunque, por hache o por be, nunca dan con la tecla, que ya es casualidad.

Echando la vista atrás, lo cierto es que la última modificación del Reglamento que arrojó resultados sucedió en 2006. Se sustituyeron los atmosféricos V10 por V8 también aspirados, se retocaron algunos aspectos de la aerodinámica de los monoplazas, et voilà!, tres campeones del mundo diferentes en tres temporadas bastante reñidas: Alonso, Raikkonen y Hamilton —vamos a respetárselo. 

La Normativa aplicada en 2009 supuso el dominio de Red Bull y Vettel a partir del año siguiente y hasta 2013. La modalidad híbrida estrenada en 2014, incluso con el retoque de 2017, vino a mostrarnos que siempre hay espacio para pasados mejores a pesar de que 2016 y 2021 estuvieron francamente bonitos; total, Hamilton seis coronas por una de Rosberg y otra de Verstappen, y Mercedes AMG ocho títulos de marcas consecutivos. Retraso por pandemia mediante, en 2022 íbamos a rozar el cielo y lo que vamos es a cantar bingo de nuevo...

No sé, catorce años buscando el coño espectáculo sin encontrarlo —repito: no es cosa mía, las reglas se tocan y retocan porque no funcionan, o porque seguimos contando con pocos adelantamientos o abusando de dominios estratosféricos, etcétera—, es un abanico temporal lo suficiente amplio como para pensar que el poder de determinados equipos es tan grande que contamina cualquier intento por alterar el rumbo de las cosas, eso o que, en realidad, no hay ninguna intención de cambiar nada.

Os leo.

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