jueves, 3 de agosto de 2023

No son nada, sólo dieciséis


Que levante la mano el valiente o la valiente que imaginaba el 3 de agosto de 2007 que me iba a permitir entrar en su vida y, dieciséis años después, continuaría soportándome...

Uno llega a una edad en que el menor problema que tiene es terminar humillándose por soltar un poco el corazón y que cante y componga poemas que no debería leer nadie. Me decían a primeros de mayo que el Josete bueno era el de ayer pero me confieso incapaz de recuperarlo, y a veces lo lamento como no podéis imaginar, pero no, ni sé ni puedo reinventarme hacia atrás y tampoco me siento competente para ver las ventajas de ese viaje, ya que estamos.

Tiempo que paso en barrica y me hago mejor ilustrador, mejor escritor, mejor blogger, una persona más suelta y densa que, en cada ocasión que se le presenta procura hacer honor a los finos consejos del de Rotterdam en Elogio de la locura; y así, donde antes me hacía falta media página de texto o una entera, hoy me sobran dos párrafos para hacer idéntico daño; y aunque suelo decíroslo, seguro que no lo suficiente, todo esto se debe en buena medida a vosotros, a vuestra paciencia y tolerancia, pero, fundamentalmente, a que me dejáis ser como soy, incluso a pesar de mis numerosos pecados e incoherencias.

No hay muchos sitios como Nürbu, lo admito. En el momento de escribir estas líneas, este pequeño santuario en mitad de las Eifel supone alrededor de 7.142 desencuentros con la realidad que proponen los anglosajones en cuanto a ese deporte que afirman es exclusivamente suyo y les pertenece. 

Siete mil ciento cuarenta y dos golpes de tomahawk, siete mil ciento cuarenta y dos dardos, en su mayoría envenenados; siete mil ciento cuarenta y dos canciones de amor; siete mil ciento cuarenta y dos muestras de lo gratificante que supone quedar mal en redes sociales, a cambio de que, dentro de dos o tres años, o cuatro, algún avispado triunfe allí esbozando o desarrollando ideas que surgieron aquí, entre nosotros.

No me arrepiento de nada, de forma que permitidme que si brindamos juntos y celebramos algo, la razón sea que sois una gente maravillosa y generosa a más no poder. 

La aventura comenzó hace más de una década y media y de la manera más boba posible, pero si se ha prolongado tanto se debe, obviamente, a que os continúa gustando que ponga palabras a vuestros sentimientos, anhelos, desazones y cabreos, y, por aquello de ser sincero hasta la última gota, esta parte es la que me resulta más sencilla.

Os quiero. Os leo.

4 comentarios:

  1. Salud, José!
    Aunque no haya estado desde la "primera hora", celebro contigo estos dieciséis.
    Y que sean muuuuchos más.

    Un abrazo desde el Coño Sur

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  2. Hola José.
    ¡Te sigo desde el primer día!
    Espero que sean muchos años más.
    Un saludos desde Argentina
    Osvaldo

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  3. Aupá, si es que los vascos son lo que no hay, si no existieran habría que inventarlos, luchadores y emprendedores como nadie y saben disfrutar de la vida con sus pinchos y demás delicatesen.

    Un abrazo de un alonsista del Sureste de la piel de toro.

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