sábado, 22 de diciembre de 2018

Carlos, a secas


Sisku me advirtió que a Carlos no le gusta que le llamen Carletes y dejé de hacerlo desde ese mismo instante. Uno se nombra o renombra como le apetece y se siente más cómodo, y aquí no caben cachondeos.

Azul me insistía en que le confesara mi nombre secreto y terminé cediendo. Sólo un puñado de personas en este mundo me llaman de esa manera especial. En realidad, me sobra un dedo de la mano para contarlos pero atiendo a esa llamada ancestral como un resorte, como si la sangre llamara a la sangre, como si la tribu me reclamara a mí y mi arco, mi escudo y mi hacha. Un nombre así tiene mucho de colores de guerra...

Lo ha olvidado. Hace tanto que no me dedica esa palabra especial...

Mantengo en mi mano la brújula que me regaló consciente de que el norte al que apunta es un norte quebrado, malherido, tocado por las circunstancias, que no señala donde debe sino donde conviene: a la supervivencia y al no seguir haciéndonos daño.

Me bautizó así mi sobrina mayor, años ha. Cuando en el quinto derecha de Pagazaurtundua gobernaban las tempestades y en el tercero, dos alturas abajo, se mantenía firme la resistencia, la resistance. Desde entonces, ni nombre secreto sólo lo manejan mis aliados del universo, los tres hijos de mi hermano Julián y ella. Nadie más me llama así. Nadie, nadie conocido me reclama de esa manera...

Reading permanece frío esta noche. Oscar está componiendo De Profundis y soy el primero que le reserva silencio. Carlos quiere ser llamado Carlos y así hay que llamarle porque acumula suficientes cicatrices como para que nosotros atendamos diligentemente sus deseos. El madrileño ha pasado por Faenza y Enstone y estarará en 2019 en Woking. Todavía no es el nombre y apellido que ha dejado su padre enmarcados para la posteridad, pero el futuro le pertenece a la nueva generación y Carlos tiene perfecto derecho a gestionarlo como le apetezca porque, a su vez, él pertenece a ella como yo pertenezco a la mía, a mi nombre secreto, a mis furias, mis demonios, mis ángeles y mis fantasmas.

Os leo.

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