martes, 25 de marzo de 2014

Un empirista se balanceaba


A pesar de los pesares y de los informes negativos que obran sobre mi pobre persona, el sábado pasado convencí a un hombre de ciencias con mis argumentos, sobre todo, cuando le dije que siempre desde mi humilde opinión, los ingenieros juegan al radiocontrol desde los muros porque han asumido tal cantidad de retos, que son incapaces de resolverlos en las carreras sin la intervención vicaria de los pilotos.

Antes, un motor tenía un problema con el consumo, por ejemplo, y o bien se resolvía aumentando el tamaño del depósito de combustible, lo que a su vez acarreaba que el peso también aumentara, o bien contemplando una parada extra en boxes, o se reducía por narices tocando aquí y allá en las entrañas del coche o afilándolo hasta que pareciera una pluma por aquello de reducir el drag, ya que se daba por supuesto que el conductor iba a seguir apretando el acelerador a fondo.

Hoy, un propulsor no tiene ningún problema de consumo porque hay diferentes mapa/motor que atienden a cada una de las variables posibles durante el transcurso de una prueba, que permiten al piloto llegar a meta con el caldillo que necesita la FIA para sus experimentos, pero que como no pueden ser aplicados por los ingenieros porque no disputan personalmente la prueba, precisan de la intervención del conductor a través de la radio y del montón de botoncitos que existen a día de hoy en los volantes.

Antes, dicen las malas lenguas, si había un problema de rendimiento bastaba con eliminar la pintura de la carrocería del monoplaza para que el individuo que llevaba el volante siguiera haciendo aquello por lo que le pagaban y para que a cambio, la historia de nuestro deporte diera a luz a una de sus primeras leyendas y llame actualmente flechas de plata a los Mercedes. Hoy, no hay problemas de peso ni de nada, sencillamente porque se resuelven de antemano con papel y bolígrafo en fríos despachos, para que a la postre, por ausencia de entrenamientos privados y otras circunstancias imprescindibles que la FIA y los equipos consideran en todo caso demasiado caras, si persisten en aflorar, serán siempre responsabilidad de un piloto demasiado agresivo o de otro que no ha sabido entender las órdenes o cumplir con las expectativas.

Básicamente, esto que os he narrado supuso el grueso de la contestación que di a mi interlocutor hace tres días, a la que sumé el ejemplo de Michael Schumacher afirmando que lo de cuidar neumáticos era como ir pisando huevos. Y es que antes no se pisaban huevos, se iba a toda pastilla, exprimiendo el coche, agotándolo hasta sus últimas consecuencias y hoy en cambio, evitar romper huevos es la norma, cosa que sea dicho de paso, es una actitud muy de ciencias...

La conversación terminó bien, pero a tres días de que se inicie la segunda cita de la temporada, la Fórmula 1 parece un set donde se está realizando una sesión para un spot publicitario en el que un monoplaza solitario es el protagonista. ¿Es igual un W196 que un RB9. Fangio y Vettel los dominaban igual? En todo caso, ¿dónde queda ahora la labor del piloto y a qué esfera pertenece. Qué tortilla saldrá cuando los huevos resultan intocables?

Un empirista se balanceaba, en la tela de una araña...

Os leo.

3 comentarios:

  1. Y como veía que ná entendía fue a llamar a otro empirísta... Y los que agitaban la cuerda de la araña (que por más señas hacía muuucho que ya no existía) sí que se enriquecían... Pues se descojonaban.

    Y eso que soy empirista ¡Cachisenlosmengues!

    Un saludo a Jose y a todos.

    ABB

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  2. XDDDD Démonos con un canto en las narices por la posibilidad de que podamos seguir riéndonos. Empiristas o de letras, me toca ayudarle a mi chaval (ingeniero mecánico en ciernes), haciéndole un esbozo de lo que supone la capa límite y cómo se desvirtua XDDD

    Un abrazote ;)

    Jose

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  3. Se me olvidaba otra revolución vienesa, la revolución neopositivista del Círculo de Viena. Estos son los que tienen la culpa de todas estas discusiones que nos relatas de ciencias (verdad) vs letras (cuentos), y de que nos hayamos vuelto tan gilipollas, incapaces de mirar el mundo y de encontrarle sentido.
    ¿Piloto, Conductor o Gestor de vehículos de carreras?
    ¡Saludos al anfitrión y a los invitados!

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