jueves, 29 de agosto de 2013

¿Nunca te han confundido con un hombre?


El nivel de idiocia que está alcanzando la FIA no tiene parangón. La Federación, no contenta con tratar de encontrar el espectáculo donde nadie en su sano juicio lo buscaría —en un deporte de competición, se entiende—, parió hace años el bodrio del DRS para resolver un asunto a su modo de ver crucial, el de los escasos adelantamientos en pista, que en sentido estricto no ha sido un problema nunca (siempre ha habido poquitos), y que para colmo encontraría su solución natural a poco que la normativa técnica entendiera que si los motores tienen rendimientos muy parejos y la aerodinámica que utilizan los diferentes vehículos tiende siempre a la máxima eficiencia, con un chivato como la ECU y unas gomas idénticas para todos en unos circuitos que cada vez se parecen más unos a otros, lo normal es que no adelante en pista ni el tato.

Es una exageración, sin duda, pero sé que los tiros van por ahí y puedo defenderlo como lo he defendido innumerables veces aquí mismo. Bien, me diréis, siempre queda el piloto, ¿no? Pues no, amigos míos, porque de un tiempo a esta parte la FIA castiga con dureza cualquier intento de salirse de ese cuadro enmarcado en rosa por el bien de todos nosotros, que ella misma ha dibujado.

La última muestra de esto que digo nos la servía la egregia institución el domingo pasado en Spa-Francorchamps. Pastor, un piloto duro con un coche malo se encontró en Bus Stop en mitad de una tangana a resultas de la cual, su vehículo quedó varado en la enlazada anterior a la recta de meta hasta que se rompió quebrando de paso al de Paul Di Resta. ¿Hubo mala intención? Yo juraría que no porque los pilotos que merecen ese apelativo suelen arriesgar en las zonas de frenada (para arriesgar en recta ya está el DRS, es un decir), precisamente el espacio donde supuestamente el venezolano jugó malamente sus cartas.

Si vamos un poco más lejos, dado que el FW35 no da para mucho, Pastor tenía obligación de arriesgar para intentar rascar algo, había que meterse a boxes y no perder más tiempo por el tráfico, de manera que podemos inferir que el de Maracay estaba haciendo precisamente éso por lo que le paga Williams: conducir al límite, pero aquí entra la FIA y considera que su actitud en pista fue peligrosa (sic), de manera que no contenta con que el mozalbete de Grove se viera en la obligación de pagar bien cara su osadía, perdiendo ritmo y encaminándose a garajes para cambiar además de gomas el morro de su monoplaza, por ejemplo, le mete una sanción, concretamente un Stop & Go, con lo que hacía papilla las ya de por sí escasas posibilidades que tenía Maldonado de terminar arriba.

Echando la vista atrás, lances de este tipo ha habido a patadas en la historia de nuestro deporte y se han saldado siempre con abandonos y con roturas, con alguna multa económica, alguna mala cara que otra y seguramente con algunos odios irreconciliables o con otras tantas amistades inquebrantables, pero nunca hasta hace poco, así, con una colleja tan desproporcionada como idiota.

A la vista de los hechos aquí narrados, cabría preguntarse qué tipo de pilotos le molan a la FIA, cosa que no voy a hacer porque lo sé de sobra, lo que me irrita bastante, sea dicho de paso, porque con este nuevo espíritu competitivo que se ha instalado en nuestra actualidad deportiva (el año que viene nos toca el carnet por puntos), sólo nos falta que los comisarios de pista pasen a ser sheriffs con revólver al cinto, Stetson en la cabeza y Ray Ban ocultándoles los ojos, y por supuesto que haya radares en cada curva para detectar a los infractores por exceso de velocidad, por no accionar el intermitente o por no tocar el freno en el momento adecuado.

No sé dónde vamos con todo esto, lo confieso, lo que no impide que para terminar recuerde aquél pasaje de la película Aliens en el que mientras ambos montan sus respectivas armas de fuego, el rudo marine colonial Hudson pregunta a su compañera Vasquez: «¡Eh Vasquez!, ¿nunca te han confundido con un hombre?», a lo que ella contesta como si tal cosa: «No. ¿Y a ti?»

Os leo.

3 comentarios:

  1. Jose, sabes que pocas veces puedo decir esto, coincido plenamente contigo.

    Muchas veces me vienen las tentaciones de pensar mal y concluir que los que critican a Pastor miran más al pasaporte que a sus manos. Es verdad que tiene feo precedentes, quien no, pero en esa maniobra fue absurdo sancionarle.

    Sólo discrepo en una cosa, pero no la diré porque me gusta hablar más de los encuentros que de los desencuentros, estoy en plan Zeb últimamente. ;)

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  2. A mí me pareció aún más arbitraria la sanción a Checo Pérez. Y es que nos están volviendo locos: en Mónaco le dejan que se lance a lo bonzo a cualquiera que tenga por delante; y en Spa, lo penalizan por adelantar limpiamente. Sinceramente no entiendo nada!

    Un abrazo!

    P.D.: haré un simil con el ciclismo: ya nos llevas con la lengua fuera y sigues tirando con más fuerza todavía; pero chupando tu rueda es como estamos felices, así que un poco de avituallamiento y a seguirte!

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  3. ¡Ja,ja,ja,ja! Qué grande ese "¿No y a tí?"

    Lo de las sanciones de estos sherifs con corbata no tiene remedio. Y no lo tiene, sobre todo, por la aletoriedad con que hoy castigan y mañana sólo amonestan y pasado ni miran...
    Un ejemplo cercao es la sanción que le cayó a Grosjean por adelantar a Massa por fuera; siendo que tras la carrera el propiio brasileño confesó que no había sido así en absoluto.
    Y es que, nos guste o no, está pasando como cuando íbamos al cole; el que se cría fama, más vale que se eche a dormir...Muy "fair play" todo!

    Un besote ;)

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