La colección de libros Le Mans; The Official History Of The World's Greatest Motor Race [Evro Publishing; 2010 a 2025] supone uno de los mejores trabajos sobre las 24 Horas de Le Mans, tanto en la parte de documentación como en el apartado fotográfico y estadístico.
En la actualidad hay disponibles ocho volúmenes que abordan la historia de la prueba desde sus inicios en 1923 —de momento, la cosa va hasta la edición de 2009—, y aquí tengo que confesar que he dudado a la hora de referir cuántos ejemplares metía en la reseña y cómo atribuía la autoría en la entrada, pues si bien Quentin Spurring fue quien recibió el encargo inicial y firma los siete primeros, no es menos cierto que John Brooks es quien tiene la paternidad del último (2000 a 2009), aunque, finalmente, he cortado por la tangente, he tirado para adelante con los ocho y he puesto a los dos autores, ya que en la estantería tampoco es que se aprecien estos detalles.
En fin, en realidad son libros corales, de equipo, vaya, y se intuye que, lejos de las formalidades del gremio, tanto un autor como el otro ejercen de directores de orquesta cuando toman la partitura y la relatan con la maestría característica. No hay más que pasarse por la biografías editoriales de Quentin Spurring y John Brooks, para comprobar que estamos en buenísimas manos desde la primera a la última página que compone cada tomo y, por supuesto, del conjunto.
L'Automobile Club de l'Ouest pone el sello que permite llamar oficial a Le Mans; The Official History Of The World's Greatest Motor Race, y esto es algo que debemos tener en cuenta porque, ante todo, es una obra inglesa, que, para mi gusto, en determinados apartados empaña sus numerosas virtudes otorgando un excesivo protagonismo a los equipos, ingenieros y pilotos británicos. Este sesgo se aprecia fácilmente a poco que conozcas un poco la carrera, y, a la postre, no supone ningún problema a la hora de disfrutar del relato de cada edición, aunque, repito: conviene tenerlo en cuenta.
Los libros están magníficamente editados y encuadernados y rebosan fotografías, anécdotas y datos, pero son caros de narices, algo que se puede paliar siendo muy clarito en la carta a los Reyes Magos, por ejemplo, o aprovechando cumpleaños o efemérides familiares hasta completar la colección.
Os leo.

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