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jueves, 23 de abril de 2026

¡Pobrecito Satanás!


Hace unas jornadas me sacaban tarjeta roja por mi metáfora sobre las duchas y el jabón, y por abusar en el blog (sic) del término mamporrero [Lo que nos faltaba].

Entiendo ambas quejas, al fin y al cabo, la primera cuestiona una forma adulta de ver la vida que queda muy a desmano de las nuevas generaciones. La otra resulta más grave, ya que supone no tener ni puta idea de para qué sirven las segundas y terceras acepciones que propone el Dicionario de la Real Academia de la Lengua Española —cada uno de los significados que tiene una palabra o frase, según el contexto en el que aparece—, y mamporrero, en su segunda acepción, no tiene nada que ver con su significado literal  como encargado de dirigir el miembro del caballo en el acto de la cópula con la yegua, y sí con la persona que amaña o engaña en algo en beneficio de otra.

Hace años, bastantes, en un día como hoy, un astuto y bregado en cientos de carreras, o eso sigue diciendo, olvidó que el respetito que solicita para sí en redes por decir que ha presenciado tantas pruebas, olvidó que se lo debía a un hombre de letras que le recordó que el El Día Internacional del Libro no es un invento español sino una propuesta de la UNESCO que se celebra por países; que a Shakespeare mejor lo cuidan los ingleses, ya que no llega a la suela de los zapatos a nuestro Cervantes, ni en calidad creativa ni en volumen de obra; y, lo más importante, porque aunque no te guste, que no le gusta, lo que dice la RAE va a misa.

La cosa acabó como el Rosario de la Aurora. Bloqueo por tocacojones —a mi persona, y totalmente merecido—, y bloqueo en legítima defensa por mi parte porque hay atorrantes menos idiotas que el aludido.

En fin, el manús anda defendiendo a Wolff, el pobrecito Satanás de Carmen Santonja para Vainica Doble. El tipo a cuyo equipo le han pillado manipulando los límites de la cámara de combustión y pasándose tres pueblos en clasificación, que va y dice, que el régimen ADUO no fue establecido para superar al mejor sino para acercarse...

Toto no es tan listo como se cree. Tardaremos en conocerlo, pero este tipo sólo sabe jugar con cartas marcadas. En Miami ganará un Ferrari, pero de Wolff y sus numerosos mamporreros me encargaré yo.

Os leo.

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