Os presento a Mario Theissen, protagonista de una de esas historias, tristes y alemanas, que desdicen toda la excelencia que rodea al sello Made in Germany, vamos, como cuando descubríamos hace décadas, que los aires acondicionados que montaban los Volkswagen y los Audi de la época, habían sido diseñados para las temperaturas del Norte de Europa y no contemplaban la más templada climatología del Sur del continente.
Tras su compadreo inicial con Williams, a la que proporcionó motores hasta 2005, La de Munich se apañó Sauber en 2006 y comenzó a correr discretamente por su cuenta como BMW Sauber, aunque lo realmente interesante sucedería al año siguiente, durante el recordado 2007.
Cuando FIA sancionó a McLaren con una cuantiosa multa y la pérdida de puntos en el Mundial de Constructores, la de Theissen se quedó a 57 de Ferrari, con 156 por disputar en las siguientes cuatro carreras, aunque lejos cuestionar la decisión federativa de permitir a Hamilton y Alonso sumar lo que nunca serviría a su equipo [El robo del siglo], y forzar máquinas para que Kubica y Quick Heidfeld lidiaran de tú a tú con los hombres de Maranello, nuestro héroe prefirió ceñirse al plan, a pesar de que la Federación le pagaría tanta docilidad investigando a su escudería en Interlagos, junto a Williams, por una supuesta irregularidad con la temperatura del combustible, que no llegó a mayores pero sí dio para bastantes titulares.
En 2008, lo de ceñirse al plan tuvo peores consecuencias. Os cuento.
Los BMW Sauber fueron bastante bien en la primera mitad de la temporada, tanto que a la salida del Gran Premio de Gran Bretaña, Robert Kubica se mantenía a 2 puntos de Hamilton, Massa y Raikkonen, que iban entonces empatados con 48 cada uno. Nick Heidfeld permanecía algo más retrasado, a 12 de los líderes, concretamente.
La lógica racer, si es que eso existe, habría indicado apretar filas para conseguir unos títulos que estaban en la palma de la mano —BMW Sauber era segunda en el de Marcas, a 14 de Ferrari—, pero el plan era el plan y marcaba en rojo que el F1.08 dejaba de recibir evoluciones a partir del verano porque el equipo se tenía que centrar en el proyecto para 2009...
Visto lo triste cómo quedó la segunda mitad de aquel 2008, es casi fijo que nos quedamos sin el primer entorchado del de Cracovia, no obstante, esta historia, triste y alemana, nos deja como moraleja que los alemanes son excepcionales en muchas de sus cosas pero no son infalibles, y, en consecuencia, cuando meten la pata lo hacen hasta la ingle.
Ea, no os doy más la lata. Os leo.

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