No os alarméis, «precipitevolissimevolmente» es un vocablo italiano que significa muy apresuradamente o precipitado.
Me la ha pasado Elías esta mañana, atento a suministrarme rarezas con las que armar mis líos. Desde una entrevista a Óscar Gálvez, por ejemplo, alguna referencia donde nadie imaginaría al Chueco, Jim Clark o cualquier otro astro del automovilismo, a palabras de veintiséis letras como la que utilizo hoy para titular este texto. Siempre le comento que parecemos dos personajes barojianos, aunque, en realidad, desconoce que hago como Trinity sobre la Ducati 996: huir a todo trapo por la autopista llevándole a él a mi espalda...
Hemos fulminado enero, que es a lo que vamos, aunque no hemos logrado quitarnos de encima la peste que han traído consigo las nuevas unidades de potencia y los márgenes de compresión, lo que me lleva a recordar que en unas semanas se nos pasa con los entrenamientos en Bahrein y en cuanto las carrocerías comiencen a mostrar agujeros o bultos, pues la montaña rusa volverá a funcionar porque el periodismo deportivo es pájaro de costumbres arraigadas y va donde el alpiste lo llama.
La prensa inglesa, más experimentada que la nuestra en estas lides, ya ha visto dónde morder y lleva días sembrando dudas sobre la Mission Newey en Aston Martin. ¿Habrá entendido bien Adrian la correlación de datos entre la fábrica y el asfalto? ¿Sabrá el mago de Silverstone lidiar con un equipo a medio hacer? ¿Honda se adaptará al nuevo Reglamento sin originar contratiempos? ¿Será o no será...?
Bien porque los British Media hayan mostrado sus cartas tan temprano, y mejor aún cuando Honda no ha puesto ningún pero a que el Aston Martin #14 sea conducido por un chaval de 44 años.
En Gorliz he dado instrucciones para que todo el personal esté listo a mi orden. Las tripulaciones disfrutamos de las que posiblemente serán serán nuestras últimas jornadas de descanso mientras los Zagreb lucen francamente preciosos en sus hangares de hormigón. Si hiciera el caso, en minutos estaríamos en el aire dispuestos a fijar objetivos y abatirlos, pero por Newey no, ¡carallo!, básicamente porque cuestionar al de Stratford-upon-Avon sin que haya comenzado la temporada, es uno de los ardides más barriobajeros que existen, cosa que también es muy inglesa, ya que estamos.
Aston Martin se estrena en el sentido más amplio del término.
Cambia de matriz del propulsor y le ha metido a su estructura un meneo de órdago. Diría que, en toda lógica precisa tiempo, y no consejos y augurios de los que no tienen avellanitas para implicarse de verdad, apostando, por ejemplo, por una Mercedes AMG que sale ganadora en las quinielas pero no suma, ni de lejos, la cantidad de líneas que se están vertiendo sobre el retoño verde y su futuro.
Os leo.

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