lunes, 16 de febrero de 2026

Come on up to the house


Queda lejos para que los chiquillos sepan de qué voy a hablar, más aún para recordar al personaje, pero Malcolm X, abatido por disparos un 21 de febrero de 1965, nos dejó en herencia una frase que sigue siendo aplicable a pesar de los años que han transcurrido desde su asesinato: Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, estos pueden hacerte amar al opresor y odiar al oprimido...

Y bueno, como estamos en pleno revisionismo de la figura de nuestro heptagonal astro, el Pisuerga sigue pasando por Valladolid, al australiano preferido en Nürbu, con permiso de Webber, le ha dado por admitir que lo de las Papaya Rules no era tan idílico y equidistante como nos lo pintaron el año pasado [Piastri lo confirma: Las «papaya rules» cambiarán en 2026], y, ¡qué carajo!, también porque mis historias viejunas os gustan más que a un tonto una tiza, vamos a matizar un poquito la figura del Lewis que nos están vendiendo desde la prensa.

Corría 2014. Era la primera temporada de la etapa híbrida, y yo andaba aquí y también en Diariomotor, por situarnos. 

Y bien, desde el inicio de la campaña en Melbourne, Nico Rosberg supo imponerse en el Mundial, cosa que seguramente ni os suena. En España (sexta cita del calendario), su compañero pudo revertir esta situación por tan sólo 3 puntos, para volver a la segunda posición en Mónaco, a cuenta de que el alemán demostró que circulaba sangre por sus venas empañándole la clasificación al de Stevenage, y ésta seguramente sí la recordáis, pues fue usada como casus belli de lo que vendría después por los medios británicos y los pagafantas universales.

Contando la del Principado, el pequeño de Keke dominó la primavera y buena parte del verano, —incluyendo las marranadas que tuvo que soportar en Hungría [Hamilton desobedece en Hungría (28-07-2014)]. 

En total, Rosberg venía imponiéndose en 10 pruebas de las 11 disputadas, cosa que valió de poco en Spa-Francorschamps, duodécima del calendario, porque ambos chocaron y Lewis hizo valer sus avellanitas y su enorme capacidad para concitar el apoyo del séptimo de caballería, y, a pesar de liderar el Mundial, a Nico le acabaron segando la hierba y los pies de la misma tacada.

Mucha igualdad y mucha equidistancia, pero terminó interviniendo Dieter Zetsche, CEO de Mercedes-Benz [Mercedes se reúne hoy para tratar la guerra entre Roberg y Hamilton]. Los plumillas hablaron de «guerra», como os acabo de anotar, cuando todo consistía en que Rosberg continuaba vapuleando a Hamilton, y al niñato inglés y sus aureolas boreales no les convenía ese escenario. Total que, tras un escandaloso 11 a 1, contando Bélgica, Nico se desvaneció a partir de Monza, porque, ante todo, él sí era un caballero y un hombre de equipo.

Curiosamente, compartí onda con David Brabham y Jackie Stewart, a los que tampoco les convenció el cambio de marco, mientras que para el resto del mundanal ruido, Rosberg había perdido la motivacion y se había apagado fruto de la enorme presión que le supuso enfrentarse a un velociraptor al que había vencido en once de las doce veces que habían compartido asfalto.

En Abu Dhabi de aquel año, mientras Lewis navegaba a todo trapo en pos de su segunda corona, a Nico lo llamaron a boxes con orden de abandonar por fallo en su monoplaza, pero el zagalillo rubio pidió clemencia y solicitó que le dejaran al menos ver la ajedrezada...

Os leo.

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