martes, 6 de febrero de 2024

El 33/2 Coupé Speciale


Ahora que andamos de presentaciones, viene que ni anillo al dedo recordar que hubo una época, generosa en propuestas, en la que los grandes fabricantes acostumbraban a poner los dientes largos a especialistas, posibles consumidores de la marca y soñadores que no teníamos un duro, para qué vamos a negarlo, mostrando sus innovadoras ideas al respecto de por dónde debían soplar los vientos del diseño de carrocerías y hasta dónde se podía llegar.

El Alfa Romeo 33/2 Coupé Speciale de 1969 (Salón del Automóvil de París) forma parte de esta cultura «publicitaria» —los prototipos se quedaban en simples iniciativas con pocos o nulos efectos prácticos—, y lo acerco hoy a la sección de pequeñines de Nürbu porque dispongo del modelo a escala 1/43, por ser representativo de aquella forma de hacer, que, desgraciadamente, ha dejado de ser tan habitual en la actualidad como antaño, y porque tiene una bonita anécdota que contarnos.

En fin. Carozzeria Pininfarina trabajó sobre un chasis de Alfa Romeo T33/2, manteniendo distribución de elementos y mecánica, pero en vez de utilizar el propulsor V8 a 90º de 1.995 cc, que arrojaba unos 270 cv, adoptó el usado en el 33 Stradale, con misma arquitectura pero de 245 caballos de potencia. Y aquí viene la historieta que mencionaba en el párrafo anterior, ya que el encargado de hacer la carrocería fue Leonardo Fioravanti, quien había firmado el Ferrari 250 P5 Berlinetta Speciale presentado en el Salón de Ginebra del año anterior, 1968.

El autohomenaje es más que evidente, como podréis comprobar más adelante, y a pesar de que ha sido el Alfa Romeo el que se ha llevado la fama, parece justo reconocer la herencia recibida y el arte de Fioravanti a la hora de adaptar sus ideas al modo dos por uno, bastándole eliminar los grupos ópticos y modelado de la trasera del P5 Berlinetta Speciale de Maranello, para concebir para la turinesa un vehículo con estilo propio, biplaza como el rosso, también con luneta trasera envolvente y puertas en ala de gaviota, aunque con faros retráctiles.

Bueno, volvamos con nuestro protagonista, capaz de superar los 255 kilómetros a la hora gracias a la extrema reducción de resistencia al avance que proporcionaba el delicado y eficiente diseño de su carrocería.

El modelo que visitamos hoy pertenece al catálogo de Spark y está realizado en resina —más apropiada para reproducir detalles que el metal, aunque más delicada que éste—, y, como suele acostumbrarnos la fábrica china, no escatima recursos a la hora de ofrecernos un resultado impecable tanto en pintura como tampografía, en una versión más que aceptable del coche real en miniatura, como podéis apreciar en la imagen que sigue a estas líneas. 

Os leo.

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