lunes, 11 de julio de 2022

Los hijos de la Gran Bretaña

Concha llevaba a Guille al colegio, con Stella de Pavarotti como banda sonora, y en Nürbu hacía dos años que llamábamos a los ingleses por su nombre y apellidos: piratas, trapaceros, ventajistas y algún que otro apelativo que podría herir ahora la sensibilidad de los más pequeños, que hasta en esto hemos cambiado tanto que no nos reconoce ni la madre que nos parió.

La corrección invita a llamarlos en la actualidad «lobby británico». Con la puntita se les acusa de tener controlada la prensa, de velar por sus intereses (exclusivamente), de ser profundamente hipócritas, racistas, moralistas de pandereta, etcétera, pero el deporte sigue siendo suyo y nadie lo discute, exáctamente como pasaba en 2007, cuando sólo unos pocos nos atrevimos a entablar combate con Los hijos de la Gran Bretaña, a pesar de nuestras escasas posibilidades de triunfar y las muchas que había de acabar dando con nuestros huesos en el fondo del mar.

En fin, hay británicos buenos y honestos, obviamente, pero en Fórmula 1 abundan los peores, si se me permite la generalización, gentuza que no contenta con que nuestra disciplina pase nominalmente por suya, ocupan estos instantes fomentando el ruido y quejándose de todo mientras algunos audaces apuntan sus cañones a la FIA. 

Se rieron cuando relacionamos la deriva de la especialidad con los derroteros del Brexit, pero la salida de Reino Unido de la Unión Europea es un hecho, Boris Johnson se agarra a su cargo de Prime Minister como a un clavo ardiendo, y el tipo de la imagen de entradilla quiere la cabeza de Ben Sulayem en su despacho de presidente de Motorsport UK (The Royal Automobile Club Motor Sports Association Ltd)...

Imagino que con un british en Place de la Concorde nos iría al menos tan bien como en la etapa de Max Mosley al frente de la Federación y Bernie en el FOM. Untadas con dinero negro con tal de conseguir acuerdos, trágalas como las que señaló Adrian Newey con la admisión a trámite del Doble Difusor en plan dar una lección a McLaren y Ferrari en 2009, venganzas personales resueltas en Sálvame Limón, como el Singapurgate 2008, hazaña que la justicia civil (y seria) desmanteló sentenciando a favor de Symonds y Briatore...

No me enredo, el lobby británico son nuestros hijos de puta de siempre, tanto arriba de la escala jerárquica como a través de sus medios, la misma peña que esperaba a los pescadores de Terranova frente al cabo de San Vicente y los expoliaban del bacalao que traían para venderlo más tarde en Inglaterra, donde no sabían qué hacer con uno de los manjares más esquisitos que existen.

Os leo.

2 comentarios:

  1. Que Mosley fuera hijo del fundador del partido fascista británico no le dio pistas a nadie, evidentemente.

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  2. Que tal Maestro? Ese de la foto se parece a David Richards, no? Aquel dueño de Prodrive que convenció a los japos de Subaru de que más valía para sus intereses de marca una victoria en el RAC-Rally antes que un campeonato del mundo de pilotos. Un perfecto hijo de la Gran Bretaña, en todo caso.

    La hipocresía habitual de esta peña está rayando el paroxismo desde que la peste de la ideología Woke se escampa por todos los rincones de la anglosfera (aquí ya hace algún tiempo que la disfrutamos también); así, no extraña a ningún conocedor que nuestro heptacampeón se asombre de que la afición neerlandesa celebre su fiasco en Q3, cuando él hizo lo propio en Silverstone'21, celebrando la victoria con efusión tras mandar al hospital a Verstappen. Parece que el tipo piensa que su integridad física vale más que la del hereje.

    Luego está toda esa historieta de insultos racistas, homófobos y supuestas agresiones a aficionadas con elástica pro Lewis, que tal parece que les pusieran micros en las gradas a los Oranje para saber que decían; en cuanto a lo de las aficionadas, de ser cierto, es un tema policial, no algo en lo que la Fia deba meter cuchara.

    El final de la temporada pasada ya dejó claro el mal perder del tipo y la grey que le apoya, pero es que siguen igual, no asumen que el Merche de este año no está para competir por el título y menos mal que George es inglés, que si no al pobre con lo rubito y blanquito que es ya le hubieran organizado un auto de fe.

    Saludos.

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