miércoles, 15 de diciembre de 2021

Carmen

A Hamilton le entregaron el título de Sir ayer —con ceremonia y boato—, y tras conocer la noticia no se ha tardado ni cero coma uno en buscarle las vueltas: que si iba de persona normal, que si dónde estaba el Black Live Matter, que si se lo concedía el tipo que quería ser un tampón para Camilla Parker Bowles, etcétera, etcétera, etcétera.

Imagino que el evento ya tendrá memes y todo, pero yo tengo atardecida tonta en mi Ducado de Gorliz y me apetecía echar unas líneas solicitando generosidad, pues los españoles disponemos de esta cualidad a raudales.

La guerra ha terminado a pesar del empeño de algunos en mantenerla viva, y Lewis tiene perfecto derecho a disfrutar de su momento sin que nos metamos demasiado, ni interfiramos, ni nos pongamos tan espesitos como sus compatriotas con Verstappen. Se lo ha ganado, y aunque muchos consideremos esto, lo otro, cuál o Pascual, creo honestamente que haríamos mejor en celebrarlo con él en vez de contra él.

Además, al acto iba acompañado por su madre, Carmen Larbalestier, y yo respeto mucho a las madres. 

A la mía por supuesto, pero a las de los demás también, fundamentalmente porque no hay Dios que se oponga a sus deseos. Fueron forjadas a fuego, entrenadas para mandar, y no hay hijo que se precie de serlo que no acabe claudicando a sus dictados. Ponte elegante, tira esas camisetas, sonríe, te estarán mirando, esa espalda recta, ¡qué guapo eres!, imagino que fueron las consignas de Carmen para velar porque Lewis luciera de Sir ante el Príncipe de Gales sin que la espada regia hubiese rozado sus hombros...

A Carmen le debemos el difrutar en parrilla de uno de los mejores talentos naturales que ha visto nuestra actividad —va sin dobleces—. Su país está orgulloso, pero ella lo llevó en sus entrañas, lo amamantó o le dio biberones y cambió pañales, perdiendo el sueño en las duras noches de fiebre. La historia menciona más a Anthony, pero aunque el hijo de ambos tiene sus cosillas, mejor dejamos que sigan mostrando sus feos costurones la prensa anglosajona, sus secuaces y mamporreros, y desde España nos centramos en hacer feliz a Carmen, siquiera un día de trescientos sesenta y cinco. No cuesta tanto.

Os leo.

4 comentarios:

  1. Yo también rompo una lanza por Lewis.

    Independientemente de toda la historia pasada, de lo que Mercedes nos oculta, de cómo juegan con nosotros, Lewis es uno de los pilotazos de la historia con mayúsculas.

    Sí, desde que acabó el periplo por Austin y México ha dispuesto de un misil ultradopado, pero hay que saber domarlo y ahí ha estado él en plan glorioso. Ha pilotado estas últimas carreras como los ángeles, y qué coñ... ha merecido ganar el título... lástima que solo pueda quedar uno... y ahí sí que creo que Max ha sido mejor en el cómputo global de la temporada.

    Abrazotes!

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  2. Teniendo en cuenta que no soy "buen español" pues tengo más sangre gabacha, pese a ello, siempre que voy al campo trato de orinar en dirección hacia donde vive toda esa podredumbre, y no me refiero solo a la lacra que supone toda "realeza"... Baudelaire lo clavó: "consentir que nos condecoren es reconocerle al Estado o al Príncipe el derecho de juzgarnos". Y ojo, yo también he pecado (y me arrepiento).

    Soy el primero en respetar a los pilotos, sobre todo a aquellos que, pese a darlo todo en la pista, han mordido el polvo. Y con Lewis no será menos. Además, su madre es la que más habrá sufrido junto a su hermano. Pero su hijo me sigue generando una duda. Hasta ahora sus rivales han sido Fernando (que cuenta tanto como los que tuvieron que vigilar su coche en Brasil), Heikki, que menos en Silverstone (donde hizo pole) siempre llevó más gasolina que el inglés, Button, al que venció, Nico... y ahora Valtteri. Sus entorchados los ha luchado contra Massa, Rosberg y Bottas.

    No desmerezco a ninguno de ellos, solo trato de ponerlo en perspectiva. Este año ha cometido errores. En Bakú, en Ímola y en Mónaco sin ir más lejos, y Max ha demostrado ser mejor piloto. No sé si da para Sir o para que lo expulsen de la realeza y lo manden al desierto. En cualquier caso yo seguiré apuntando hacia allí.

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  3. Siempre he pensado, y supongo que muchos, que el punto débil de Jaimito no son ni sus manos ni su técnica. Incluso tiene biema visión en carrera.

    Su problema es el mismo que tenia Vettel. Ambos son pioneros en estas lides: el quiz del asunto está en los algodones.

    Los han protegido contra compañeros de equipo, contra rivales, contra todo.
    Con al mejor coche son clínicos, extraen lo máximo y su concentración es máxima.

    Si, como durante este año hasta que nos cambiaron las ruedas, el coche que parejo, es decir, algo inferior o superior dependiendo del trazado, aparecen los errores.

    Psicológicamente, tienen la batalla perdida si no vuelan con viento a favor.

    - en lugar de analizar la carrera para ver oportunidades, solo ven amenazas
    - empiezan las guarradas en pista
    - victimismo en prensa

    Fijaos que inseguro es, que sabiendo que a partir de Silverstone, el problema de las ruedas estaba solucionado, no fue suficiente. Había que provocar un cero. Y, como vive en algodones, no mide las consecuencias. Iban a 300.

    A partir de ahí, un reloj.

    En Abu Dhabi. Aunque hubiera devuelto la posición en la primera vuelta, tenía coche y manos para adelantar a Verstappen de sobra. Pero prefirió refugiarse al cobijo de la FIA.

    En fin, nada que no supiésemos ya.

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