domingo, 9 de mayo de 2021

Reír o llorar, this is the question

No las tenía todas conmigo pero sí, creo que ya podemos decir que Honda está para batallarle el sitio a Mercedes-Benz, de manera que más allá de la efeméride lograda por Lewis Hamilton ayer tarde —Schumacher precisó de 13 temporadas para conseguir poco más de la mitad del saldo del británico, básicamente porque había muchas menos pruebas por temporada—, me apetece recordar que para cantar ¡Aleluya! han hecho falta seis años y unos meses.

En concreto han sido necesarios 119 Grandes Premios sin contar los de 2021, invertir toneladas de dinero y esfuerzo, asumir centenares de puestos de penalización para los pilotos, amén de superar el escollo de los medios que apoyaron la tesis de que la japonesa llegaba en 2015 con una injusta ventaja (sic), sortear algunos juegos malabares de Charlie Whiting y la FIA, y haber sacrificado a Ron Dennis, Jenson Button, Stoffel Vandoorne, Fernando Alonso y alguno más que me dejo en el tintero...

El Circo, nunca mejor dicho, llama igualdad a todo esto e incluso alaba a la Federación porque tras cuatro cambios de Reglamento por fin da la sensación de que la Fórmula 1 se parece a lo que siempre hemos considerado Fórmula 1, y, al menos en clasificación, hay un montón de autos metidos en un segundo.

Bien está que Honda nos permita disfrutar (de verdad), aunque tampoco viene mal recalcar que lo está haciendo en su último año aquí, pues en 2022... bueno, será otra historia en manos de Red Bull, máxime cuando la austriaca está tirando la casa por la ventana para reforzar sus cuadros con gente de la estrella de tres puntas, que, al final, siempre ha sido el camino: copiar a los que vinieron con el trabajo hecho y sometieron a los demás a las penas del infierno.

Montezemolo fue claro en enero de 2017: «Lauda me confesó recientemente que Mercedes ya había estado trabajando en él desde 2007, por eso eran tan inflexibles durante esas negociaciones...» [Lauda me confesó que Mercedes trabajaba en su motor desde 2007], pero nuestra memoria de pez no da para retener este dato, menos ahora que toca felicitarse porque Honda ha llegado sin que nos queden lágrimas ni para reír ni para llorar.

Os leo.

4 comentarios:

  1. Me dan ganas de llorar porque al estar las cartas marcadas es imposible que nadie gane sin esa ventaja.

    El piloto es un peón más en el juego de tronos en que se ha convertido la F1, al que se utiliza ensalzándolo hasta el infinito cuando interesa y al que se tira como una colilla cuando se ha terminado de usarlo.

    Mandan "LA MERCHE", "LOS ENERGÉTICOS" y "LOS COLORAOS" por este orden, el resto a verlas venir y a gastar en pozo sin fondo para algún día cambiar el orden establecido.

    Está claro que por mucho que un piloto sea extraordinariamente un genio al volante como no tenga a Nostradamus al lado no se come un colín.

    Un saludo de un alonsista.

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  2. Este año me está gustando mucho Max.

    Ya desde la primera carrera. Asumiendo la penalización sin protestar, esperando al final de la carrera para ofrecer una solución alternativa. En fin, asertividad, proactividad.

    Me recuerda al Alonso de los campeonatos. Siempre ahí, siempre incordiando, esperando la oportunidad y luchando con un coche inferior... SÍ INFERIOR.

    No comete sus típicas pifias de chiquillo impaciente, lee las carreras, se muestra cauto ante la prensa.

    Ojalá la lucha fuese genuina, pero Mercedes sigue haciendo marketing. No han disimulado ni dos carreras. En fin, teutones...

    Max se merecía un duelo como los Alonso
    - Shumi, Shumi-Hakkinen, Shumi-Hill y, por qué no, Senna-Prost.

    En fin, este es el Max que queríamos ver.

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  3. A Honda le ha hecho falta 6 años, unos meses ¿y ayuda?
    Porque para que algo parezca disputado se tiene que aparentar igualdad.

    Un saludo
    Sr. Polyphenol

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  4. Coincido con Erathor, Max está haciendo un trabajo importante supliendo las deficiencias del coche con talento, que es realmente lo que marca la diferencia entre un buen piloto y otro malo.

    Es genial que Max esté suponiendo el punto de inflexión en un campeonato que se suponía un paseo para Hamilton y esté demostrando esa ambición y competitividad cuando otros pilotos parecen anestesiados, la verdad.

    Besotes

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