miércoles, 12 de febrero de 2020

Pues qué bien...


Al ponerme al teclado pretendía dedicar a Renault un soneto sobre el color negro satinado pero lo he desetimado porque, a ojo de buen cubero, calculo que no lo publicábamos hoy ni mañana; vamos, que nos iba a servir para menos que la presentación que ha hecho la de Enstone.

Debe ser que estoy mayor, pero mi desvinculación con ciertos comportamientos del paddock empieza a ser total. Pones fecha, anuncias que presentarás el RS-20 de manera virtual, y nos sale Abiteboul con que el coche está completo pero sus partes están viajando a Barcelona para los test de pretemporada, así, con dos avellanitas y un palito, como si la distancia entre su sede en Gran Bretaña y la Ciudad Condal requiriera consumir leguas y leguas de viaje en camión.

Por fortuna, el parisino no ha aludido a que las cámaras del equipo se han quedado sin carrete o pilas, o que los deberes se los ha comido el gato —excusas que tampoco valían en mis tiempos mozos, para qué engañarse con esto—, pero el caso es que en pleno siglo XXI, en lo tocante al pináculo del motorsport, toda una Renault se pasa el respeto que nos debe por el forro de los pantalones y nos ha mostrado tres o cuatro trocitos del monoplaza mientras afirmaba que van a por el cuarto puesto del Mundial de 2020...

Pues qué bien...

Os leo.

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