viernes, 6 de septiembre de 2019

El cagarro de la (supuesta) discordia


A ver cómo lo digo sin ofender a nadie: el cartelito de los cogieron que ha elegido Ferrari para celebrar su nonagésimo aniversario es una soberana banana, que ya sé que nadie se ha atrevido a decirlo, pero es así y ya, que tampoco pasa nada.

¿Que quién soy yo para decir esto? Bueno, digamos que soy el John Doe que en 1991 fue reseñado por la revista Visual número 25 con su estudio de diseño gráfico e ilustración Itzalak; que 1997 formó parte del breve elenco del Euskarazko haur eta gazte literatuaren ilustratzaileak; que aparece en la Auñamendi como uno de los referentes de su generación; o que hizo de jurado en tres ediciones del Concurso de Cómic Noble Villa de Portugalete entre infinidad de cosas más... Venga, va, tomaros lo que queráis que esta ronda la pago yo...

En fin, muchas veces pienso en la posibilidad de que la mayoría de gilipollas que tratan de zaherirme en redes sociales se hayan educado con mis dibujos infantiles para Edelvives y me da un purrús, pero a lo que vamos: el cartel es una castaña y no por lo que os acabo de contar sino porque en mi vida profesional he hecho cosas similares o incluso peores y se intuye a la legua la intervención del cliente. Y es que ante una historia tan extensa como la de Ferrari en Fórmula 1, o tiras por lo connotativo o estás realmente jodido, porque lo denotativo es roja segura.

¿Quién ha hecho el encargo? La pregunta parece baladí pero es sustancialmente golosa. Honestamente creo que ha sido alguien que conoce poco Ferrari. Se podía haber cogido al padre de la idea: Enzo Ferrari, o la insignia que es capaz de aglutinarlo todo: Il Cavallino Rampante, y bien, o eres lelo o te llamas John Elkann y le pasas el marrón al ilustrador a la hora de relatar una historia que no cabe —no, no cabe—. Y te sale el churrasco éste, en el que no están ni el de Módena ni el escudo de Francesco Baracca, salvo como apunte en la gorrilla del que iba para émulo de Michael Schumacher y se nos ha quedado para vestir santos...

Veo mucho submarinista con traje de neopreno rojo y gafas de buceo, a Alain a tomar por saco y al asturiano que sacó las castañas del fuego a la rossa entre 2010 y 2014, inmortal y con casco pero pequeñito, cuantitativamente hablando. Massa muy épico, Arturo con su Stetson, y ¡rediós!, he vislumbrado dos Lauda cuando al parecer sólo había uno...

Rubens me parece demasiado gordo, para qué vamos a omitirlo, y a Jean Alesi lo veo poco reseñado para lo que dio por la causa común... Pero en general, el afiche ha quedado genial para las nuevas generaciones, muy a desmano ellas. Pena que no se haya delineado en plan manga.

Sed felices. Una cagarruta pinchada en un palo sigue proporcionando clics y eso es lo que cuenta, pero ni están Enzo ni Il Cavallino y a lo peor eso es lo realmente importante, que noventa años sin ellos no significan nada salgas al tamaño que salgas.

Os leo.

2 comentarios:

  1. Grande, José.
    Esperaba este artículo desde que salió el cartelito. Sabía que como ilustrador, ibas a dar una opinión contundente. Los nuevos dueños de la rossa olvidan hasta al que inició su historia.
    Pena dan...

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  2. Yo no soy profesional, no he pasado en dibujo del nivel de 6º de primaria, pero a mi el cartel me resulta muy muy flojillo. No solo por esos detalles feos y absurdos de negarse a poner el careto de fernando o poner a Prost a-tomar-por-culo.

    Es como la impresion general, como q lo ha hecho alguien sin gusto, no da una apariencia buena. Tampoco se explicarlo muy bien. El estilo general no me gusta, y noto como cierta incoherencia, quizas por que hacer tantas caricaturas es un trabajo de chinos y han usado varios dibujantes. Pero no funciona.

    El diseño es un arte. En el arte existen Mozarts. Esto oarece que lo ha hecho Salieri.

    https://www.youtube.com/watch?v=0Qorj6_vSoQ

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