sábado, 15 de junio de 2019

Más allá de Haas


Todos entendemos lo que sucede en el seno de Haas pero, a la vez, nadie entiende nada. Da la sensación de que la norteamericana con sede continental en Banbury tiene intención de encontrar un hueco estable en la parrilla, pero, también, que no ha tenido en cuenta que ello no es posible si todos los elementos que componen la escudería no están por la labor.

Después de un prometedor Gran Premio de España y de haber salvado el siempre complicado Gran Premio de Mónaco, en Canadá la de Steiner volvía por sus fueros: los pilotos, concretamente Kevin Magnussen (Grosjean tampoco anduvo muy fino que digamos), empañaban la que prometía ser una nueva buena actuación, originando que Haas enfile el Gran Premio de Francia acumulando el cuarto 0 de la temporada, con 16 puntos en total, tercera por la cola, inmediatamente delante de Alfa Romeo pero detrás de la Toro Rosso que le está haciendo los deberes a Red Bull. En un puñito las tres, ocupando plaza en la nada.

Es indudable que nuestra protagonista tiene mimbres como para estar lidiando con Renault o con McLaren, aunque por hache o por be las cuentas no salen.

Steiner se queja de los neumáticos y es posible que sea eso, pero no en solitario, o no sólo, como prefiráis, en todo caso, no exclusivamente, como pretende vendérnoslo el boss italiano. El chasis es medianero pero tampoco podemos pedir peras a un olmo. 

El VF-19 ha sido proyectado para luchar en la montonera y sacar provecho de la unidad de potencia made in Ferrari que lleva en su interior. Todo está más o menos OK para el propósito inicial, pero puesto que las cifras no arrancan lo lógico es que miremos al interior del garaje, donde seguimos encontrando un jefe demasiado condescendiente o bastante inútil, y dos maderos al volante. Y ¡ojito con esto!, no estoy diciendo que Kevin y Romain sean tan malos pilotos como se pintan a veces, más bien, que ninguno de los dos ha entendido todavía que no llevan debajo del culo ni un W10, ni un SF90 o un RB15.

Falta perspectiva y orden, ergo falta liderazgo. Y también falta inteligencia en el interior de los habitáculos, ya que si el comandante en jefe no sabe dar órdenes lo propio sería que los conductores pusiesen el puntito razonable al asunto. Haas lo tiene todo para ser cuarta o quinta, pero para eso primero hay que consolidar posiciones e ir avanzando paso a paso, siempre y cuando el ego nos deje, que a lo peor es lo que pasa: que sobran egos en la plantilla.

Os leo.

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