sábado, 29 de junio de 2019

¡Liberad a Willy!


La imagen recoge a Charles en pleno baño de multitudes en Canadá pero sirve igual para encabezar una entrada sobre lo sucedido esta tarde en Spielberg...

Al chaval se le quiere, y no sólo por parte de los tifosi. Siempre queda el recurso a que el odio a Vettel hace que todo el mundo se haya decantado por el monegasco, pero el argumento resulta de tan cortito recorrido que se acabará cayendo sólo, básicamente porque eso de odiar es un planteamiento profundamente infantil (Tadeo dixit), en el que sólo caben buenos y malos, indios y vaqueros, mamá o papá, japoneses y norteamericanos en el Frente del Pacífico, ya sabéis.

Leclerc andaba pidiendo paso y en el santuario de Red Bull ha vuelto a abrir brecha como ya sucedió en el pasado Gran Premio de Bahrein, pero como por parte de los de la Cofradía del Belén Viviente tocaba adornar la rabia de excelsas y apasionadas buenas costumbres, se ha empezado a solicitar al dos de Ferrari que no cometa errores mañana, que aguante la presión y no se deshaga, imagino que pensado en las veces que los ha cometido Sebastian, en la presión que no ha sabido soportar el alemán, o en esa manera de diluirse como un azucarillo en agua tibia que nos ha mostrado tantas veces el de Heppenheim vistiendo los colores de Milton Keynes o ya en Maranello.

Quiero pensar que tendrán preparada la misma batería de excusas que con el tetracampeón, a la hora de poner tiritas a Charles en el caso de que las cosas se tuerzan, pero me da que no van por ahí los tiros...

Sea como fuere, me quedo con ese SF90 que sigue aguantando como un cosaco y ni es tan malo como nos lo han pintado ni pierde terreno con los de Brackley si hay un conductor enchufado, y con hambre, conduciéndolo. Hoy Vettel ha tenido mala suerte, no lo vamos a negar, pero después de Francia opinaba «no hemos conseguido acercarnos a Mercedes, no hemos cumplido», cuando el protagonista de este texto conseguía ser tercero detrás de los de Mercedes AMG, seguramente porque manejaba otra concepción diferente de las cosas.

Aquí está el quid y la gente lo nota. Leclerc muestra un lenguaje corporal que delata vitalidad incluso después de una cagada monstruosa como la de Bakú, y Vettel va de derrotado por la vida casi, casi, desde el Gran Premio de Azerbaiyán 2017.

Ferrari es muy especialita, no vamos a ocultarlo. Prefiere a los que se dejan los piños intentándolo a los que bajan los brazos y aceptan las circunstancias como un imperativo. ¿Es una rareza? Seguramente sí, por eso la rossa es tan diferente a las otras escuderías —tomada en conjunto y no dejando de lado a su legión de sufridos seguidores—. Y el caso es que vengo diciéndolo desde Australia: dad una jodida oportunidad a Leclerc.

Mañana lo tenemos fácil. Vettel sale a tomar por el saco en la parrilla. Con suerte firmará un cuarto. Con mucha fortuna pisará podio. Pero el estandarte en Austria es Charles Leclerc, y si Binotto y su gente consideran que la aventura merece la pena, el muchacho puede ser Ferrari en casa de Red Bull, no como el año pasado, cuando después del desinfle de Bottas y Hamilton, Kimi solicitaba que le repitieran por radio las órdenes de ceder posición y, al final, ni él ni el alemán hicieron nada extraordinario.

Os leo.

3 comentarios:

  1. Gracias por acordarte de mi, que un piloto te guste más o menos no es motivo para quererlo u odiarlo, todos merecen un respeto ya que, como siempre decimos, van a 300km/h, sentados a un palmo del suelo, hablando con el muro y jugando a marcianos con el volante.

    La Cofradía del Belén viviente debería tomar nota, pero no lo han hecho. Ellos están ahora contando los abrazos que ha repartido Vet. A falta de triunfos, contamos abrazos.

    Saludos

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  2. Figuritas, al loro!
    El dador de abrazos fue el responsable de la retirada del Ferrari al romper el coche por un golpe con un bordillo, o banana...

    O sease que se sea, no daba abrazos para petdonar a los mecánicos pir sus errores, quería echarles la culpa!

    Saludos

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  3. Buenos días, Tadeo ;)

    Normal que se tiren a los abracitos la humildad y la nobleza. La comparativa es devastadora. El SF90 en manos de Leclerc parece un cacharro distinto, y eso contando con que, como dijo Binotto, ha sido razonable que su evolución buscara satisfacer a Sebastian. Como Charles venza hoy no sé qué dirán los Turrini que pedían que se diera la temporada por perdida :P

    Abrazote ;)

    Jose

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