lunes, 6 de agosto de 2018

Terraplanismo [V]


Como ocurre en la Viña del Señor, en el terraplanismo formulero también encontramos diferentes niveles que, obviamente, van adquiriendo altura y jerarquía según sea el grado de elaboración de su argumentario.

Es seis de agosto y como la Fórmula 1 sigue a su bola vamos a hablar del nivel inferior de esta pirámide que he descrito en el párrafo inicial, fundamentalmente porque sus integrantes son los más atrevidos de toda la fauna que nutre nuestro bendito terraplanismo —la ignorancia es atrevida, que decía mi abuela—, y debido a la soltura con que manejan enlaces sus ideas tienen una capacidad de calar en las mentes de otros terraplanistas, que ríete tú.

Como estaréis imaginando, el enlace supone el quid de la cuestión...

Ya dice el refranero que quien tiene un amigo tiene un tesoro; pues con los enlaces pasa tres cuartos de lo mismo, ya que en manos de un terraplanista de nivel 1 vienen a significar: ¡yo tengo la verdad, te jodes! Y no, no suele ser así porque para que un enlace sirva en este tipo de lances tiene que tener ante todo sustancia y, desgraciadamente, en este plano de discusión todo resulta la mar de insustancial.

Un ejemplo. Un terraplanista de estos afirma en público que el Renault R25 era el mejor coche de la parrilla 2005 porque Robert Kubica dijo en su momento que era el mejor monoplaza que había conducido, incluso por encima del R26, y ¡zas! te planta el coño enlace a las declaraciones del polaco.

En principio estás muerto porque el resto de terraplanistas de la conversación jalearán la existencia del enlace como argumento de autoridad: ¡lo ha dicho Kubica!, ¡lo ha dicho Kubica!, y así. Pero no, que al de Cracovia le gustase el R25 por encima del R26 sólo significa que ese vehículo en concreto fue el que mejores vibraciones le dio, porque, como venimos diciendo, no había probado ningún otro cacharro de 2005 (el R26 es de 2006). 

Es decir: la opinión de Robert es meramente personal y no puede (debe) extrapolarse a los demás integrantes de la parrilla de aquel año porque no existe ningún tipo de comparativa. Hay más, el R25 llevaba un V10 en sus entrañas, que arrojaba nominalmente 900 caballos de potencia, en vez del V8 y los 750 c.v. correspondientes al R26. Así que resulta de todo punto normal que a Kubica le gustase más el coche con el que Alonso ganó su primer Mundial, y que así lo expresara en cualquier entrevista o intervención pública, debido a que hasta la etapa híbrida el polaco sólo había conducido coches propulsados por V8...

Como hemos podido comprobar, la magia del enlace ha muerto sola, lo que no evitará que el terraplanista nivel 1 siga insistiendo en estas majaderías, y aún en otras, siempre y cuando disponga de enlace, claro está, porque en ese plano de su realidad, quien tiene un enlace tiene un tesoro, o una mina, y eso.

Os leo.

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