miércoles, 8 de agosto de 2018

A pesar de... [Haas]


Para no faltar a mi cita anual con el destino, todos los años meto la pata con algún equipo en mis estimaciones de pretemporada y en 2018 le ha tocado a Haas. 

Uno no puede ser perfecto a todas horas, ni todos los días ni semanas ni meses, entendedme: es muy cansado. Pero se ve que a la norteamericana le ha pasado lo mismo que a mí, que es a lo que vamos, porque disponiendo nominalmente de un buen monoplaza, ha tenido la ocurrencia de dejarlo en manos de Kevin Magnussen y Romain Grosjean, algo que va a suponer la paradoja de que al final de campaña, posiblemente me haya equivocado con Haas mucho menos de lo que en justicia me tocaría pringar.

A ver, conocéis perfectamente la historia que dice que el VF-18 es un clon del Ferrari del año pasado y, seguramente menos, mi teoría de que no todo el monte es orégano y el vehículo de la de Steiner tiene más que ver con el VF-17 (2017), un coche bastante nerviosillo y a medio cocer, que en el salto que ha dado se ha vuelto más nervioso todavía porque la unidad de potencia by Maranello que lo propulsa esta temporada, tiene más empuje y más par y más de esas cosas que hacen que el conjunto no funcione correctamente cuando las estimaciones han sido bastante rácanas.

En líneas generales, bajo mi humilde punto de vista, la moderna unidad de potencia italiana es a la vez la bendición, el pecado y la penitencia del monoplaza estadounidense, de forma que los caballos extra permiten a Haas ser quinta en el Mundial de Marcas, con 66 puntos, pero también son la clave para entender que el cacharro ni es dócil ni solvente en determinados circuitos, lo que a la postre, significa que Kevin y Romain disponen de demasiadas papeletas para parecer chimpancés jugando con un revólver cargado.

Sea como fuere, intuyo que a partir de Bélgica nos vamos a divertir un rato largo. Haas, por economía, no está para muchas aventuras y aunque todavía no lo haya afirmado en público, es más que seguro que ha concentrado ya todo su esfuerzo, dinero y energía, en sacar adelante el monoplaza de 2019, lo que nos pone en que el VF-18 va a tirar con lo puesto hasta Abu Dhabi.

No sé si llegaremos al grado de sordidez que delataba Esteban Gutiérrez en Brasil 2016, pero no creo que andemos muy lejos. En todo caso, como el de este año es un vehículo a cuyo chasis y aerodinámica le vienen grandes las prestaciones de la UP Ferrari (sigue siendo una opinión), casi que puedo apostar a que Grosjean y Magnussen nos van a deleitar conduciéndolo como no hemos visto en las 12 carreras disputadas.

Os leo.

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