domingo, 24 de junio de 2018

¿Es grave, doctor?


Force India anunciaba recientemente que después de agosto se centrará en el monoplaza del año que viene, lo que significa siempre, venga de la escudería que venga, que se abandona a su suerte el proyecto del año corriente.

No supondría nada preocupante si no viniera de Force India, claro. La de Silverstone no lo está pasando bien y lleva años arrastrando una situación económicamente incómoda, y tan grave debe andar la cosa que ni la FIA ni los equipos consideraron prudente echarle una mano a primeros de año [La FIA negó un préstamo a Force India a principio de temporada]. 

Tampoco sería alarmante si no estuviésemos hablando de una escudería que lleva en sus coches la mejor unidad de potencia de la parrilla.

Cuestan un pastizal y deberían servir para algo, ¿no? Pero visto lo visto que también le sucede a Williams, y que en un circuito como el Paul Ricard —donde el motor es sumamente importante— ambas han vuelto a naufragar por distintos motivos aunque con un denominador común que por desgracia ya es recurrente: el mejor propulsor no las ha salvado.

Y en este preciso punto quiero reiterar mi mosqueo de comienzos de campaña y volver a preguntarme si Mercedes AMG no estará teniendo que ver en todo esto algo más de lo que ha trascendido, ya que entre pitos y flautas, sus dos clientes están comprando todas las papeletas para desaparecer en 2019, salvo que alguien les tienda una mano luego de haber permitido que se hundan.

Os leo.

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