lunes, 6 de noviembre de 2017

Todo por la pasta


Resulta bastante deprimente que la mayoría de detractores de Ferrari no tengan edad para saber qué significa esa bendita palabra en nuestro deporte.

La de Maranello cobra más que las otras, está en el foco de atención por cosas poco ortodoxas, pero la mítica es mítica porque ha logrado lo que nadie: convertirse en sinónimo de Fórmula 1 y llevar a la espalda el negocio que es de todos a lugares en los que no habría sido posible correr porque no se conoce la leyenda de Williams, ni la de McLaren ni la de Mercedes, que fíjate tú, además de camiones y coches para ricos, compite en una disciplina de cochecitos rápidos...

¿Red Bull? Bueno, la austriaca hacía latas de brebaje antes de su incorporación al Circo y sigue haciéndolas. La F1 podría vivir perfectamente sin la de Milton Keynes y ésta también sin la primera, para qué nos vamos a poner moñas con esta perogrullada.

No pretendo convencer a nadie. Si no sois de Ferrari vosotros os lo perdéis. Amaréis mucho nuestro deporte, seréis unos apasionados de la hostia, pero os enterrarán cojos, tuertos y mancos, porque en la vida hay que jugársela a tener al menos un sueño que merezca la pena, una quimera irrealizable.

En fin, Sergio Marchionne se ha puesto de muy mala leche con la que tiene preparada Liberty a partir de 2021, y como una bonita parte de los creadores de contenidos creen conocer a la rossa sólo por lo que han leído de ella, visto u oído, se han tomado las amenazas del de Chieti como quien oye llover.

A ver cómo lo explico... Escribí sobre esto mismo hace casi un año exacto [Vendiendo Ferrari]. Marchionne no es Enzo Ferrari ni Luca Cordero di Montezemolo, no siente Ferrari como ellos, de hecho, como explicaba el 16 de noviembre de 2016, su relación con La Scuderia es estrictamente mercantil y, estirando el asunto, muy bien se podría decir que desde que tomó el mando no ha hecho otra cosa que rodearse de coartadas con el fin de justificar el cambio radical de filosofía a la que ha sometido desde 2015 a la de Il Cavallino como empresa de FCA.

Es importante recordar que Enzo Ferrari vendía coches de calle exclusivos con el fin de sufragar su pasión por las carreras. Montezemolo, en cambio, permitía que Maranello compitiera para seguir vendiendo coches exclusivos, lo que llevó a la italiana a prácticamente concentrarse en la F1. Marchione, por contra, prefirió hacer caja, primero aumentando la producción de 7.000 unidades anuales a 10.000 y después sacando la marca a bolsa...

Liberty pretende cambiar este delicado escenario. Quiere mejorar el reparto de dinero y, además, hacer nuestro deporte más atractivo para otros fabricantes. Don Sergio simplemente se ha puesto a echar cuentas.

En un mundo globalizado como el nuestro se comete un grave error desestimando contextualizar las cosas. Ni Ferrari compite por lo mismo que hace una década ni la Fórmula 1 ofrece lo mismo que antaño. Lo que no era posible entonces perfectamente podría serlo ahora, al fin y al cabo, Audi y Porsche han abandonado la Resistencia y parecen animados a apostar fuerte por la Formula E, donde por cierto, también parece que veremos a Mercedes-Benz después de abandonar el DTM...

La fórmula eléctrica es más barata de sostener y tiene una potentísima proyección mediática que irá mejorando de aquí a unos años, no veo por qué la amenaza de abandonar la Fórmula 1 por parte de Ferrari tiene tan poca validez. Si las cuentas no salen, si Liberty no cede en sus aspiraciones y el negocio no sigue siendo rentable para Maranello, no veo por qué no tenemos que dar crédito a Marchionne. Para él todo es dinero, no sé de qué nos extrañamos.

Os leo.

3 comentarios:

  1. Por supuesto que me creo a Marchione. Lo que yo le reprocho a este señor es que no sepa leer que los tiempos cambian. Que se haga las preguntas correctas. Como por ejemplo, por que corre Ferrari?

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  2. En mis tiempos mozos yo era 100% de Lotus, pero tengo muy presente la admirable historia de Ferrari en la competición, además de lo que la marca del "cavallino" representa para el automovilismo en general. Y aunque me he criado en el atronador escape y el olor a bencina de los motores de combustión interna, creo que el futuro (tal vez el presente ya) es eléctrico, y Ferrari apenas se plantea ese escenario (el híbrido "La Ferrari" me temo que para ellos sólo es una nota a pie de página). Viendo los prototipos que algunos diseñadores le lanzan a Tesla como anzuelo para Le Mans, ( https://www.motorpasion.com/otras-competiciones/asi-de-espectaculares-podrian-ser-los-tesla-lmp1-para-correr-en-las-24-horas-de-le-mans-2030 ), y lo que comentas de las marcas alemanas apuntando en esa dirección, no sólo en Ferrari, también en la nueva F1 de Liberty, están siendo demasiado amarracos al no proponer ya el desarrollo de esta nueva motorización; tanto que, como se descuiden unas milésimas de segundo, otros les van a comer la tostada antes de que ésta llegue al suelo, y no les valdrá una higa ni su historial, ni su mítica, ni vaina alguna para recuperar la vuelta perdida.

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  3. Malos tiempos para la lírica...

    La sociedad está cambiando muy deprisa, o yo me hago viejo. Los dueños de los equipos ya no son apasionados locos de las carreras, sino gestores más preocupados de cuadrar el excelll que de saborear el champán del podio. Los coches ya no hacen ruido, ni hay nubes negras en el cielo de la parrilla tras las arrancadas. Son otros tiempos, ni mejores, ni peores, simplemente distintos.

    Todos suponemos que será un farol de D. Sergio para seguir teniendo el botón de autodestrucción, y, de paso, ingresar más cash, como en su día hizo D.Enzo o Montezzemolo con la renovación del pacto de concordia. Como mucho podremos ver un monoplaza eléctrico rojo, con el caballito a los lados, si amenaza como D Enzo con la Indy, que, en un ejercicio de aprovechamiento sinergético luego será aprovechado por Alfa, Dodge o vaya usted a saber, porque a la pobre Lancia no le queda ni la web... También creo que la F1 necesita más a Ferrari que Ferrari a la F1, en este momento, pues el estatus de mito no lo va a perder para vender coches de calle a unos clientes que yo no compran sensaciones, sino, en muchos casos, inversiones. Así que habrá acuerdo, porque será de las pocas cosas que Marchione no se atreva a tocar, o eso espero.

    No me gusta Marchione, no sé si me gustan los eléctricos, pero el futuro ya está muy presente, aunque sea a golpes, bajos. Malos tiempo para la lírica...

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