lunes, 5 de diciembre de 2016

Todo esto será tuyo...


Echando la vista atrás y viéndoles así, en alegre comandita en los aledaños del paddock de Marina Bay (Singapur), nadie diría que Bernie no atesora todo su poder en el puño y le está comentando a Chase Carey: «Todo esto será tuyo... si pagas.»

Lo de Liberty Group nos entretuvo lo suyo a comienzos de otoño. Quién más, quién menos, soñaba entonces con que la operación de compra del gigante americano de la comunicación supusiera un revulsivo para la Fórmula 1, pero conforme va transcurriendo el tiempo, las dudas comienzan a sobrevolar el asunto como aves carroñeras: en círculos.

No he sido capaz de localizar un documento sobre el caso Gribkowsky que utilicé el verano pasado para dar algo de dignidad a mi libro. No obstante, os puedo decir que parecía un ejercicio de psicodrama. Sumergirse en él producía mareos aunque su lectura permitía entender perfectamente por qué la Leverkusen empitonó en su día a la Bruja de Blancanieves: tanta sociedad interpuesta, tanto ir y venir de nombres societarios, en fin, ya me entendéis.

Aquello es pasado y no conviene tocarlo. Bernie lo resolvió pagando 100 millones de dólares a tocateja y haciendo un brindis por lo bonito que resulta el capitalismo cuando se tiene tela, así que volviendo al hilo de esta entrada mañanera, se hace menester olvidar la paja para sacar la misma conclusión que hemos esgrimido los ilusos que pensábamos que Liberty no nos iba a salvar, y que si en todo esto hay alguien que lleva chaleco salvavidas, ése es Mr. E con total seguridad.

Sea como fuere, Liberty ha pagado más o menos 730 millones de dólares de momento, aunque Bernie dice ahora que desconoce si la americana seguirá comprando, y pagando, of course!

Y es que hay tomate, mucho tomate...

La FIA, por ejemplo, se ha visto incomodada por la Comisión Europea en tanto en cuanto, ésta última ha abierto investigación por ver si la venta a Liberty de su participación en el FOM (llamémoslo así por no enredarnos), incurre o no en abuso de posición. Tras el brexit —ahí va otra—, la hacienda británica ha empezado a hurgar en el negocio de la Fórmula 1, lo que podría suponer, en el peor escenario, un aumento de los impuestos que tendría que pagar éste al erario público. Por último, y no menos importante, la aparición del grupo mediático en el horizonte, lejos de animar el cotarro... pues eso, que no lo ha animado sino todo lo contrario.

Alemania no estará presente en el calendario 2017. Singapur y Brasil tienen serias vías de agua para continuar. Malasia, España, Rusia, Italia y Canadá, de momento están, pero son duda para 2018... Hombre, puestos a paliar este desastre de expectativas parece que Francia apuesta por la F1, pero, lamentablemente, el Paul Ricard entra dentro de la órbita de Bernie, con lo cual, la cosa suena más a tirita o parche que a solución con garantías.

En todo caso, las audiencias caen, el modelo de explotación se resiente y olvidándonos de la delicada situación que parece estar atravesando el Deutsche Bank, que de estallar haría tambalearse a toda Europa, es un fijo en la quiniela que el sueño de Liberty de devolver la Fórmula 1 al viejo continente corre algo peor que un serio riesgo de irse al carajo. En los Estados Unidos de América el asunto tampoco está mejor. Por un lado, Trump haciendo amigos, y por otro, el COTA recuperándose todavía de las numerosas pérdidas originadas en el Gran Premio USA de 2015...

¿Os acordáis de los 4.400 millones de dólares que traían los yanquies bajo el brazo? No, son sólo 730, y no pinta bien la cosa, la verdad.

Os leo.

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