martes, 27 de diciembre de 2016

Nico es lo que merecemos


No le pasa nada al ordenador, ni al navegador, ni a vuestros contactos en redes sociales. La vida es así de cachonda, cuando la prensa británica decide que apenas hay de qué hablar, surge un manantial inagotable de referencias al pasado, a ese pasado que ni se analizó en su día ni hay narices de analizarlo ahora.

Tan aséptico resulta todo en estos momentos, que casi da reparo recordar en público que Nico Rosberg es Campeón del Mundo. El triunfador moral ha sido Lewis Hamilton. Lewis Hamilton ha hecho mejor campeonato. El depredador de Tewin ha cosechado mejores números teniendo la vida peor resuelta; a Lewis Hamilton lo ha jodido su equipo...

Nico es una anécdota, pero no me digáis nunca que no os lo avisé para que anduviéseis prevenidos.

Costará reconocerle lo que ha hecho, de idéntica manera a como le sucedió a su padre, eso es verdad, y es que hay linajes que parecen abonados a una misma estructura semántica. Quizás por ello me cuesta tan poco aceptar que por mucho que deseásemos lo contrario, si los medios anglosajones miran a épocas pasadas es porque ése es el horizonte adecuado.

Las épocas de sequía son territorio de caza para los poetas guerreros, incluso si la princesa Leia nos abandona por la puerta de atrás que lleva al callejón de los olvidos. Total, que sales de una cena de Nochebuena y comida de Navidad que han parecido La Casa de las Dagas Voladoras aunque en versión toca a un langostino por cabeza en los entremeses y sólo a una copa de Anna Codorniú en los postres, y de puro chubarrón te vienes arriba, pero muy arriba, y aterrizas en el blog para golpearte el pecho como hacen los gorilas del Virunga, para recordar que como afición tenemos lo que merecemos aunque todavía no estemos preparados para reconocerlo.

Nico es lo mejor que nos ha pasado en los últimos años. Ni Vettel, ni Hamilton ni pollas. Leal a su equipo, el alemán ha firmado un 2016 que acabará en los anales del buen oficio. Inteligencia de la primera a la última carrera. Buen hacer y soportar la presión han sido el pan nuestro de cada día en su camino hacia el título. Al gallito había que romperle los espolones y el hijo de Keke ha maniobrado en aguas adversas hasta colocarse en posición de gestionar impecablemente lo que quedaba por delante de temporada.

Se nos llena la boca recordando a Lauda o Prost, alabando héroes menores que llegaron a grabar su nombre en los anales de lo nuestro a base de tesón, pero hemos sido sumamente cicateros con el chiquillo de Rosberg, aunque se nos pasará, lo doy por seguro.

La buena Fórmula 1 es esto: luchar en desventaja, en inferioridad, en superioridad, y ganar puntos en cada carrera para, al final, acabar contando más puntos. El resto son efímeras, cuentos que utilizará la prensa inglesa para continuar enfatizando que escupir al rival es escupirse a uno mismo, siempre y cuando sea ella la que elija a quién se escupe o no, cuándo toca hablar del presente o el futuro, o cuándo conviene recordar de dónde venimos porque no hay más pintura que arañar.

Os leo.

3 comentarios:

  1. Bueno... Les pasó lo mismo a los Villeneuve: nadie reconoce el título del vástago, mientras que el padre se ha convertido en uno de los mitos de este deporte. Otro piloto al que nunca se incluye entre los grandes, quizás porque fue contemporáneo y compatriota de otro mito, Senna, es Piquet. Tres títulos y nunca es citado entre los grandes, quizás por su personalidad controvertida. Pero coño, que son tres mundiales...

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    1. Piquet sí está entre los grandes. Es más, está entre los 10 mejores. Aquellos que no lo mencionan, nunca vieron F1 y nunca lo vieron correr. Pero como dices, ¿3 mundiales no le dicen nada? ¡Coño!. Esos solo miran estadísticas y Schumacher es en eso un Dios.

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  2. En fútbol se dice que los goles que realmente cuentan son los que se hacen, y no los que se merecen. ¿Cómo calificaríamos a Keke y Nico? ¿De "tibios"? Puede ser, no estoy seguro. Fernando ha firmado este 2016 que termina unas carreras increíbles; pero éstas son carreras de coches, no solamente de pilotos, y el McL-H no arrimaba a las silberpfeile.
    Creo que es claro que Nico merece el campeonato, y las discusiones sobre si Lewis las merece más o menos que Nico son bizantinas. A cada quien le gusta un esitlo pero, como en el fútbol, los puntos que cuentan son los que te dan cuando cae la bandera de cuadros.

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