lunes, 22 de febrero de 2016

[Renault RS16] La sombra de Lotus


El legado de Lotus es mucho más interesente de lo que cabría pensar, sobre todo para Renault. Enstone es una caja de sorpresas, la de Pandora si se gestiona bien todo lo que lleva dentro.

La de Lopez corrió propulsada por la unidad de potencia gala en 2014 y cambió a Mercedes-Benz en 2015. Tiene por tanto un caudal inimaginable de información servido en bandeja al nuevo propietario: la empresa que ha sido escupida y vilipendiada en su relación con Red Bull.

A pesar de lo feo que resulta que Renault se estrene con un coche casi prestado (Lotus), la idea no deja de tener su enjundia, porque si quieres contrastar datos, mejorar, nada mejor que enfrentarte a quien quieres parecerte. En este sentido, la jugada de la gente de Ghosn es para quitarse el sombrero: coges un coche que ha corrido con la mejor plataforma propulsora de la parrilla, lo pones en orden de revista maquillándolo un poco, y empiezas a entender dónde fallas y dónde llevas ventaja...

Llamémoslo RS16, pero el coche que conducirán Palmer y Magnussen es un Lotus 2016, un laboratorio móvil que persigue obtener la piedra filosofal.

Os decía el otro día que los Lotus me han gustado siempre [La presentación del Renault], así que con vuestro permiso voy a seguir sin apearme de esa idea. Me gusta este RS16 porque en el fondo es algo conocido, y aunque me lleve los demonios la parafernalia que lo ha rodeado, también porque la medida adoptada por la francesa me resulta estremadamente sugerente: nada menos que espiar desde dentro y con dos cogieron.

Y aquí estamos, frente a una plataforma consecuente con el E23 del año pasado. Finolis y enfocada a beber los vientos, si no fuera porque como decíamos antes, su cometido va a ser el de servir de terreno de pruebas para el renacimiento del Energy by Renault, que falta le hace.


Nariz muy inclinada, limpia y afilada, que asegura el necesario apoyo del tren anterior que además, ayuda a separar el caudal anterior para hacerlo llegar a la zona de los pontones a elevada velocidad, asegurando así el sellado y la estabilidad del suelo en la zona inmediatamente inferior al habitáculo. La trasera sigue estando bien alimentada de aire con la intención de que el difusor funcione correctamente gracias al calor proveniente del interior del vehículo.

En líneas generales, el RS16 de Enstone me resulta atractivo, por seguir copiando las líneas maestras de los coches de Brackley sin triquiñuelas, porque su filosofía todo abajo sigue estando enfocada a extraer todos los recursos disponibles y por qué no admitirlo, porque supone para Renault uno de los retos más interesantes de la actual parrilla: emular primero los anteriores resultados, y en segundo lugar, hacer olvidar a los aficionados de la del rombo, que durante 2015, fue una unidad de potencia alemana la que impulsó un coche tan y tan bonito.

Os leo.

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